Un negocio millonario chileno amenaza al abejorro nativo

En el país vecino, se importan especies de otros continentes que transmiten patógenos a la especie nativa, advierte científica del Conicet en Bariloche

La bióloga barilochense Marina Arbetman, investigadora del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Inibioma), recibió dos subsidios de la fundación National Geographic para llevar adelante proyectos de monitoreo de poblaciones del “mangangá”, el único abejorro nativo de la Patagonia y en peligro de extinción.

La bióloga barilochense Marina Arbetman, investigadora del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Inibioma), recibió dos subsidios de la fundación National Geographic para llevar adelante proyectos de monitoreo de poblaciones del “mangangá”, el único abejorro nativo de la Patagonia y en peligro de extinción.

El abejorro nativo de la Patagonia la está pasando mal. Es el “mangangá”, el abejorro más austral del mundo. Su población está amenazada a partir de los miles de abejorros importados por Chile desde 1982 para propiciar la polinización de algunos cultivos.

Esa decisión del país limítrofe hizo que la población de la especie exótica haya invadido el sur de Argentina y haya provocado importantes daños ambientales, como la reducción de la biodiversidad. Una de las consecuencias más graves de esta invasión de abejorros en el sur de Argentina es la transmisión de patógenos hasta daño a flores y cultivos en campo abierto como la frambuesa, que tiene valor comercial.

La bióloga barilochense Marina Arbetman está estudiando la problemática regional de la invasión del abejorro exótico que llegó desde Chile y hoy afecta a las poblaciones del abejorro nativo.

“En el mundo, la baja de la biodiversidad obedece a distintas razones, ya sea porque se cambian los campos por monocultivos, los efectos de pesticidas o el cambio climático. Yo investigo las especies exóticas”, señaló a RIO NEGRO Arbetman, que es investigadora del Conicet.

A principios de los años noventa, los investigadores Aizen y Carolina Morales comenzaron a investigar el abejorro nativo para entender cómo polinizaban distintas plantas.

“Empezaron a ver una nueva especie que tenía un impacto sobre la nativa. Y en el año 2006, se detectó el impacto de una nueva especie que fue letal en el valle del Challhuaco. Era más invasora. A partir del 2007, ya no volvimos a ver la especie nativa en el Challhuaco”, relató la científica.

Los investigadores se percataron de que el problema no solo era la abundancia sino el estado sanitario ya que el abejorro exótico transmite patógenos que enferman a los nativos.

“En Chile, siguen importando abejorros desde Europa que, una vez que los liberan, se escapan de campos o invernaderos y colonizan todo el lugar”, detalló. “Se investiga el riesgo de que cada vez que llega un nuevo lote venga con más parásitos y sea una mayor amenaza para especies nativas. Cada uno trae un potencial riesgo de venir con más parásitos patógenos con un riesgo mayor para especies nativas. En algún momento, la empresa que los comercializa dijo que el daño ya estaba hecho y que no había nada que hacer. Pero lo cierto es que es un negocio millonario que no están dispuestos a frenar. Esperamos que el Ministerio de Ambiente incluya el programa de especies exóticas invasoras en la agenda binacional con Chile”.

Para concientizar sobre la situación del abejorro nativo se publicó un libro inclusivo para público infantil. “Mangú, un abejorro patagónico” narra una historia inspirada en el abejorro mangangá (Bombus dahlbomii). La realización de ese proyecto contó con el asesoramiento científico de la doctora Carolina Morales. Se puede acceder al cuento gratis (www.mangu.com.ar).


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