Un tejido para quemar calorías

Podría usarse para combatir la obesidad.




La manera de activar la grasa beige parece ser bastante sencilla, por lo que los investigadores buscan ahora el fármaco que lo haga.

Hay un nuevo secreto contra la obesidad. Es un tejido, se llama grasa beige y tiene la facultad de quemar calorías y de reducir la cantidad de grasa mala.

Fue la revista “Cell”, en su edición digital, la que publicó este importante hallazgo que podría convertirse en una nueva vía para combatir la obesidad.

Es que, a diferencia de la grasa parda (que hasta ahora se creía que sólo la tenían los bebés para mantener el calor corporal), que también es buena, la grasa beige tiene una ventaja: “Se puede inducir su actividad de forma más sencilla, por lo que tiene mucho mayor interés como objetivo terapéutico para combatir la obesidad”, explica Francesc Villarroya, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Barcelona.

En la revista “Cell”, Bruce Spiegelman, que dirigió la investigación, sostiene que en adultos no hay grasa parda, sino un tercer tipo de célula grasa diferente de las otras dos denominada beige.

La grasa beige también adelgaza. Pero mientras en los bebés las células adiposas buenas surgen del músculo, en los adultos lo hacen de los propios depósitos de la grasa mala, donde se encuentran los precursores de la grasa beige.

Pero hay algo esencial. Los bebés nacen con la grasa buena (parda), mientras que en adultos, la aparición de la grasa beige se puede inducir. En este aspecto reside la importancia para el uso clínico del nuevo tejido descubierto: reacciona con facilidad a determinados estímulos como el frío o algunas hormonas (por ejemplo la irisina), que incrementan la expresión de termogenina, poniendo en marcha el motor celular del consumo de calorías. Y todo, con una efectividad similar al de la grasa parda de los bebés, según el estudio. Por eso, sería fácil de usar.

Activar las propiedades adelgazantes mediante la exposición al frío no parece una opción razonable. Por eso, las miradas se dirigen hacia las hormonas sobre las que existe evidencia de que despiertan la actividad adelgazante de la grasa beige. Spiegelman apuesta por la irisina.

En enero, el grupo del investigador estadounidense ya publicó que esta hormona se genera en los músculos en respuesta al ejercicio y estimula la acción adelgazante de la grasa buena. Ahora, en el trabajo publicado en Cell, Spielgman sostiene que esta molécula es la llave de contacto que estimula a la grasa blanca a producir grasa beige (cuyos precursores estarían en forma latente en el interior de los depósitos lípidos). La irisina serviría para estimular la aparición de la grasa buena en la mala, y combatir a esta última.

“En los últimos tres años se han descrito otras tres moléculas con este mismo efecto estimulante en la grasa buena”, explica Villaroya. Por ejemplo la hormona FG21, que se produce en el hígado como respuesta a la ingesta de grasa. “Pero una cosa es demostrar su eficacia fisiológicamente, y otra farmacológicamente”. En ello están Spiegelman y muchos otros colegas. En busca del fármaco adelgazante que active la grasa buena. (Fuente “El País”)


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