Vieron un pudú pudú en una chacra de Lago Puelo

El cervatillo deambuló por el paraje Entre Ríos durante dos días.

EL BOLSÓN (AEB).- Una hembra del esquivo cervatillo patagónico se dejó ver durante dos días seguidos en una chacra del paraje Entre Ríos, en Lago Puelo, cuyo propietario alcanzó a sacarle un par de fotografías. Pablo, testigo del hecho, contó ayer que primero vio al pudú desde su auto y pudo captar la imagen, luego se bajó y hasta se acercó al animal –que permaneció inmóvil por unos segundos– y logró tomar algunas fotos más, hasta que se asustó y se perdió entre la vegetación de murras y mosquetas que invaden el lugar. El viernes avisó al Parque Nacional Lago Puelo, desde donde enviaron personal especializado que sigue de cerca los movimientos del animal para tratar de capturarlo y devolverlo a su ambiente natural. Nadie sabe las circunstancias en que el pudú pudú se acercó hasta el paralelo 42°, a una zona rodeada de viviendas y a un kilometro de los barrios ribereños de El Bolsón, ya que a excepción de circunstancias de extremo peligro no abandona las cumbreras andinas. Incluso allí, es prácticamente imposible observarlo, ya que se mimetiza con el paisaje, lo que lo hace casi invisible en su hábitat. Otros ambientes ideales para los escasos ejemplares que sobreviven –aun cuando se han extremado los cuidados para su preservación– son los bosques de coihues y cipreses, donde comen frutos de murtas y avellanos, además de hojas y hierbas de los humedales. Son animales solitarios, excepto durante el período reproductivo. Los pudúes miden entre 60 y 90 centímetros de largo y 30 a 40 centímetros de alto, presentan una cabeza corta y un peso entre siete y diez kilos y su color varía de café rojizo a grisáceo amarillento. Antecedentes El guardaparque Marcos Ocampo, responsable del área de Conservación y Manejo del Parque Nacional Lago Puelo recordó ayer que hace aproximadamente tres años en un jardín de la zona de villa del lago apareció un pudú lastimado por perros. “Lo que hicimos fue rescatar al animal y llevarlo a un veterinario autorizado por la secretaria de Fauna y especializado en fauna silvestre, que se encargó de curarlo y cuidarlo. Una vez que el animal estuvo en perfecto estado lo trasladamos a un ambiente seguro, que en ese caso fue el cerro Cuevas, donde tenemos la certeza de que los pudúes se adaptan bien y se desarrollan”, graficó Ocampo. Ocampo agregó además que “los perros sueltos son una de las principales amenazas para estos animales, que están en riego por la fragmentación del hábitat”.

Gentileza

Un vecino logró fotografiar al animal antes de que desapareciera en el bosque.


EL BOLSÓN (AEB).- Una hembra del esquivo cervatillo patagónico se dejó ver durante dos días seguidos en una chacra del paraje Entre Ríos, en Lago Puelo, cuyo propietario alcanzó a sacarle un par de fotografías. Pablo, testigo del hecho, contó ayer que primero vio al pudú desde su auto y pudo captar la imagen, luego se bajó y hasta se acercó al animal –que permaneció inmóvil por unos segundos– y logró tomar algunas fotos más, hasta que se asustó y se perdió entre la vegetación de murras y mosquetas que invaden el lugar. El viernes avisó al Parque Nacional Lago Puelo, desde donde enviaron personal especializado que sigue de cerca los movimientos del animal para tratar de capturarlo y devolverlo a su ambiente natural. Nadie sabe las circunstancias en que el pudú pudú se acercó hasta el paralelo 42°, a una zona rodeada de viviendas y a un kilometro de los barrios ribereños de El Bolsón, ya que a excepción de circunstancias de extremo peligro no abandona las cumbreras andinas. Incluso allí, es prácticamente imposible observarlo, ya que se mimetiza con el paisaje, lo que lo hace casi invisible en su hábitat. Otros ambientes ideales para los escasos ejemplares que sobreviven –aun cuando se han extremado los cuidados para su preservación– son los bosques de coihues y cipreses, donde comen frutos de murtas y avellanos, además de hojas y hierbas de los humedales. Son animales solitarios, excepto durante el período reproductivo. Los pudúes miden entre 60 y 90 centímetros de largo y 30 a 40 centímetros de alto, presentan una cabeza corta y un peso entre siete y diez kilos y su color varía de café rojizo a grisáceo amarillento. Antecedentes El guardaparque Marcos Ocampo, responsable del área de Conservación y Manejo del Parque Nacional Lago Puelo recordó ayer que hace aproximadamente tres años en un jardín de la zona de villa del lago apareció un pudú lastimado por perros. “Lo que hicimos fue rescatar al animal y llevarlo a un veterinario autorizado por la secretaria de Fauna y especializado en fauna silvestre, que se encargó de curarlo y cuidarlo. Una vez que el animal estuvo en perfecto estado lo trasladamos a un ambiente seguro, que en ese caso fue el cerro Cuevas, donde tenemos la certeza de que los pudúes se adaptan bien y se desarrollan”, graficó Ocampo. Ocampo agregó además que “los perros sueltos son una de las principales amenazas para estos animales, que están en riego por la fragmentación del hábitat”.

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