Una clasificación que dejó muchas dudas

En los últimos meses River perdió la solidez defensiva que lo hizo temible.



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FBaires

A pesar de la clasificación a semifinales, la caída ante Chapecoense dejó serias dudas en el funcionamiento de River de cara al futuro cercano. Hace varios partidos que el conjunto millonario no cuenta con la solidez defensiva que tantas alegrías le dio. A las falencias en el fondo se le suma que ya no cuenta con un referente de área y goleador, la lesión de Alario obliga a Gallardo a modificar el esquema, con algunos jugadores que no terminan de rendir como el técnico espera. Hoy, son los nombres propios, como Carlos Sánchez o Marcelo Barovero, los que logran mantener al equipo de Núñez en los primeros planos internacionales. “Somos un equipo que defiende en conjunto, nuestros delanteros son la primera línea y eso lo estamos perdiendo”, analizó Gallardo luego del partido en Chapecó. Ante el conjunto brasileño, ninguno de los cuatro defensores tuvo una buena actuación. Balanta fue el más flojo, pero tampoco se destacaron dos de los futbolistas más regulares del plantel: Maidana y Mercado. Para defender el título la línea de fondo deberá mejorar. Desde que volvió de Japón, a River no dejan de hacerle goles. Recibió 16 en los 14 partidos que disputó desde que ganó la Suruga Bank y en sólo dos de ellos terminó con el arco invicto. A diferencia de la primera mitad del año cuando recibía, en promedio, menos de uno por encuentro. Otra de las preocupaciones que dejó la derrota ante Chapecoense, fue la ausencia de un referente en el área. El sistema en Brasil fue claro, el 4-2-3-1 que paró el Muñeco, dejó en soledad a Rodrigo Mora que prácticamente no tuvo contacto con la pelota. El uruguayo no suele jugar como único nueve dentro del área, sino que su juego es más participativo, buscando generar peligro por los costados. River sintió la falta de un hombre que sea el faro de cada ataque. Sin Alario, quien desde su lesión en el hombro no vio tuvo minutos en cancha, Gallardo perdió a esa referencia dentro del área rival. Cuando vuelva, el ex delantero de Colón será un jugador importante en cada ataque millonario. Desde que volvió de Japón, River perdió potencia goleadora. Apenas marcó 15 tantos en 14 encuentros. Antes promediaba 61 en 38 partidos. Pensando en lo positivo, River se siente cómodo en los duelos mano a mano. Si bien, el partido en Chapecó fue un caso excepcional, Gallardo sigue sin perder un duelo de este tipo desde que asumió como técnico del Millonario y ya lleva 13 series ganadas. Rápidamente, River debe dejar la floja actuación ante Chapecoense en el pasado y debe centrarse en mejorar para no sufrir sobresaltos de cara a lo que viene: las semifinales de la Copa Sudamericana y luego el ansiado Mundial de Clubes.

Gallardo deberá volver a encontrar el funcionamiento defensivo que le dio tranquilidad.


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Una clasificación que dejó muchas dudas