Un barilochense que deja huella en el fútbol italiano

Fausto Grillo juega en el Trapani Calcio, un club del norte de Sicilia. Tiene una extensa carrera en la que cuenta su paso por Boca, Vélez y Turquía.

Dedicarse al fútbol por entero, vivir “de lo que a uno le gusta” y hacerlo en una competitiva plaza europea no es para cualquiera. Y menos todavía si el punto de partida estuvo en la remota Bariloche.

Fausto Grillo se lo propuso de chiquito y hoy cosecha el resultado de una trayectoria signada por el esfuerzo, al que le sumó el talento indispensable y la intuición para “cambiar de aire” cuando hizo falta.

Empezó a jugar de muy chico en el club del Prado (las canchas de los globos) del barrio Melipal, después en Estudiantes Unidos de Bariloche y a los 11 años se fue a Buenos Aires. Tuvo un paso por las inferiores de Boca, debutó en la primera de Vélez en 2014 y luego de varias actuaciones destacadas emigró a Turquía, donde hizo su primera experiencia europea.

En el último semestre su juego de marca implacable con destellos de creatividad sudamericana dejó estela en el Trapani Calcio, un club del norte de Sicilia que acababa de ascender a la Serie B italiana.

Grillo tiene hoy 27 años y algunas propuestas para volver al fútbol argentino, pero su propósito es progresar en Europa, donde tendría chances de jugar con regularidad en la segunda de España o de Italia.

La experiencia fue más que positiva, es lo que vine a buscar”, contó por teléfono desde Trapani, donde disfruta unos días de vacaciones en compañía de su novia. En Turquía, donde lo contrató el Goztepe SK, le costó más porque “no entendía nada, ni para comer, ni para hablar con alguien. Es una cultura demasiado diferente”.

En Italia la adaptación fue más fácil y no tardó en mostrarlo en su juego. Disputó 24 partidos (algunos como titular y otros entrando desde el banco) y solo faltó en dos, por suspensión.

Aunque Grillo estuvo a gusto, notó muchas diferencias con el fútbol argentino. Dijo que “en Europa se juega más táctico, más fuerte, sin el potrero que todavía queda allá. Acá se planifica mucho y si te desordenás lo pagás en seguida”.

El puesto natural de Grillo es el de zaguero central, aunque en Vélez también rindió como lateral izquierdo. Pero en el Trapani le pidieron otra cosa. “Acá muchos técnicos juegan 3-5-2 y a mí me empezaron a poner el la línea central, hacia la izquierda -explicó-. Tuve un tiempo de adaptación, me fui soltando y me gusta la posición. Cuando defendemos quedamos cuatro zagueros en línea, pero esto me suma mucho como jugador polifuncional. Ahora si los clubes que me buscan es para jugar en ese puesto”.

En el intenso semestre que le tocó vestir la casaca granate del Trapani, Grillo pudo convertir también su primer gol europeo. Fue de visitante contra el Perugia, un rival directo por el descenso, y sirvió para que su equipo se lleve un triunfo clave por 2 a 1. A los 23 del primer tiempo el marcador estaba en cero cuando Fausto tomó una pelota a unos 30 metros del arco, se acomodó parar su perfil y despachó un zurdazo seco que se clavó arriba.

Estuvo nominado entre los mejores goles del campeonato pero al final eligieron a otro, que la metió de chilena. La verdad que era imposible ganarle”, confesó el barilochense.

Su futuro lo entusiasma tanto como su presente, y no pierde de vista que salir de Bariloche y llegar a donde está hoy “no es algo fácil” y menos “vivir de lo que a uno tanto le gusta”.}

De Bariloche recuerda algunos técnicos importantes en su formación como Juan Carlos Garrido y Marcelo Muena y también “a un grupo de amigos que son para toda la vida”.

Trago amargo

Si le queda una desilusión de la temporada que acaba de terminar fue el descenso del Trapani a la tercera categoría. Pero Grillo aclaró que los jugadores dejaron todo, cosecharon muchos puntos y “en el campo” ganaron la permanencia, que luego se perdió “en el escritorio”.

En la reanudación del campeonato luego de la suspensión por la pandemia debieron jugar hasta tres veces por semana y realizaron una gran campaña, ya que perdieron un solo partido, ganaron seis y empataron cuatro.

Si no alcanzó fue porque al Trapani le restaron dos puntos, con los que se hubiera asegurado la continuidad en Serie B. Grillo lo contó así: “Cuando fue la cuarentena la Federación de Fútbol Italiano se hizo cargo de los sueldos de los jugadores y le dio el dinero a los clubes. Pero el Trapani a nosotros no nos pagó y le pusieron dos puntos de penalidad. Descendimos por eso”.

El futuro, muchas opciones

Fausto Grillo está enfocado en consolidar su experiencia europea y su representante baraja varias propuestas. Dijo que el momento es difícil porque los contratos se achican, hay pocos pases de jugadores y la mayoría de los clubes sólo están dispuestos a acordar préstamos, hasta que pase la crisis del coronavirus.

Desde ayer, pasado el receso de casi un mes, los clubes en Italia volvieron a entrenar y quedó abierto el “calciomercato”. Entre las opciones más firmes que se le abrieron al barilochense está la de mudarse a la Salernitana, un club emplazado al sur de Nápoles que juega Serie B. Allí quiere llevarlo un técnico que ya lo conoce del Trapani.

También tuvo sondeos para llevarlo a otras plazas europeas, Pero Grillo si puede elegir se quedaría en Italia. De Argentina tuvo llamados de Godoy Cruz y San Lorenzo.


Dedicarse al fútbol por entero, vivir “de lo que a uno le gusta” y hacerlo en una competitiva plaza europea no es para cualquiera. Y menos todavía si el punto de partida estuvo en la remota Bariloche.

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