Una tía abuela anarquista

–Cuénteme sobre Salvadora Medina Onrubia. –Salvadora era un personaje que yo empiezo a entender ahora. Fue hermana de mi abuela, con quien yo me crié y que fue maestra rural acá en la provincia. Mi abuela era una mujer brillante, que yo quise mucho y que en realidad fue postergada por la personalidad de Salvadora. Carmen Eloísa Medina Onrubia de Cantón, maestra en Las Cortaderas, cerca de Cutral Co –hay una escuela que lleva su nombre–, fue una mujer que me marcó. Mi abuela estuvo muy postergada, con su marido enfermo, y Salvadora nunca le dio una mano. Leí bastante sobre Salvadora, últimamente el libro “Salvadora, la dueña de Crítica”, de Josefina Delgado, que pudo dar con los cuadernitos que escribía mi tía abuela con sus reflexiones sobre su vida privada. Bueno, Salvadora fue una mujer que abrió camino, era anarquista pero vivía como una mujer de clase alta. Tenía mayordomos y choferes, todos anarquistas rusos, y llegó a pedirle a Yrigoyen –y lo logró– que largara a Simón Radowitzky (el anarquista que estaba preso en Ushuaia por el atentado en el que murió el jefe de Policía Ramón Falcón). Tuvo una historia muy rica y muy fuerte. Yo empecé a estudiar mi propia historia cuando mi madre cumplió 89 años y empecé a entender por qué Salvadora era así, porque a su vez su madre se escapó de España. Era anarquista, madre soltera en esa época, amiga de Alfonsina Storni… pero aunque mi abuela fue una mujer tan importante como Salvadora, no se le dio trascendencia.


–Cuénteme sobre Salvadora Medina Onrubia. –Salvadora era un personaje que yo empiezo a entender ahora. Fue hermana de mi abuela, con quien yo me crié y que fue maestra rural acá en la provincia. Mi abuela era una mujer brillante, que yo quise mucho y que en realidad fue postergada por la personalidad de Salvadora. Carmen Eloísa Medina Onrubia de Cantón, maestra en Las Cortaderas, cerca de Cutral Co –hay una escuela que lleva su nombre–, fue una mujer que me marcó. Mi abuela estuvo muy postergada, con su marido enfermo, y Salvadora nunca le dio una mano. Leí bastante sobre Salvadora, últimamente el libro “Salvadora, la dueña de Crítica”, de Josefina Delgado, que pudo dar con los cuadernitos que escribía mi tía abuela con sus reflexiones sobre su vida privada. Bueno, Salvadora fue una mujer que abrió camino, era anarquista pero vivía como una mujer de clase alta. Tenía mayordomos y choferes, todos anarquistas rusos, y llegó a pedirle a Yrigoyen –y lo logró– que largara a Simón Radowitzky (el anarquista que estaba preso en Ushuaia por el atentado en el que murió el jefe de Policía Ramón Falcón). Tuvo una historia muy rica y muy fuerte. Yo empecé a estudiar mi propia historia cuando mi madre cumplió 89 años y empecé a entender por qué Salvadora era así, porque a su vez su madre se escapó de España. Era anarquista, madre soltera en esa época, amiga de Alfonsina Storni... pero aunque mi abuela fue una mujer tan importante como Salvadora, no se le dio trascendencia.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora