Vecinos con historia, distinguidos por Bariloche
Son 23 vecinos que recibieron sus diplomas de “antiguos pobladores” otorgado por el Concejo Municipal. Hubo tango, recuerdos y nostalgia.
HOMENAJE
Veintitrés vecinos de Bariloche fueron distinguidos por el Concejo Municipal como Antiguos Pobladores, en un emotivo acto colmado de familiares, autoridades y el ritmo del 2×4.
Francisco Valentín Luna era uno de los homenajeados pero lamentablemente falleció el jueves pasado. Su esposa, Agustina Peñepil, también fue homenajeada y a pedido de ella y de su hija, recibieron su distinción.
Las intervenciones artísticas estuvieron a cargo de Graciela Novellino y la guitarra de “Juanjo” Miraglia, quienes deleitaron a los presentes y a los radioescuchas con lo mejor del 2×4.
Como todo cumpleaños no faltó la torta para festejar el 112º aniversario de San Carlos de Bariloche que fue elaborada por los alumnos de la Escuela de Hotelería.
El evento contó con la presencia del gobernador Alberto Weretilneck, la intendenta María Eugenia Martini, el presidente del Concejo Ramón Chiocconi, los concejales Carlos Valeri, Alejandro Ramos Mejía, Edith Garro, Mauro Gonzalez, Alfredo Martín y Elena Welleschik . Además la senadora Nacional Silvina García Larraburu y legisladores.
Los homenajeados fueron los siguientes:
Francisco Valentín Luna y Agustina Peñepil
Valentín nació en El Olmo, provincia de San Luis, el 04 de junio de 1929. Es el sexto hijo de 10 hermanos. Llegó a Bariloche el 22 de septiembre de 1954. Trabajó como mozo, y luego fue encargado del bar-pizzería “El Americano”. Posteriormente fue encargado de depósito del primer supermercado de la ciudad, llamado “La Viandita”.
Agustina nació el 10 de diciembre de 1933 en Las Coloradas, y es la menor de 14 hermanos. Llegó a Bariloche en 1957.
Valentín y Agustina se casaron el 03 de mayo de 1959. Hoy cumplirían 55 años de casados.
Tuvieron 2 hijos: Hugo y Edith, y disfrutan de sus nietos Lucía (24 años) y Germán (15 meses), quienes -junto a Ana María y a José Luis- conforman la familia de Bariloche.
Valentín ha sabido orientar, tanto a locales como a visitantes, durante más de 40 años, en su rubro preferido: la vinoteca.
Agustina es una mamá amorosa de tiempo completo, crió con cariño y dedicación a sus hijos, y es compartido por sus nietos también. Es sinónimo de simpatía, generosidad y altruismo. Es el puente entre los amigos y los familiares lejanos. Disfruta de muchísimo de los paseos y de los viajes. En verano dedica tiempo al jardín, a sus plantas y a su huerta. Pepo es el perro mimado de la familia y ocupa un lugar muy importante. Cuando es posible, destina algunas horas a unos “largos” en la pileta del Nahuel, deporte que la relaja, la alegra y le ayuda a estar “así de bella”.
Lamentablemente, Valentín falleció antes de recibir su homenaje, dos días antes. Su familia quiso recordarlo como era él, activo y alegre. Su esposa, junto a sus hijos participaron del acto, y recibieron su certificado y diploma.
Gustavo Galindo
Llegó con su familia a Bariloche proveniente de Osorno (Chile) un 29 de abril de 1949. Su familia buscaba mejores horizontes laborales. Ya había dos tíos asentados en la ciudad. Gustavo tenía 11 años cuando conoció las montañas y los lagos del sur.
Desde chico estuvo acomodando bicicletas en el negocio del señor Baratta. De ahí surge su inquietud por practicar este deporte, que lo llevaron a participar en competencias de ruta organizadas en la ciudad de Bariloche, la competencia de la doble Villa La Angostura, la Doble de Pilcaniyeu, y muchas carreras en San Martín de los Andes. Hasta 1963 estuvo en relación con el mundo del ciclismo. A los 30 años se casó con su señora Brígida con quien tuvo 3 hijos, Gustavo, Gabriela y Paola. Luego de su paso por el ciclismo, cambió de oficio y se convirtió en ayudante de tapicería con el Señor Duda, con quien aprendió el oficio. Luego de 8 años decidió independizarse, y comenzó renovando el alfombrado en el Hotel Bella Vista, donde su señora trabajaba. Así, al tiempo pudo tener su propia Tapicería, Tapicería Galindo, que quedó en manos de su yerno Ariel, luego de que él se jubilara. Ahora disfruta de su familia y de sus 4 nietos.
Celia Perez de Kanski
Celia Perez de Kanski, más conocida como Ketty, llegó a Bariloche en 1952. Ese mismo año se casó con Mariano Kanski, músico local, más conocido por su nombre artístico Mario Vera.
Celia comenzó a dar clases como maestra interina en la Escuela Nº 149 del barrio Las Quintas. Recuerda que en esa época se encontraba de licencia la Directora Titular, la señora Evelia de Calderón, y a cargo estaba como Directora Suplente, la señora Amelia Moran, quien fue su mentora, ya que Celia era recién recibida. En estas aulas estuvo durante 10 años. Luego, fue trasladada a la Escuela N° 16, en 1960. Además dio clases en la Escuela N° 2 para Adultos. En estos dos establecimientos educativos dio clases hasta que en el año 1985 se jubiló. Ese año se incorporó como voluntaria al OPJ (Orientación para la Joven), una Asociación de servicio, sin fines de lucro, católica, internacional, que atiende a la juventud femenina, sin distinción de nacionalidad, raza, cultura o religión. Celia continúa con sus 82 años siendo voluntaria de esta institución y con muchos deseos de verla seguir adelante.
Mirna Trebini
Mirna llegó a Bariloche el 20 de diciembre de 1960. Estuvo trabajando en forma temporal hasta que en 1963 se quedó a vivir en Bariloche. Ese mismo año se casa con Victor Enevoldsen y además comienza su carrera como docente pasando por muchas de las aulas de escuelas de la ciudad, como la escuela 185, la 44 y en la 48. También trabajó en la escuela nocturna Nuestra Señora del Rosario en el km7.5. Activa colaboradora del Club Andino Bariloche, del Club Danés Bariloche, de la cooperadora de la escuela N° 44 y actualmente es tesorera de Orientación para la Joven(OPJ).
Tiene 3 hijos :Martín, Pablito y Valeria y es abuela de 7 hermosos nietos.
Rosa Valencia Sentenero
Más conocida como Rosita nació en Buenos Aires. Con un espíritu aventurero, vino a Bariloche de mochilera en 1961 y después en 1962, como ayudante coordinadora de un grupo de la Asociación Cristina de Jóvenes, al cual también pertenecían su papá y sus hermanos. Siempre realizaban salidas a distintos lugares del país. A Bariloche llegó con un contingente de jóvenes y acamparon en Las Carpitas en la zona del Mascardi. Rosita se enamoró de este lugar y en 1963 con otros varios socios construyeron el albergue Cumelcan, al pié del Cerro López. Lo inauguraron alojando 60 mochileros en el complejo de cabañas y baños de madera. No solamente estuvo con este emprendimiento, sino que trabajó en hotelería, en costura, como niñera y cuidando casas. Era activa participante de las actividades del Club Andino, y las salidas a la montaña eran su mayor pasión. Tiene dos hijas: Cristina y Carla, y dos nietos, Augusto y Facundo que viven en Mendoza. Rosita ya está jubilada, pero mantiene su espíritu inquieto. Baila folclore con los profesores Rubén Pichulef, con Adriana Cazzola y Rita Cardozo. Siempre ha sido muy deportista.
María Luisa Curapil
Doña María Luisa nació en Cerro Alto, hija de Nicasio Curapil y de Carmen Pineda. Siendo muy jovencita se radicó en Bariloche, donde conoció a su actual esposo Don Nolberto Palma, muy querido por todos los que lo conocen. De esa unión nacieron Sandro y Marta Adriana, de quienes nacieron sus 5 hermosos nietos, que llenan de felicidad su hogar. Su vida fue siempre de trabajo, siendo empleada del supermercado muy conocido, que inauguró en 1981. Anteriormente trabajó en otras empresas de la ciudad. Recuerda que en 1971 ganaba $8 de sueldo, y con eso sobrellevaba el alquiler de su casa, donde vive actualmente. Es una vecina muy querida y siempre colaboradora.
Elena Antrichipay
Nació un 1ero de junio de 1943 en Cañadón Chileno. Hija de Juan Antonio Antrichipay y de doña Angela Martinez. En 1963 llegó a San Carlos de Bariloche junto a sus 6 hijos, todos menores de edad en aquel entonces. Trabajó 3 años en el Centro Atómico y luego se desempeñó como empleada doméstica en la casas de familias de la ciudad. Cursó la escuela primaria en el Colegio 310, junto a su hija Cristina Prafil. Pero en lo que se destaca Doña Elena es en el telar mapuche, en el cual realiza hermosas creaciones, manteniendo las tradiciones de sus ancestros.
Ella misma define sus creaciones y su significado: “Me gusta conservar las tradiciones de mi raza, por eso en mi HUITRAL, con los más lindos colores armo un tejido. Puedo preparar una matra, una pelera, una bolsa o un cinturón. Antes las tejedoras usaban raíces, se cuidaba que después de cortar el trozo que se iba a usar volvieran a cubrirse para no dañar a la planta. Ahora usamos anilinas, pero seguimos conservando el uso de los mismos colores: amarillo, negro, rojo y blanco. Doy gracias a Dios por haber aprendido todo esto: hilar, torcer, teñir, armar y tejer, espero que mis hermanos mapuches no olviden estas tradiciones, para que nuestros hijos guarden los recuerdos de la gente de nuestra tierra”. Ha compartido sus conocimientos dando talleres en la Escuela Municipal de Arte La Llave.
Mauricio Salazar y Manuela Huircan
Mauricio nació el 21 de septiembre en las Lajas, Neuquén. Fue el 4to hijo del matrimonio de Silvina y Manano. Llegó a Bariloche en 1948. Su primer trabajo fue en la carnicería de Cueto, como ayudante, luego en la panadería de Manuel Mateo. Y tiempo después en el Centro Atómico, donde se jubiló.
Manuela Huircan nació en Pilquiniyeu a 100 km de Maquinchao, el 16 de julio de 1932. Es la primera hija de Adelina y Emilio. Al quedar huérfana de madre a los 12 años, se va a Viedma. En 1948 llega a Bariloche donde se radica.
Manuela y Mauricio hace 64 años que están juntos. Actualmente y desde el año 1993 viven en Pilar II. Tuvieron 4 hijos: María Elena, José Luis, Ramona Haidee y Martha. Disfrutan de unos 7 hermosos nietos y 8 bisnietos.
Rosa Amelia Valdebenito Brito
Rosa es oriunda de Valdivia. Más conocida como “Rosi” vivió 2 años en San Martín de los Andes. En 1962, llegó a esta ciudad a la casa de su hermano, que ya estaba radicado de antes. Su venida fue motivada por su espíritu aventurero. Su mayor pasión es y era conocer nuevos lugares. Trabajó en hotelería y servicios de limpieza para oficinas. Uno de los hoteles fue el Premier. No hace mucho se jubiló, pero mantiene una vida social activa, haciendo gimnasia en la Casa del Deporte y participa de las actividades del Centro de Jubilados, con quienes le gusta mucho viajar.
Isidora Pallalef
Nació el 07 de noviembre de 1933 en Paso de los Moyes Melicó, departamento Pilcaniyeu. Es la menor de 9 hermanos. A los 9 años su hermana mayor Edelina la trae con ella a vivir a Bariloche. Desde temprana edad trabajó como niñera en reconocidas familias de la ciudad, como la familia del Dr. Edgardo Santos Rosas, Familia Norman Cambel, Diaz Lozano y Vicente Verkis. A los 19 años entró a trabajar como mucama en el Sanatorio Bariloche, que se encontraba en calle Libertad. Allí conoció a Obdulio René Vazquez, un joven técnico dibujante de Vialidad Nacional que debió ser internado por una peritonitis. Surgió el amor entre los jóvenes y se casaron. Tuvieron 2 hijos: Sebastián René y Marcela.
En 1962 Isidora quedó viuda, y debió enfrentar la vida sola. En aquellos años eran furor los pulloveres tejidos de Bariloche, se empleó en un taller de tejidos Tejeduría Anita, de la familia Saldivia. Luego pudo comprarse su primera Knittax, y comenzó a trabajar en forma independiente, tejiendo pulloveres para comercios que le daban la lana y le pagaban su mano de obra. Al tiempo comenzó a tejer para la familia Baruzzi, para quienes trabajó muchos años hasta que su espalda le pidió un descanso. Con mucho esfuerzo y sacrificio pudo educar, alimentar, vestir y criar sus dos hijos. Hoy está jubilada, participa de grupos de jubilados, le gusta viajar, ya ha recorrido el país y no desaprovecha oportunidad para salir de paseo. A decir de su hijo, amasa los mejores tallarines del mundo.
Delia Riquelme
Nació en Ñirihuau arriba. Con su familia, se vino al barrio Matadero a los 18 años. Ahí funcionaba la Compañía Comercial, que realizaban los cargamentos de cuero para ser trasladados en tren a Buenos Aires. Delia trabajó ahí junto a su papá. Cuando cerró la Compañía se fue con su esposo, Manuel Fernández, al campamento del Ministerio de Educación en Villa Mascardi. Para esos lados marchó con su beba de pocos meses. Tuvo 6 hijos, 3 mujeres y 3 varones. Se dedicó a la crianza de sus hijos, cuando empezaron a estudiar se vino a la ciudad, y ahora disfruta del amor y cariño de sus 40 nietos y bisnietos.
Rosario Vera
Nacida en San Carlos de Bariloche el 24 de junio de 1943, cuenta su historia con intensa emoción y sincero agradecimiento a los años vividos en esta ciudad. Tiene 10 hermanos. Casada con Eduardo Vera, con quien tuvo una hija, quien les dió 6 nietos y ya tiene 4 bisnietos. Trabajó en varios lugares, principalmente en el rubro gastronomía. Entre sus recuerdos de juventud está aquella Bariloche donde se conocían todos, un lugar tranquilo y hermoso. La calles eran de tierra y los inviernos muy fríos, y mucha más nieve de la que cae actualmente. Viajaba en la empresa de colectivos SITA, de color verde que recorría casi todo Bariloche. La mayor cantidad de comercios eran ramos generales, donde se conseguía todo lo necesario para vivir.
Julia Modesta Martinez
Julia nació el 1º de diciembre de 1940 en la ciudad de Neuquén. En el 1961 se casó con Juan Pozas, un conocido ferroviario de la ciudad. Juntos decidieron radicarse en Bariloche, eligiendo como su primer hogar la pensión de los Castillos del Ñireco. Luego se mudaron a una inmensa casa ubicada en el Barrio Estación, en donde nacieron y criaron a sus 4 hijos: Miriam, Diana, Julia y Alejandro.
Sus días consistían en criar a sus hijos, y tejer los pulóveres regionales, los famosos “LABOREADOS” En 1981 se trasladó al Barrio Nicolás Lavalle, y años después sus hijos le dieron el gusto de ser abuela de 9 nietos. Actualmente, toda esa gran familia sigue eligiendo y apostando a vivir en este querido y hermoso lugar.
Osvaldo Alberto Suarez
Osvaldo vino desde Buenos Aires asignado como administrativo a la Comisión Nacional de Energía Atómica en 1964. Recuerda a la Bariloche de 15,000 habitantes, pero igualmente bella como ahora. A pesar que no es muy deportista, sí estuvo muy cercano al Club Andino Bariloche, siendo por 11 años su tesorero. No obstante, sí ha participado como cronometrista en las carreras de esquí, organizadas por el Club. Le gusta mucho viajar, y muy fanático de conocer cada rincón del sur del país. Casado por segundas nupcias con Marta, disfrutan mucho de salir juntos a comer a los distintos restaurantes de la ciudad. Hace 9 años se jubiló y disfruta de su familia ampliada con 4 hijos y 4 nietos. Hace muy poquito, la semana pasada recibió un reconocimiento por su trabajo en la vecina localidad de Copahue.
Alfredo Boock
Nació el 03 de octubre de 1938 en la ciudad de Jacobacci. Sus padres fueron Enrique Boock y Juana Muñoz. Fue el tercero de 12 hermanos. Se casó con Delia Curin, con quien tuvo 2 hijos Graciana Anahí y Carlos Alberto. Llegó a Bariloche en ferrocarril en el mes de mayo de 1956. Al principio vivió con sus dos hermanas, Hilda y Heremilda. Trabajó en construcción, y en la temporada de veda realizaba mantenimiento de casas. También estuvo en talleres artesanales, haciendo vajillas con aspas de ciervo, y otras artesanías con piedra y arcilla que sacaba del Lago Nahuel Huapi.
Francisco Lanfré
Dueño de la despensa “Tres Hermanos” le ofrece trabajo y se queda 15 años con él. Tras un pequeño impass fuera de Bariloche, vuelve y trabaja en la despensa “El Faro”, y luego pasa por supermercado Lahusen. Pero fue en el Centro Regional Universitario Bariloche, dependiente de la Universidad del Comahue que estuvo desempañándose como Jefe de Departamento de Mantenimiento hasta el 2004, año que se jubila. Muchos recuerdos tiene de aquella Bariloche, cuando los domingos era costumbre de ir a esperar la llegada y salida del tren. En donde está actualmente el Bariloche Center, se domaban caballos, se realizaban juegos, y se vendía vino caliente. Los días de verano, era cita indiscutida los camping en las zonas cercanas a calle Campichuelo.
Audelia del Carmen Alvarez
Audelia es nacida en Bariloche. En 1955 se casó con Roberto Mario Valenzuela, con quien tuvo 3 hijos: Gloria, Roberto Mario y Viviana, quienes les dieron 7 hermosos nietos y 5 bisnietos. Junto con su esposo abrieron el kiosco y restaurante en la terminal de Alicura por varios años. Siguieron en la parte gastronómica teniendo varios restaurantes en distintos hoteles de la ciudad. En 1989, Audelia tuvo que hacerse cargo de la crianza de los hijos que quedaron a su cargo, tras el fallecimiento de su esposo, cuestión que afrontó con mucha fortaleza. Gusta de viajar con otros jubilados, y le apasionan las novelas mexicanas, que la llevan a desvelarse por quedarse mirando hasta altas horas de la madrugada. A decir de su familia, su especialidad son las empanadas de carne, y para las fiestas de fin de año, no falta la famosa cazuela de cordero de la Tía Audelia.
Diela Matalá
Nació el 12 de agosto de 1941 en Purranque, Chile. Después del gran terremoto del ‘60, su madre y hermano mayor deciden venirse a Bariloche, Un 28 de septiembre de 1960, Diela conoció este bello lugar. Al año conoce a Eliseo Aburto con quien se casa el 1º de mayo de 1965. Tuvieron 2 hijos, Fabián y Rosana. Diela se desempeñó como empleada gastronómica. Ahora está jubilada y goza de cuidar su jardín. Sus plantas y flores son su mejor terapia. Tiene dos nietos, Solange de 18 y Enzo de 13 años, a quienes adora y consiente. Para los nietos, la abuela es el ejemplo de amor más grande. Hoy, Diela tiene 73 años y recuerda al Bariloche de aquellos años cuando llegó, de grandes nevadas, pero de gran solidaridad entre sus vecinos. Siempre vivió en calle Rolando entre Albarracín y Anasagasti. Su familia la reconoce por su gran sencillez, dedicación y amor que es infinito para ellos y para quienes se acercan a ella.
Susana Goye
Susana nació un 16 de junio de 1943 en Colonia Suiza, en la casa de sus abuelos, Elisa y Eduardo Goye, a orillas del Lago Moreno. Pasó su infancia junto a sus hermanas y a sus padres, Emilio Goye y Nora Boock. Sus estudios los comenzó en la Escuela de la Colonia para luego culminarlos en el Instituto de María Auxiliadora de Viedma. Cuando vuelve, trabajó junto a su mamá en el salón de té, que tiempo después pasó a ser de su propiedad. A los 22 años se casó con Jorge Wagner en la Capilla de Colonia Suiza, siendo la primera ceremonia que se celebró en la capilla. Tuvieron 4 hijos, quienes le dieron 8 hermosos nietos y 1 bisnieto. Durante muchos años colaboró con el cuidado y limpieza de la capilla, actualmente vende sus ricas empanadas caseras en la Feria de la Colonia. Se considera una mujer feliz y completa viviendo en Colonia Suiza junto a su familia. Gran referente, y transmisora incondicional de tradición familiar, lo que permite mantener vivo el recuerdo de sus abuelos, saber de donde venimos y hacia donde queremos ir.
Blanca Ferreya de Kreutzer
lanca nació en este hermoso lugar un 15 de diciembre de 1931. Sus padres fueron Don Roque y doña Antonia Pizzuti. Fue a la escuela 16 a la primaria y en la escuela Ángel Gallardo hizo la secundaria. En el año 1950 concursó para el cargo de jefa de despacho en la Secretaría de Energía Atómica (CNEA), institución que recién se formaba. Se desempeñó en ese cargo hasta 1954. En 1953 se casa con Pablo Kreutzer, con quien tuvo 2 hijos: Silvia Cristina y Marcelo Andrés. Tiene 3 hermosos nietos, Lucila, Fernando y Federico. Su abuelo Caño Pizzuti fue uno de los fundadores de la Sociedad Italiana en Bariloche. Su padre Roque Ferreyra fue quien inauguró las oficinas del Juzgado de Paz en el Centro Cívico. Ejerció como Juez de Paz, e integró la primera Banda Musical que se formó en el Pueblo.
Victoriano Inaleff
Victoriano nació en 1922 sobre la cabecera norte del Lago Mascardi, a 25 km de la ciudad de Bariloche. Quinto hijo de 10 hermanos del matrimonio entre Don José Domingo Inaleff y doña Clarisa Treuque. Pertenece a la Comunidad Lof Wiritray, la cual conformó hace ya varios años. Tío abuelo de 7 varones y tio bisabuelo de 2 niños. Su vida la dedicó al campo. Férreo defensor de la cultura mapuche, sus ancestros. A sus 92 años integra el Consejo de Ancianos de su comunidad, y continúa con su lucha por el reconocimiento de los derechos de los Pueblos Originarios.
Ester Treuque
Ester nació un 17 de marzo de 1928. Hija de Clarisa Treuque, su familia se instaló en la bella zona del Lago Relmulafquen (Lago Mascardi) en 1896. Pertenece a la comunidad Lof Wiritray, comunidad a orillas de este lago del sur de Bariloche, e integra el Consejo de Ancianos, institución que mantiene viva la lucha por los derechos de la comunidad mapuche en Río Negro. Ester tiene 4 hijos, Clarisa, Oscar, Hugo y Patricia y goza del amor de sus 3 nietos, Alejandro, Agustín y Natalia.
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