Una especie de «código postal» guía a las proteínas

En los '70 hizo este descubrimiento clave que luego derivaría en entender el origen de algunas enfermedades congénitas

Redacción

Por Redacción

El biólogo alemán estudió los mecanismos mediante los cuales proteínas recién formadas pasan a través de las membranas celulares y cómo llegan al lugar preciso, sea dentro o fuera de la célula.

Sus descubrimientos tuvieron un «inmenso impacto» en la moderna investigación de biología celular y abrieron paso a la explicación y tratamiento de numerosas misteriosas enfermedades congénitas.

En los '70 descubrió que las proteínas recién formadas llevan una «señal intrínseca» esencial que las guía a través de la membrana de la retícula endoplasmática, dentro de la célula, y aún más allá, hasta su destino fuera de la célula.

En los 20 años siguientes, el científico describió en detalle el mecanismo molecular tras ese proceso y demostró que las moléculas de proteínas recién formadas van provistas ya desde el comienzo de un «código postal» que las guía también hacia las demás estructuras intracelulares.

Los principios descubiertos y descritos por Gunter Blobel resultaron ser universales, válidos para todos los tipos de células, fuesen levaduras, plantas o anima-les, revelando asimismo que numerosas enfermedades congénitas humanas se deben a errores en ese «código postal» y en el mecanismo de transporte de las proteínas.

Las investigaciones del científico alemán contribuyeron al desarrollo de métodos para el uso más efectivo de las células como «fábricas» naturales de proteínas para la producción de importantes medicamentos.

Blobel inició sus investigaciones en los '60, cuando se incorporó al Instituto Rockefeller de Nueva York, a un equipo que ya estudiaba la estructura de la célula y los mecanismos, hasta entonces ignorados, de transporte de proteínas recién formadas hacia afuera de la célula.

El equipo estaba dirigido por el biólogo norteamericano George Palade, quien por sus investigaciones recibió en 1974 el Premio Nobel de Medicina y Fisiología, junto con los belgas Albert Claude y Christian de Duve.

Sus investigaciones explicaron el misterio de cómo las proteínas -largas moléculas formadas por cadenas de 50 hasta varios miles de aminoácidos- pueden pasar a través de las herméticas membranas de los orgánulos intracelulares e incluso salir de la célula con un destinatario bien preciso.

El Instituto Carolingio destaca el «inmenso impacto» de los descubrimientos de Blobel en la moderna investigación de la biología celular, ayudando a explicar misteriosas enfermedades congénitas como la hiperoxaluria primaria, que conduce a la formación de cálculos renales a edad temprana.

Otras enfermedades debidas a errores en la producción de proteínas con «código postal» erróneo son determinadas formas de alto nivel de colesterol en la sangre, o la fibrosis cística. (DPA)

Mozart, Bach, el rococó y la comida italiana

Gunter Blobel trabaja seis días a la semana en su laboratorio de la Universidad Rockefeller en Nueva York, investigando «los mecanismos que convierten en enferma la célula normal».

Su objetivo es «la comprensión a fondo de la organización de la célula», para que la medicina pueda entender cómo se llega al cáncer, al sida, al mal de Alzheimer y, en principio, a todas las enfermedades, y cómo combatirlas de raíz.

Recién el domingo se separa del microscopio, pero de preferencia «para sentarme en casa a leer literatura especializada».

Blobel está casado con una norteamericana de origen italiano, Laura Maioglio, que dirige en Manhattan un restaurante heredado de sus padres. No tienen hijos. Ambos aman la música clásica, Blobel en especial Mozart y Bach. Además de esto, el científico es un admirador de la arquitectura, en especial las obras del rococó y el barroco alemán en la ciudad de Dresde. Dice que hace unos doce años adoptó la ciudadanía estadounidense, pero que sigue sintiéndose alemán.

Nació el 21 de mayo de 1936 en Waltersdorf, ciudad de la región de Silesia, hoy territorio polaco. En 1945, tras la conflagración bélica, huyó con su familia a Freiberg, cerca de Dresde. Tenía 18 años cuando se fue a estudiar en la universidad de Francfort, tres años después a Munich y más tarde a Kiel y Friburgo. Vive desde 1962 en EE.UU., donde ha trabajado la mayor parte del tiempo en la Universidad Rockefeller en Nueva York.

Antes del Nobel, había recibido la Medalla Warburg de la Sociedad Bioquímica Alemana (1983), el Premio Luisa Gross Horwitz (1987), el Premio Albert Lasker de Investigación Básica, y el Premio Internacional de Ciencia Rey Faisal. (DPA)


El biólogo alemán estudió los mecanismos mediante los cuales proteínas recién formadas pasan a través de las membranas celulares y cómo llegan al lugar preciso, sea dentro o fuera de la célula.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora