Uno de los grandes
Pocas veces aparecen en los escenarios, es más, casi nunca los nombran, no los conocen los admiradores que cantan sus temas. Pero son el eslabón principal de cualquier género musical. Son los autores, nada más y nada menos que de esas letras. Y sentí la sensación de que no hubo un reconocimiento acorde con lo grande que fue. Porque que un tema trascienda no depende sólo de una buena voz ni de la buena música, depende en gran medida de una buena letra de un gran autor. Eso sentí con la muerte de un grande que merecía un gran homenaje. Ariel Petrocelli fue un grande, tanto como los mejores intérpretes de este género, o tal vez más, porque a partir de sus letras muchos se consagraron en los escenarios del país y del mundo. A los 73 años murió el último de los tres grandes que quedaba en pie. Los otros dos fueron don Jaime Dávalos y Manuel J .Castilla. Bien salteño, nacido en Campo Santo, no la tuvo fácil a la hora de sobrevivir, porque tuvo que ser maestro rural de joven y fue ahí que le tocó trabajar en una escuela de Seclantás, donde compuso la baguala El seclanteño, que tiempo después se convirtió en la gran llave para llegar a ser reconocido en el país por sus composiciones. En realidad, dicen que su labor como gran creador comenzó a los 19 años. En su haber figuran la zamba Crepuscular, el inigualable El antigal, Zamba de Cachi , Zamba del ángel, El duraznero y Cuando tenga la tierra. Sus composiciones fueron interpretadas entre muchos otros por Horacio Guaraní, Daniel Toro, Los Tucu Tucu, Los cuatro de Córdoba, Mercedes Sosa, Cantores del Alba y Los de Salta. El diario Clarín habló con Roberto Ternán, Yuyo Montes y Jorge Milikota, que alguna vez coincidieron en que la poesía de Ariel Petrocelli, “era difícil de alcanzar”. “La poesía no se explica, se interpreta”, me dijo El Tano, cuando yo tenía 14 años, y le pregunté qué significaba antigal (por su zamba El antigal )”, recuerda Ternán, que entonces era un changuito que empuñaba una guitarra y que tiempo después iba a componer el Candombe para José , entre tantos éxitos para El Chaqueño Palavecino, Los Nocheros, Los Carabajal, y otros. “La diferencia de Ariel con uno, está en que uno trata de escribir con contenido y vibración poética. Él escribía con la virtud de su talento genial. Ariel no va a morir: quedó más allá del bronce”, resumió Yuyo Montes, compositor que dio inicio a Los Nocheros. “Para mí fue un maestro, el más claro, el más original y gran creador de melodías, como se puede apreciar en la dulzura de los acordes de la zamba Crepuscular. Con su muerte, nos deja una gran agujero difícil de llenar en el folclore argentino y por su originalidad no hay recambio”, dijo Jorge Milikota a Clarín. Como lo hizo toda la vida, Petrocelli trabajó hasta sus últimos días. Condujo un programa de radio en una emisora local y en enero de este año presentó el disco “Andar la vida”. El año pasado editó el trabajo “Pueblos”, que lo llevó a recorrer decenas de lugares en el país. Tal vez, a modo de homenaje, vengan bien algunas líneas de uno de sus temas más conocidos, creado junto a Daniel Toro, El antigal. En tus viejos brazos se quedo el ayer, rescoldo del alma arisca que se fue. El tiempo en tus manos solas quedó tendido sobre la luz. Sangre reseca en la mañana, llorando siglos a la voz del Sol el grito inca estremeció el dolor. Con Petrocelli se fue uno de los grandes autores del folclore argentino, aunque el legado que dejó para siempre es de una dimensión incalculable.
la peña
jorge vergara jvergara@rionegro.com.ar
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