Valiente y generosa

Redacción

Por Redacción

en clave de Y

María emilia salto bebasalto@hotmail.com

La noticia, esa dama permanentemente insatisfecha, dejó atrás el sicoanálisis sobre el drama del club River Plate y su descenso. Dominados todos por la agenda de los medios porteños, penetrados por ellos, el “detalle” de los méritos del ganador, Belgrano de Córdoba, pasó casi desapercibido… menos en Córdoba, claro. A mi familia residente en la provincia del que ascendió a la A, la voz se les quebraba de la emoción describiéndome el recibimiento, los miles que festejaron en Patio Olmos… La dama, permanentemente insatisfecha, encontró pronto otro motivo de queja, otro sicoanálisis de la selección empantanada; y por supuesto, ¿¡qué le pasa a Messi?! No canta el Himno Nacional. Es recibido con silbatinas o el desafiante “marradoooo”. Este pecho frío, igual que toda esta selección que no le gana a nadie, ni a equipos de cuarta (¿hay hoy equipos de cuarta?… aparte del nuestro, claro, dialogaban entre sí nuestros comentaristas deportivos.) Y la dama, permanentemente insatisfecha, esta vez se quedó algo asombrada, gratamente asombrada. Porque la noticia recaló en un lugar cuya historia está marcada por algunas cualidades que van al descenso en muchos lugares, empezando por Buenos Aires y su periodismo: valentía, alegría, apoyo incondicional en la hora más difícil. Recaló en Córdoba. Culturalmente, esta provincia que exporta al país y al mundo reformas, rebeliones, música, un humor tan especial que se llama “humor cordobés”; que tiene el don de ver la botella medio llena, se diferencia -como otras de nuestro norte- del puerto y el sur más bien escéptico. Esto puede ser discutible, y quizás usted lo discuta vivamente. Es lo que me parece demuestran las circunstancias. Lo que pasó en Córdoba, cuando nuestra selección jugó con Costa Rica, es que el público local -y quienes llegaron de otros lares se contagiaron del mismo espíritu- apenas asomaron la nariz los jugadores argentinos comenzó un aliento que no paró todo el partido. Messi fue ovacionado como Messi, sin fantasmas. Ese chico levantando la mano y saludando a la tribuna que rugía su nombre, esa sonrisa que de tímida pasó a franca, sincera, me emocionaron. Mucho. Nuestros comentaristas no ahorraban comentarios donde el asombro inicial dio paso al optimismo que regalaba la tribuna. Hasta alguno, con algo de ingenuidad, comentó: “Hay que tener en cuenta a Córdoba en futuros eventos. Este clima que transmite hace mucho bien… blablabla.” Mejor sería, mucho mejor, que llevaran el clima Córdoba en su corazón y en sus mensajes, que tanto influyen en miles y miles de fans del fútbol. Mucho mejor sería que aprendieran la lección -que aprendiéramos la lección- de cosas tan elementales como que en las malas se conocen los amigos y que “la 12” de Boca Juniors fue llamada así porque su aliento la convirtió en un jugador más; quizás el decisivo. Un aliento que subía decibeles cuando las cosas no andaban bien. La noticia, esa dama insatisfecha, ojalá vaya a los próximos partidos junto al equipo y no contra el equipo. Lección gratis de una provincia que es generosa como lo son los valientes.


en clave de Y

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora