Una multitud le dio el último adiós al cura Rondini

La despedida del cura salesiano paralizó ayer a Regina. Más de 5.000 personas participaron del velatorio y acompañaron el cortejo fúnebre. Niños y grandes, pobres y ricos se unieron en el adiós a un controvertido personaje de la ciudad.



VILLA REGINA.- Miles de personas le dieron ayer el último adiós al padre César Rondini, el cura párroco que hizo del trabajo y su preocupación por la educación de los jóvenes el objetivo de su vida en Villa Regina.

Por la tarde, luego del incesante desfile de personas durante toda la jornada frente al ataúd que contenía sus restos, fue depositado en el cementerio local.

Unas 1.500 personas dentro del cine-teatro Círculo Italiano y otras 500 afuera del lugar participaron del velatorio del párroco. Entre 2.000 y 3.000 personas más lo saludaron en las escuelas que fundó en la ciudad.

Durante la misa que presidió el Obispo del Alto Valle, Pedro Pozzi, monseñor mencionó que en la muerte de Rondini mucho tuvo que ver el crítico panorama social que vive el país y la provincia. “Su corazón no aguantó más y se apagó para siempre”, reflexionó el obispo. (Ver aparte)

Es seguro que muchos recordarán como el momento más emotivo de la tarde, a la recorrida que el cortejo fúnebre hizo por las distintas obras que el salesiano construyó desde 1959.

En el Colegio Don Bosco, en la escuela Antártida Argentina, en el Instituto Niño Jesús y en el Instituto Técnico Nuestra Señora del Rosario, los estudiantes, sus padres y vecinos lo fueron a despedir, emocionados hasta las lágrimas. Los niños, ataviados con sus uniformes escolares, lo saludaron arrojandole flores.

“La fe sin obras no es fe”, se escuchó decir , y Rondini encarnó ese pensamiento. Fue un “hacedor”, cualidad que quedó plasmada en los 2.300 estudiantes que reciben las escuelas parroquiales de Regina actualmente, los 200 niños internados, los 130 jóvenes que concurren a la escuela de capacitación laboral y que son menores en riesgo, y las 200 familias que trabajan en la organización.

También fue una persona polémica, ya que más de una vez sus ideas causaron revuelo.

El 17 de agosto, reginenses de distintas clases sociales pero que tenían un lazo común con su figura, lloraron por la irremediable pérdida. Y ayer, las salutaciones de distintos puntos del país y la presencia masiva de los representantes católicos de la región, fueron una muestra más de la congoja que causó su partida.

Por la noche, el gobernador Pablo Verani concurrió al velatorio y le expresó su pésame a Norma Quintans, la mano derecha de Rondini, y a los familiares del cura. Quintans aseguró que el legado del religioso no decaerá. “El fue preparando esta partida y formó un grupo de gente, de mujeres que estamos desde la época fundacional de la obra, esto va a permitir aunar todos los esfuerzos necesarios como para que el trabajo no se detenga”, señaló.

Era casi noche cuando el cortejo fúnebre llegó al cementerio. Las lagrimas se mezclaban con las canciones. Los que llegaron hasta el lugar contuvieron la respiración cuando el ataúd fue llevado al interior de la capilla.

Era el último adiós, y ahora, el hombre que trabajó en y para Regina por más de treinta años, descansaba en paz.

“Cosechó lo que había sembrado”

“El padre se fue en un momento de gloria de la institución, porque es como que si hubiera cosechado todo lo que fue sembrando, desde los jóvenes, que ya son adultos, hasta los más chicos”, así definió Norma Quintans, los últimos meses del padre César Rondini.

La mujer acompañó al párroco en su obra en Villa Regina por más de 35 años. Quintans trazó un paralelo que tiene un punto de contacto en el 17 de agosto: “Eligió una fecha histórica para morir, el día del padre del Patria, creo que él fue el “Padre de Regina”, fue el guía espiritual, el motor que impulsó a la comunidad reginense”, destacó la mujer.

Los últimos tiempos encontraron a Rondini fatigado por tanto contexto social adverso, pero el cansancio no le impidió al cura seguir hasta los últimos reclamando la necesidad de hacer obras. Incluso, la semana pasada, había llamado al intendente reginense Daniel Miocevic, para impulsar el proyecto de expansión hacia las bardas.

Otro tema que le preocupó a Rondini hasta el día de su muerte fue el futuro de la ciudad en la que desarrolló su obra, añoró que Regina volviera a ser “La perla del Valle”.

“Le dolía Río Negro”

“Los últimos años lo abatieron”, con esta frase, el obispo Pedro Pozzi describió el tramo final de la vida de Rondini. “Le dolía Río Negro, las protestas de los productores, de la policía, de los docentes. Su corazón no aguantó más y se apagó para siempre”, describió el monseñor.

Otras voces coincidieron con las palabras del obispo. Quienes estuvieron junto a él en su lecho de muerte aseguran que sus últimas palabras fueron: “que los productores no bajen los brazos, que los chacareros no dejen de trabajar la tierra. La tierra es la riqueza de nuestro país, en algún momento tiene que florecer”.

Esa fue la despedida de un hombre al que el río también le llevó angustia, como a un productor más. La isla que la Organización de Escuelas Parroquiales tenía en la zona ribereña del río Negro fue también afectada por las crecidas.

En el lugar se criaban animales y los chicos de las instituciones educativas podían recorrerlo como una actividad pedagógica. Esa zona de Regina, fue alcanzada por las aguas.

Pozzi reconoció que comenzó a tratar a Rondini en los últimos ocho años, el período en que la vitalidad del párroco reginense comenzó a decaer. Lo que llegó a percibir de la personalidad del cura le sirvió como para manifestar que “en su juventud, Rondini debió haber sido arrollador”.

Pozzi presidió la misa en que se despidieron los restos del salesiano y recordó el valor de su obra en una emocionada misa.

No pudo disimular su pena ante la muerte de un par, al que definió como una persona que hacía cosas y que tenía entre sus premisas la crítica a los contenidos sin valores y a la metodología sin esfuerzo. Recordó que una de las deudas que se llevó a la tumba fue la creación de un ley especial para la educación privada.


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