Un gigantesco alud de agua y barro arrasó Rincón de los Sauces
Semienterró autos, camiones y
RINCóN DE LOS SAUCES (ARS).- Una gigantesca corriente de agua y barro originada en un aluvión proveniente de las bardas y el cerro Auca Mahuida se desplomó sobre cientos de casas y edificios de la ciudad petrolera que quedó, en gran parte, bajo más de un metro de fango.
Los daños materiales fueron cuantiosos, no se registraron víctimas pero hubo 30 evacuados. Unas 500 personas pidieron asistencia mientras que otro centenar no aceptó la ayuda.
Anoche, desde la comuna, se anunció la emergencia sanitaria por el desborde de cloacas y la falta de agua potable (Ver pág 31).
Una gran señal de alivio llegó a la población cuando las cuadrillas que verificaron las zonas más afectadas anunciaron que no hubo rotura de los caños que transportan el petróleo. En otras oportunidades, situaciones como la ayer derivaron en la contaminación del río Colorado con crudo.
Según la explicación de expertos, a diferencia de la ciudad, las compañías petroleras tienen defensas contra los aluviones en los pozos ubicados en zonas críticas por el paso de los torrentes.
El agua que bajó de los cerros golpeó tan incesantemente en las viviendas de la ciudad que las puertas y ventanas cedieron por la presión, dejando entrar la densa carga a los hogares.
Camas, colchones, muebles, electrodomésticos, ropa, y todos los bienes de quienes estaban durmiendo, quedaron sepultadas por el barro.
La situación comenzó a tene ribetes extraños a las 19 horas del pasado viernes, cuando un inesperado chaparrón que duro sólo cinco minutos, logró una marca aproximada a los 60 milímetros.
Casi de inmediato las calles céntricas se transformaron en verdaderas piletas en donde sólo los vehículos de mayor tamaño podían sortear la fuerte correntada.
La situación se fue agravando paulatinamente hasta pasadas las 2 de la mañana, cuando la sirena de bomberos voluntarios anunciaba que el caos había comenzado.
«Se reventaron los dos cañadones y el agua está entrando en la ciudad, es imparable», manifestó telefónicamente una voz desesperada desde el cuartel de bomberos a «Río Negro».
Un cañadón que habitualmente colecta las precipitaciones del sector de bardas y más arriba desde el faldeo del cerro Auca Mahuida, colapsó sus laterales volcando en cada segundo toneladas de agua y barro sobre uno de los sectores más densamente poblados y en el que se ubican empresas petroleras.
El desborde logró aumentar a más de 80 los metros de ancho del río seco, que originalmente no supera los 20.
Sin embargo, el desborde se descontroló aún más y un alud de imponentes características comenzó a surcar los patios traseros, jardines y calles de ésta ciudad.
Sin rumbo fijo en su alocado avance hacia el río Colorado, un frente de casi 400 metros lineales, se avalanzó sobre la ruta provincial 6, arrasando todo a su paso a una velocidad de casi 50 kilómetros por hora.
Otros dos frentes más pequeños acompañaron al mayor y hasta se llevaron un tramo de la ruta provincial que une a Rincón de los Sauces con la zona de yacimientos.
Casi de manera inmediata, varios vehículos como camiones, camionetas y automóviles, quedaron semienterrados en el fango, sin que, hasta el cierre de este despacho, sus ocupantes pudieran rescatar los rodados.
Las olas de más de cuatro metros que desbordaban sobre el cañadón dañado, llegaron hasta con un metro de altura a las primeras viviendas ubicadas a 500 metros del desborde.
Las marcas que dejó la furiosa corriente en las paredes de las viviendas treparon hasta 80 centímetros de altura y en situaciones más graves superaron incluso el metro.
Quienes dormían fueron los más afectados ya que el agua ingresó a las habitaciones sorpresivamente.
Otros que advirtieron lo peor, lograron subir algunas pertenencias a los lugares más altos pero de igual modo las pérdidas fueron cuantiosas.
A pesar del descontrol, no
hubo víctimas y tampoco se registraron desaparecidos.
Las imágenes mostraron su peor costado con las primeras horas de luz, cuando a simple vista se pudo apreciar los destrozos que quedaron sobre el paso de la corriente.
Piedras de gran tamaño, restos de árboles, hierros, basura y todo tipo de sedimentos, colmaron la zona afectada por donde el agua se abrió camino.
Rincón de los Sauces se caracteriza por las escasas precipitaciones pero cada vez que las lluvias son abundantes generan serios daños.
Es que sus suelos sedimentarios se tornan muy movedizos en función de la cantidad y velocidad con que bajan las aguas de los cerros y bardas. De allí que los aludes sean un fenómeno repetitivo.
El antecedente más próximo al alud de ayer se registró a fines de marzo del año pasado.
Varias toneladas de barro y agua originadas por una tormenta de lluvia y granizo cortaron la ruta provincial 6 cerca de los pozos petroleros.
El lodazal que bajó cayó sobre las áreas hidrocarburíferas luego de atravesar el pavimento, para finalmente depositarse en el río Colorado.
El sistema de desagüe natural que tiene la zona, llenó varios ríos secos que desembocaron en un peligroso cañadón ubicado a 15 kilómetros de Rincón.
Los desmoronamientos de bardas son otros de los daños que originan las lluvias y en octubre del 2001 cortaron la ruta 6 aislando a la ciudad.
Nació con la inundación
La historia de Rincón de los Sauces está signada por la violencia de la aguas que bajan de los cerros que la circundan cuando llueve en abundancia.
Su nacimiento es impreciso y ocurrió a principios del siglo XX. Es que la gran inundación de 1914 provocada por la crecida del río Barrancas borró todo vestigio de asentamientos anteriores.
Si hasta el nombre Rincón de los Sauces para esta árida ciudad petrolera resulta una risueña paradoja: esa especie de árboles es casi inhallable. Sí los hubo en gran cantidad a orillas del Colorado antes de 1914, cuando la inundación barrió literalmente con ellos.
Según el testimonio de antiguos pioneros, unas 100 hectáreas de sauces fueron arrasadas por la crecida.
No faltaron los brazos solidarios
Una vez más, en situaciones donde el drama se hace presente con toda su intensidad, la solidaridad también dice presente.
A los sectores de Rincón de los Sauces donde no llegó el operativo de emergencia montado por la secretaría de Acción Social de la comuna, fueron los mismos vecinos los que llevaron adelante las asistencias con mantas y comida para los niños sin viviendas y hasta con palas y carretillas para sacar el barro de los hogares.
Los brazos solidarios se sumaron por cientos para intentar devolver el orden a una ciudad a la que el barro y el agua le pintó un rostro degradante.
Las quejas contra el municipio por la falta de previsión ante el aluvión fue ayer una constante en las zonas afectadas.
Tampoco se explican los damnificados como la ciudad no tiene un sistema de defensas ante este fenómeno climático.
El antecedente más próximo al alud de ayer se registró a fines de marzo del año pasado.
Varias toneladas de barro y agua originadas por una tormenta de lluvia y granizo cortaron la ruta provincial 6 cerca de los pozos petroleros.La ciudad quedó aislada por varias horas.
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El 30% de la población se vio afectado
«Se nos venían encima olas de cuatro metros»
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