Un día de campo a 25 km de Bariloche
Cabalgar, ordeñar, cosechar... Una propuesta para compartir las tareas rurales en plena estepa.
La experiencia rural
Soledad Maradona
soledadmaradona@rionegro.com.ar
Catalina y Máximo no salen de su asombro cuando una quincena de vacas cruzan el río Ñirihuau. Detrás viene Facundo al galope en su caballo y el perro al lado que cuida que el ganado no retroceda y siga rumbo al corral. Es un atardecer cualquiera para la familia Vera en su campo del paraje Ñirihuau Arriba pero no para los dos niños de 7 años que son ajenos a esa rutina y que llegaron con sus familias para vivir la experiencia de un día de campo en la estepa.
A pocos kilómetros de Bariloche se puede disfrutar de un verdadero día de campo ordeñando las vacas al amanecer, recolectando los huevos del gallinero, abriendo el corral de las vacas, dando un paseo a caballo y cosechando verduras de la huerta.
Son todas experiencias que ofrece el Turismo de Vivencias en Comunidades Rurales, que cuenta en la región con una red de la que participan siete familias de los parajes Ñirihuau Arriba, Pichileufu y Villa Llanquín, quienes abren las tranqueras de sus campos patagónicos para recibir a los turistas.
“La idea es que los visitantes conozcan y tengan la vivencia de compartir las actividades del campo con las familias. No es el turismo rural en el que la gente viene a comer un cordero, es otra cosa, es compartir con las familias de campo”, explicó Nora Aira, coordinadora de la Red de Turismo Rural Comunitario, la única experiencia de este tipo en Río Negro.
La Red la integran las familias Vera de Ñirihuau Arriba; Llanquín, Marín y Toro de Villa Llanquín y Millar y Ferrada de Pichileufu.
La operatoria es que los turistas se contacten con las coordinadoras de la red que desde Bariloche organizan la visita, se comunican con los pobladores para que preparen la recepción y los orientan en cómo llegar a destino en vehículo particular, sí o sí.
EN ÑIRIHAU ARRIBA
Zulema Rodríguez, su esposo Atanasio Vera y su hijo Facundo son los anfitriones de esta aventura de la que participó “Voy”. Un camino de ripio desde la avenida de Circunvalación de Bariloche por un trayecto de 20 km permite apreciar ese paisaje de transición entre la Estepa y la Cordillera de los Andes. Se debe tomar siempre el camino de la derecha, que está en mejores condiciones, y a 5 km del destino final, antes de atravesar el pequeño puente sobre el río Ñirihuau impacta una montaña de varios colores en un paisaje más típico de las postales de Jujuy pero que están a un paso de la ciudad más turística de Río Negro.
El puente angosto ya indica la cercanía de la estancia “Las 4 F” y una vez en la tranquera el verdor del predio funciona como un imán para ingresar. En el fondo, al pie de la casa, una mujer sonriente invita a pasar a las tres turistas y los dos niños que llegan para pasar el día y la noche en el campo. Son Fedora Ríos y su nieta Catalina de Bariloche, la española Victoria Gracia que viene recorriendo el país y Nancy Diez y su hijo Máximo que provienen de Coronel Pringles, provincia de Buenos Aires.
Los visitantes son recibidos con mate y tortas fritas calientes. Una charla amena con la familia que cuentan de sus tareas en el campo y de inmediato viene un primer recorrido por el lugar: la costa del río, el invernadero, el parque extenso por donde deambulan las gallinas y cruzando el camino de acceso sobre una pendiente está la cabaña donde se alojarán los turistas, una casa de dos plantas construida en barro y madera por Don Vera y sus hijos, que cuenta con todas las comodidades en su interior.
El día de campo ofrece la tranquilidad que muchos buscan en este tipo de actividades. Aquí es difícil lograr señal de celular y recién hace pocos meses llegó la energía eléctrica al paraje, incluso en la cabaña todavía se mantiene la luz solar y las velas.
“Para nosotros es importante que la gente venga a conocer que al lado de la ciudad están estos paisajes. La idea es que el visitante –si quiere– se ponga a trabajar conmigo”, dijo Zulema, una de las principales impulsoras de la Red que alentó hace unos años la Secretaría de Agricultura Familiar de la Nación y hoy continúa con el proyecto el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
Zulema es la encargada de recibir y acompañar a los turistas, también de la cocina que comparten en la mesa de su casa durante la cena y almuerzo. Facundo oficia de guía de la cabalgata que puede ser de medio día o día completo.
“Esta es la tercera temporada que recibimos turistas y para nosotros genera una actividad extra a la de los animales y una alternativa para quedarse en el campo”, dice el joven debajo de la boina campera a poco de montar su caballo para salir a buscar las vacas que se han ido al otro lado del río.
La cabalgata más corta tiene el ascenso a un cerro detrás de la cabaña de los turistas y desde un mirador se puede ver hasta el lago Nahuel Huapi a lo lejos y las llamadas “buitreras” detrás, donde transitan habitualmente los cóndores.
El día en “Las 4 F” puede continuar a orillas del río, con su agua transparente y templada, que pueden disfrutar los chicos sin ningún riesgo. Y al atardecer cuando baja el sol, Zulema los invita a cosechar verduras de su huerta al aire libre donde brotan las acelgas, papas, chauchas y ajos, y también del invernadero donde crecen los zapallos y tomates.
En el predio hay lugares puntuales donde las gallinas ponen sus huevos, incluso en un hueco sobre una rama de un árbol suelen dejar sus huevos las ponedoras. Y por la mañana temprano, Zulema –con ayuda de los visitantes que lo deseen– ordeña las vacas para extraer la leche que servirá en el desayuno… Por la tarde, la mujer se sienta a la sombra a realizar sus tareas de hilado de lana de oveja y tejidos que después ofrece en el Mercado de la Estepa, otro de los puntos de encuentro para las comunidades rurales.
TRES MUJERES
La jornada transita tranquila para las tres mujeres que un día de la semana más calurosa de Bariloche decidieron escapar de la ciudad y los lagos para palpitar la vida de un campo de la zona Andina. Se conocieron en el camino y decidieron pasar esa noche en la cabaña compartiendo también ellas sus vivencias.
Nancy ya es una experimentada en el Turismo de Vivencias en Comunidades Rurales. Conoció el proyecto un par de años atrás cuando estaba de vacaciones en Bariloche y ya estuvo en Pichi Leufu y en Villa Llanquín compartiendo el día con otras familias. Esta vez llegó con su pequeño hijo para pasar la noche, toda una experiencia en medio de la Estepa donde el cielo parece más estrellado.
Victoria, con acento español, cuenta que llegó recomendada desde Salta porque en el norte del país compartió una experiencia similar de turismo rural. Vino en busca de “tranquilidad y mejor clima”, asegura luego de soportar extremas temperaturas en el norte. Y Fedora oficia de local, vive en Bariloche pero quiso transformarse en turista a media hora de su casa para compartir con su pequeña nieta la experiencia de campo.
En el campo de los Vera como en el resto de la red se puede pasar el día, compartir una comida con la familia, hacer una caminata, una cabalgata o simplemente descansar siempre con la premisa de unirse a las actividades de los anfitriones.
“Las 4 F” es el campo más equipado y es el único que cuenta con una cabaña exclusiva para los visitantes con capacidad para 8 personas. El resto ofrece habitaciones en sus casas y todos tienen posibilidad de acampe. (Agencia Bariloche)
Datos:
* $ 430 por persona cuesta un día en el campo con almuerzo y merienda, sin pernocte.
* Una noche y dos días: $ 1.310, con dos almuerzos y meriendas y una cena.
* Residentes de Bariloche y Dina Huapi tienen descuentos (consultar).
* Se pueden visitar campos en Ñirihuau Arriba, Villa Llanquín y Pichi Leufu.
Contacto: culturaruralpatagonica@gmail.com
www.turismoruralbariloche.com
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