Una mañana en la vida de una chica pop

Marcela Morelo siente una mezcla de orgullo sin soberbia cuando alguno de "los temas que escribí en la cocina de mi casa, en Pilar, se canta en Finlandia, se baila en Holanda o se escucha en Japón. Sin olvidar, claro, mi historia en España, Italia y Latinoamérica". La baladista estará mañana, a las 23, en el casino Magic de Neuquén. Este año encara un proyecto como productora; está delineando su nuevo disco pero, mientras, goza con "Morelo 5".

NEUQUEN (AN).- La luz ingresa sin pedir permiso. Le importa un comino que la dueña de casa sea la más pop de las cantantes argentinas. O la más folk-pop

La luz se dió cuenta que Marcela Morelo no puede ocultarle su amor apasionado. Y si faltaran pruebas, ahí están. No le ofrece resistencias. Le abre cristales y visillos.

La chica de las baladas vive con la luz, un romance compartido. Es bígama desde muy, pero muy pequeña. Lo que se llama una «lolita» de dos, varios amantes.

Todo legal, como dicen los pibes. La pasión soberana de la Morelo –ante todo– es con la música. Y después la luz, la naturaleza, alguien que no sabemos… y un perro de mirada dulce.

Vive en Pilar, que se despereza casi al mediodía. Umbrío, repleto de vegetación. Son 50 kilómetros que separa la casona de la locura metropolitana.

Desembarca en la cocina: «mi lugar». Desayuna y en estos días, que no son para otra acción más que atender a los periodistas, la chica en jean y remera, hojea la agenda y espera. Está descalza ¿o la imaginamos?

Es martes y febrero se va. La once han dado y serena.

Un ring corto y la amabilidad en persona comienza a fluir sin interrupción. Era el turno del «Río Negro». Nos aguardaba gentil. Ciertas inflexiones de dulzura, quizás copiada de los ojos de su mascota, se filtra en una charla. Dos desconocidas conversan de los viajes, del jardín y hasta del color de las paredes.

¿Del color de las paredes? Pero ¿a quién podría importarle? ¿Por qué no saber qué color de muros mira nuestra entrevistada, mientras reconoce y acepta que es menuda en talla y estatura.

–Ah….sí, sí. Soy delgada, 1,60 todo pequeño pero…

–¿En armonía?

–Eso, armoniosamente. ¿Y los colores, decías? Pues me gustan los claros, los tierra para los muros. La madera, los cerámicos. El negro para la ropa. Veo el jardín desde aquí mismo…Y no. No. ¿Sabes? No tengo hijos.

–Pues… mira, no quiero preguntarte por tu pareja. (No ayuda. Tampoco responde). Pero sí, saber cómo te tomas tu tiempo para componer (Escape por la tangente).

–Tengo una especie de office con instrumentos, consola con bafles, batería, guitarra, charango. La computadora, los libros, el diccionario, los cd, una biblioteca. Y lo tengo todo armado. Pero voy paseando por toda la casa con la guitarra. Por ahí, a la tarde, la cocina es «el lugar» de la casa, en que se desarrollan muchas canciones. Sí, ahí nomás, sobre la mesa, mirando por las ventanas que dan al parquecito, suelo escribir.

–Dime «Morelo 5», viene de julio de 2005, en que salió este disco. Nunca estarás sola a la hora del parto. En el momento de pujar está ¿tu banda? ¿Cuántos son?

–Son ocho y con ellos estaré mañana, desde las 23, en casino Magic. Me decías que querés saber sus nombres. Dale, apuntá: en batería Horacio Moreno, percusión Juanjo Martínez, tecladista Rubén Díaz, guitarristas Laura García y Javier Calequi y coros mi hermana Erika Morelo.Y el bajista y director Rodolfo Lugo, productor, comparto la autoría de todas las canciones.

–Andando tierras extrañas, es bueno tener esta contención de añares ¿no?

–¡Qué te parece! Es un equipo. Se armó, se fue dando y no nos separamos nunca más. Es muy difícil lograr un coequiper como Lugo. Es mi par en lo que quiero decir. Le pone lo suyo y me gusta siempre, desde el prime disco.

–Son familia ¿y los nuevos?

–Ahora que vinieron chicos nuevos, mi hermana Erika y los guitarristas, se renovó la energía. Es alucinante que todos se adaptaran a una historia de 9 años.

–Usas a conciencia tu seducción.

–No. Mi seducción pasa por cantar. Puede ser la voz, pero… nada. Claro, me gusta estar bien presentada. Me cuido mucho, pero sé que no avasallo. Nadie dice ¡guau, mirá qué bárbara!. Estoy bien. Bien con la edad, bien conmigo.

–¿Qué te sigue sorprendiendo?

–Que ese tema que nació en mi cocina se cante en Finlandia, se baile en Holanda, se escuche en Japón. Además de la historia en España, Italia, Latinoamérica. Pero mi raíz folk, mi vida está aquí. Siempre en Argentina.

–¿Una metamorfosis 2006?

–Con Lugo queremos producir. Es tiempo de dar… ¡dar!


NEUQUEN (AN).- La luz ingresa sin pedir permiso. Le importa un comino que la dueña de casa sea la más pop de las cantantes argentinas. O la más folk-pop

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