Vaivenes peronistas
Scioli, enfrentado con Massa, confía en quitarle a “Lole” y sumarlo al futuro Consejo nacional partidario.
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ARNALDO PAGANETTI arnaldopaganetti@rionegro.com.ar
Cuando Daniel Scioli –por estas horas más hiperactivo que nunca ante el inminente desenlace de las legislativas de medio turno y la ausencia obligada de la presidenta Cristina Fernández– observó la aproximación y luego el coqueteo fotográfico entre Sergio Massa y el senador Carlos Reutemann no dudó en restarle trascendencia. “Coinciden en alguna actividad que se relaciona con la Mesa de Enlace agropecuaria, pero en mi provincia yo privilegio al pequeño productor del campo y como titular del Partido Justicialista a nivel nacional espero contar con la colaboración de Lole”, confió a un periodista de “Río Negro”. Y al filo de la semana, Reutemann, mirado “de reojo” como “sapo de otro pozo” por la dirigencia peronista santafesina, confirmó a su manera elíptica que se había acercado a Massa porque “es uno de los pocos que dicen algo interesante al sector de la agroindustria”, sobre todo en materia impositiva. Pero cuando los periodistas buscaron darle una proyección hacia el 2015 al encuentro (del que también participó el exministro Roberto Lavagna), cortó de cuajo cualquier especulación. “Dos años es mucho tiempo. Ya se verá. Primero hay que esperar conocer los resultados del 27, lo demás es un gran signo de interrogación”, contestó. Sin embargo, ignorado en el Día de la Lealtad en Santa Fe, donde hubo reunión de gobernadores para tratar de insuflarle ánimos al postulante peronista Jorge Obeid (tercero en las encuestas, detrás del socialista Hermes Binner y del cómico Miguel del Sel, del PRO), tuvo palabras de elogio hacia Scioli. “Está muy lanzado y tiene muy buena imagen”, sentenció, tras lo cual afirmó lo que se considera una blasfemia en los sectores más duros que se encolumnan detrás de la presidenta Cristina Fernández: “Es el heredero natural del kirchnerismo”. Con tendencias marcadas desde las PASO celebradas el 11 de agosto, no se esperan modificaciones significativas (apenas correcciones) para el próximo domingo en los principales distritos, Buenos Aires, Capital Federal, Santa Fe, Córdoba y Mendoza. El kirchnerismo se conforma con mantener los guarismos generales por encima del 30%, lo que le hará decir que es la primera fuerza nacional. “Si llegamos al 35% es un batacazo”, apuntó un hombre de la Rosada que sigue de cerca la medición favorable que experimentó la presidenta luego de medidas que apuntaron a mantener lleno el bolsillo de los trabajadores y de su sorpresiva operación craneana que derivó en un estricto reposo. Desfavorable se tomó el affaire vial, documentado por cámaras de la Gendarmería, del primer candidato a diputado nacional porteño Juan Cabandié, aunque al conocerse el video completo y su utilización mediática los consultores concluyeron que el daño no se extenderá a Martín Insaurralde, cabeza de lista bonaerense que rápidamente puso distancia del episodio. La celebración del 17 de octubre puso en evidencia, además, la dispersión del justicialismo y esa extraña y apetecida búsqueda de aglutinarse en el momento de acceder o retener el poder. Como ya se dijo, a Reutemann lo ningunearon sus compañeros de Santa Fe, Massa apostó al golpe de efecto visual y los cristinistas se atrevieron a copar Plaza de Mayo, sin permitir ningún orador. Personajes emblemáticos como Guillermo Moreno y Luis D’Elía se entremezclaron con los simpatizantes. El vicepresidente Amado Boudou levantó un rústico cartel: “Lealtad a Cristina”. Scioli, desde Avellaneda y con Insaurralde pegado, hizo gala de continuidad para “resguardar la movilidad ascendente, la independencia económica, la inclusión social, la baja de la desocupación y la mortalidad infantil”. Hugo Moyano, pieza fundamental de los primeros ocho años de kirchnerismo, se paró en una vereda opuesta a la de la Rosada. Criticó los subsidios que a su juicio se parecen a actos de beneficencia desterrados por Eva Perón y reclamó trabajo, salario y vivienda dignos. Anunció, además, que después del 27 se reunirá con todos los sectores de la sociedad para poner en práctica lo que le enseñó el general Perón: “Hay que organizarse para que, pensemos como pensemos, podamos ser la patria que todos queremos, sin tantas divisiones”. Por prescripción médica y deseo familiar, Cristina parece dispuesta a apartarse de la escena por lo menos 30 días. “Cumple a rajatabla las indicaciones”, precisó el jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina evaporando un pícaro anuncio de Scioli en el sentido de que “en pocos días más” la presidenta estaría poniendo en marcha la fábrica de heladeras y electrodomésticos SIAM. “No tiene (Cristina) diálogo con los funcionarios, sólo con colaboradores íntimos… no está viendo televisión ni leyendo diarios”, agregó Abal Medina. En algunos recovecos de su movimiento, los más refractarios a las huestes juveniles de La Cámpora, se trajo a colación una película alemana, “Good bye, Lenin!”. En ella la protagonista, una mujer de extracción socialista, entra en coma en Berlín en vísperas de la caída del Muro. Al despertarse ocho meses después su hijo, apellidado Kerner (curiosamente el mismo con el que bromea Elisa Carrió), le construye una realidad paralela para no afectarla. Pero ya el cambio, con otros actores y modos, es imparable.
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