Viejos problemas y muchos anhelos para una nueva era

Redacción

Por Redacción

SILVIA AYUSO

LA HABANA.- «¿Por qué el pueblo de Cuba no cuenta con la posibilidad viable de ir a hoteles o viajar a distintos lugares del mundo?». La filtración de la incómoda pregunta de un estudiante cubano a Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento, puso este mes en evidencia que, incluso entre los convencidos de la revolución hay un alto grado de insatisfacción con las numerosas prohibiciones y, sobre todo, dificultades que pesan en su día a día.

Un tema acuciante que deberá afrontar sin falta el presidente que surja el próximo domingo como sucesor del histórico Fidel Castro. La lista de demandas es larga y no solamente de carácter más político, como la liberación de presos políticos -figura no reconocida por el gobierno cubano-, la libertad de prensa o de formación de organizaciones alejadas del Partido Comunista (único).

Un salario cuya media ronda los 15 dólares, la existencia de una doble moneda -el peso nacional, moneda de pago a la mayoría de cubanos y el convertible (cuc, 83 centavos de euro o 24 pesos cubanos), con que se deben adquirir muchos productos-; la gran carencia de vivienda y un transporte público absolutamente disfuncional son

las quejas más generalizadas entre todas las generaciones de cubanos.

Rosa, una enfermera jubilada, cuenta que su pensión -que no es de las más bajas- es de 265 pesos cubanos, poco más de 11 euros. «Tan sólo la electricidad me cuesta 150 pesos, entre algunas cosas más me quedan para comer sólo 15 pesos. ¿Cómo vivo con 15 pesos? Me he tenido que poner a trabajar de nuevo porque si no no llego», explica. «Aquí hay mucha gente sin trabajo, porque sencillamente por lo que les pagan no les renta, les sale más caro incluso ir al trabajo. Prefieren vivir inventando», asegura.

Tal es el caso de Ana, una antigua secretaria. Su salario, de 300 pesos, no le llegaba. «Nada más recibir el sueldo iba al agro (mercado de verduras) y allí se me quedaba casi todo el dinero, en una sola compra», relata.

Por las dificultades del transporte, llegar hasta su oficina se convertía en una odisea que al final a veces le costaba más dinero que el que recibía por su trabajo. Así que decidió dejarlo.

Con apenas 30 años, y «totalmente desencantada», su meta es ahora aprender idiomas y salir de Cuba para reunirse con su hermana, quien ya dio el «salto» y consiguió hacerse una vida en Norteamérica.

La paradoja es que el sueño de muchos cubanos, que tienen un acceso generalizado a estudios superiores, ha pasado a ser trabajar en hostelería o en un taxi, ya que ahí, en contacto con los turistas, se gana, aunque sólo sea en propinas (en cuc, la llamada «moneda dura»), diez veces más que como un médico o ingeniero titulado.

En esas está Ramón. Es taxista, pero ingeniero de formación. «¡Qué voy a trabajar yo para una empresa como ingeniero! Como taxista gano mucho más dinero, y en cuc. Como ingeniero, ganaría máximo unos 500 pesos cubanos, en el taxi, pago mensualmente al Estado el mínimo que he de aportar, que son 70 dólares, y el resto me lo quedo yo».

También Félix se decidió por el volante. Alto funcionario cubano durante años, por «desavenencias» acabó teniendo que buscarse otra manera de ganarse la vida. «Primero entré como administrador de la empresa de taxis, pero luego decidí rebajarme yo mismo de categoría y ponerme al volante, porque gano mucho más dinero así», cuenta. A estos problemas se unen otros anhelos, algunos quizás más generacionales, como las ansias de muchísimos jóvenes de viajar, de poder comprarse un vehículo propio, tener un celular o acceso a internet. O de alojarse en un hotel reservado para extranjeros y vedado a los nacionales.

«Aunque tuviera 50.000 dólares no podría comprar una casa o un carro», se lamenta Roger, un joven estudiante de teatro. Para su amigo Charly, que asegura no querer abandonar el país. «El problema no es político, sino económico. El cubano tiene unas necesidades muy grandes de conocer el exterior, de viajar, de tener oportunidades», concluye el cubano, expectante. (DPA)


SILVIA AYUSO

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