Verani ratificó a Irigoyen en Lotería

El presidente del organismo presentó la renuncia pero el gobernador se la rechazó. Ambos admitieron que Irigoyen acompañó a Santamaría a la escribanía donde se compró Albany Trade, la firma con conducción compartida. Y Verani añadió que Ferrari le pagaba 2.500 pesos por presidirla.



Irigoyen no sabe si permanecerá en Lotería y se descargó contra la Fiscalía de Estado.
VIEDMA (AV)- Miguel Irigoyen presentó ayer la renuncia a la conducción de la Lotería pero le fue inmediatamente rechazada por el gobernador Pablo Verani. Aun así, el interventor afirmó que analizará su continuidad en ese organismo provincial. Además reconoció haber acompañado a Andrés Santamaría en la conformación de la empresa “sello” Albany Trade, del grupo de Carlos Ferrari, aunque aseguró que “fue en cuestiones ajenas” a la posterior relación con Lotería.

Antes de que fuera presentada, el mandatario rechazó la renuncia de Irigoyen en un diálogo radial. El funcionario formalizó su dimisión cerca del mediodía y, a los pocos minutos, se retiró de la Casa de Gobierno, oportunidad en que mantuvo un contacto con “Río Negro”.

– No tengo nada que ver con ninguna empresa de Ferrari.

– ¿Tampoco participó en la compra original?

– Mantendré el silencio hasta que aclare todas las cuestiones en la Justicia. No tengo dudas de que es una conspiración contra mí y el gobernador, de “Río Negro”, que viene manipulando información desde hace tiempo, diciendo algunas cosas ciertas y otras falsas para hacer una historia a conveniencia. Será la Justicia y la Legislatura quienes evaluarán mi comportamiento.

– Verani anticipó que rechazará su renuncia. ¿Usted seguirá igual al frente de Lotería?

– No lo tengo claro. Esperaré la decisión del gobernador y sus razones.

– Irigoyen, el gobernador reconoció que usted participó de alguna forma en la compra de Albany al recomendar y acompañar a Santamaría a la escribanía ¿Esto es así?.

– Sí, pero fue una cuestión totalmente ajena a los fines que después siguió la sociedad o Santamaría.

– Albany es una de las empresas a la que Varsa (concesionaria de tragamonedas) deriva plata que debería cobrar Lotería.

– No es así.

– ¿La Lotería no transfería fondos a Albany?

– Sí, la Lotería transfería dinero perteneciente a Varsa, mediante una cesión de una empresa a otra empresa de las tantas que tiene Ferrari.

– En ese momento, una concesión de Ferrari (Varsa) transfería fondos a otra firma de Ferrari cuando le debía a Lotería por Casinos de Río Negro. Así, transfería fondos que debían ir a Lotería. ¿Esto es así?

– No es así. No tiene absolutamente que ver Casinos de Río Negro con Varsa…

– Ambas pertenecen a Ferrari.

– Usted me quiere hacer hablar de dos cosas que son complemetamente distintas. Una cosa es la licitación 690 de tragamonedas que son de Varsa y otra es la licitación 595 que es de Casinos de Río Negro…

– ¿Casinos de Río Negro no es también de Ferrari?.

– Es de Ferrari indirectamente porque pertenece a Varsa e Inter-Word, dos sociedades que conforman otra persona jurídica. Son todos manejos de empresas con los que yo no tengo nada que ver.

– Usted sí puede hacer cumplir con la concesión a Ferrari, quien por Casinos de Río Negro no cumple.

– Sí. Quizás éste sea un motivo por el cual yo igualmente renuncie…

– ¿Por qué no hay resisción si usted está tan convencido?.

– Para mí es que Fiscalía de Estado aún no ha decidido algo que le pasé cuando el diario creó esta novela y escándalo público. No quiero hablar más y lo haré en la Justicia y la Legislatura. Quiero que se aclare cuanto antes pero yo no puedo presionar a jueces y fiscales, como sí puede hacerlo el diario. (AV)

Un esqueleto en el armario

La declaración de Ferrari acerca del verdadero dueño de la empresa Albany Trade no es, por cierto, una inocente y gratuita admisión.

Como se recordará, aquella empresa aparecía cobrando misteriosamente el quince por ciento de la recaudación total de las tragamonedas o de la parte correspondiente a Varsa. Según la versión original de Ferrari, Albany Trade le pertenecía y cumplía un rol indefinido como prestataria de servicios ignotos.

Pero los periodistas descubrieron un dato fundamental. La compañía había sido comprada no por Ferrari, sino por el propio titular de la Lotería, Irigoyen. Y una circunstancia casual los había obligado a dejar la prueba en un expediente judicial. Albany Trade había tenido dueños anteriores: una banda delictiva. El contador Ackerman la compró supuestamente desactivada y al venderla a Irigoyen y reciclarse, el juez de la causa anterior ordenó la detención de sus nuevos titulares.

Para probar que no tenían nada que ver con los delitos pasados, tuvieron que acompañar el recibo de pago. Firmado por Irigoyen.

Sabiendo que “Río Negro” estaba sobre la pista, los partícipes decidieron blanquear la situación. En la jerga común, sacar el esqueleto del armario. Y urdieron una historia que contó, cuándo no, el propio Ferrari.

No tuvieron demasiada imaginación, es cierto. La historia es pueril. Y también como siempre, Ferrari se fue de boca. El recibo lo firmó Irigoyen, pero la compra es de los dos, Ferrari dixit. Pero si Irigoyen quería ayudar a Santamaría, ¿qué tenía que hacer Ferrari en la compra de la compañía y por qué designaba a uno de los directores, Valeria Acebal? Y luego nada menos que elegir Albany Trade, porque Santamaría no la usó “para vender ropa”, para hacer negocios extraños con la Lotería. Y manteniendo a Santamaría y Acebal en el directorio.

Como se ve, la historia hace agujeros por todos lados.

Y para rematarla, Ferrari, tratando de explicar lo inexplicable, adjudica a Albany Trade un rol singular: darle liquidez a sus empresas. Como el 15% de la recaudación que se llevaba Albany Trade era una suma considerable, darle “liquidez” significaba crear una ficción de solvencia con el propósito de sacar dinero a los bancos o a los particulares. Lo que se llama una bicicleta financiera y un posible caso de administración fraudulenta.

Pero Ferrari sigue explotando el juego en Río Negro, Irigoyen sigue siendo presidente de la Lotería, Verani le acaba de rechazar la renuncia, hasta ahora a nadie se lo ha llamado para prestar indagatoria, la Fiscalía de Investigaciones brilla por su ausencia y tal vez, uno de estos días, la Legislatura decida ocuparse del tema.

La vida continúa.

Santamaría se presentó ante el juez y luego fue a la Residencia oficial

VIEDMA (AV)- El basquetbolista Andrés Santamaría se presentó ayer en los Tribunales pero se abstuvo de declarar sobre los temas vinculados con la investigación de “Río Negro”. El amigo del hijo del gobernador Pablo Verani respondió a una citación por la causa en la que está involucrado por un accidente automovilístico que protagonizó hace años en Santa Fe mientras conducía un auto oficial de Río Negro, perteneciente a Horizonte, a pesar de no cumplir ninguna función para el Estado provincial.

El deportista permaneció durante casi tres horas en el juzgado del juez Jorge Bustamante. Según trascendió, Santamaría habría ofrecido su versión de los hechos tratando de deslindar su responsabilidad.

Aprovechando su presencia y a pedido de la fiscal Daniela Zágari, Bustamante le tomó una declaración explicativa en base a la investigación de “Río Negro” que determinó a Santamaría como titular de una firma sello -Albany Trade- que recibía cesiones de recursos de otra empresa de Carlos Ferrari -Varsa- a través de Lotería. Sobre el tema, el basquetbolista se abstuvo de declarar. Cuando se retiró, Santamaría se molestó con el fotógrafo de “Río Negro”, al punto que le echó mano a la cámara.

El deportista -que llegó acompañado por el asesor legal de Lotería, Gonzalo Sanz- concurrió directamente a la Residencia del Gobernador al retirarse de Tribunales, ratificando la estrecha amistad con el gobernador.

Albany Trade

Por otra parte, y antes de que se produjera el pedido de dimisión de Irigoyen en Lotería (ver nota central), el gobernador Verani fue consultado por radio respecto de la información de que Miguel Irigoyen participó de la compra de Albany Trade, que publicó ayer “Río Negro”.

En declaraciones a LU 15, Verani recordó que “cuando Santamaría dejó el básquet, quería trabajar con ropa para grandotes y tener la representación de la firma Nike. Creo que le preguntó a Irigoyen y le dijo por qué no comprás una empresa. A mí me parece una barbaridad porque comprar sociedades es una locura, pues nunca sabés qué tenés detrás. Parece que fueron a una escribanía y la compró Santamaría a la sociedad, y lo debe haber acompañado Irigoyen”.

El mandatario agregó un dato que hasta ahora no se conocía: dijo que Ferrari luego le compró Albany a Santamaría y “le pagó por la presidencia unos 2.500 pesos por mes. Yo me entero ahora cuando salió este tema”.

Frente a esa aseveración, Irigoyen explicó a “Río Negro” que su participación y presencia en la escribanía “fue una cuestión totalmente ajena para los fines que después siguió la sociedad o Santamaría”.


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