“Visite el desierto patagónico antes de que desaparezca”

En la carta de lectores anterior, de fecha 12/2, hacía referencia a que es imposible sembrar soja u otros cereales en el desierto patagónico, que era más que obvio que los chinos tenían otras intenciones que convertirse en productores de soja. El contrato con el gobierno provincial es un plan estratégico para asentarse en el territorio argentino con el consentimiento expreso del gobierno de Río Negro. Un escándalo nacional. Se deben analizar otros aspectos sustanciales del contrato sojero. Los chinos actuarían como un pool de siembra; los argentinos, más precisamente los rionegrinos, les cederían los más valiosos elementos, los más buscados en el mundo: la tierra y el agua. No hay en el planeta tierras cultivables, menos aún agua, para sembrar, para producir. ¿Por qué los alimentos subieron de precio? ¿Por qué cada vez es más oneroso sembrar? Por lo escaso del agua, la tierra y el clima, lo que el gobierno de Río Negro entrega gratuitamente a los asiáticos. En el litoral en Corrientes un magnate norteamericano adquirió parte del acuífero Guaraní, gran reserva de agua dulce. En la Patagonia los chinos vienen por agua y tierras. A más de un cuarto de siglo de la guerra por Malvinas, en que bisoños soldados murieron por recuperar un territorio nacional, se cede la laguna del Iberá, parte del acuífero Guaraní y ahora una porción de la Patagonia. ¿Cómo es posible que se entregue el patrimonio nacional y los legisladores nacionales no expresen su opinión en contrario? ¿Dónde está el sentimiento de la patria? ¿Qué pasa con los gremialistas? Los chinos van a traer su mano de obra barata y una vez establecidos van a competir con los trabajadores argentinos. También van a ingresar las mafias. Importar mafias vulnera el límite de la razón. Por contrato se les da la tierra, el agua y el clima, para que se afinquen nuestros clientes. En vez de venderles el producto, se otorgan los elementos para que ellos lo produzcan. Las naciones gobernadas por personas racionales e incorruptibles tratan de vender un producto con valor agregado para generar fuentes de trabajo; nosotros no les vamos a vender ni el producto, se les dan los elementos para que ellos lo produzcan. Inaudito. Se les concesiona un puerto que van a devolver a los cien años. ¿Quién puede creer que China va a devolver algo y menos un puerto estratégico, de aguas profundas, en el otro extremo del mundo? A diario por un ajuste de cuentas se matan una o varias personas. ¿Qué va a pasar cuando lleguen los plantadores de cereales? ¿Quién va a controlar la seguridad, la salud? Son muchas incógnitas. ¿No será la siembra de soja el caballo de Troya chino? ¿Habrá que poner un cartel que diga: “Visite el desierto patagónico antes de que desaparezca”? Francisco Frezzini DNI 5.705.499 Mercedes (Corrientes)

Francisco Frezzini DNI 5.705.499 Mercedes (Corrientes)


En la carta de lectores anterior, de fecha 12/2, hacía referencia a que es imposible sembrar soja u otros cereales en el desierto patagónico, que era más que obvio que los chinos tenían otras intenciones que convertirse en productores de soja. El contrato con el gobierno provincial es un plan estratégico para asentarse en el territorio argentino con el consentimiento expreso del gobierno de Río Negro. Un escándalo nacional. Se deben analizar otros aspectos sustanciales del contrato sojero. Los chinos actuarían como un pool de siembra; los argentinos, más precisamente los rionegrinos, les cederían los más valiosos elementos, los más buscados en el mundo: la tierra y el agua. No hay en el planeta tierras cultivables, menos aún agua, para sembrar, para producir. ¿Por qué los alimentos subieron de precio? ¿Por qué cada vez es más oneroso sembrar? Por lo escaso del agua, la tierra y el clima, lo que el gobierno de Río Negro entrega gratuitamente a los asiáticos. En el litoral en Corrientes un magnate norteamericano adquirió parte del acuífero Guaraní, gran reserva de agua dulce. En la Patagonia los chinos vienen por agua y tierras. A más de un cuarto de siglo de la guerra por Malvinas, en que bisoños soldados murieron por recuperar un territorio nacional, se cede la laguna del Iberá, parte del acuífero Guaraní y ahora una porción de la Patagonia. ¿Cómo es posible que se entregue el patrimonio nacional y los legisladores nacionales no expresen su opinión en contrario? ¿Dónde está el sentimiento de la patria? ¿Qué pasa con los gremialistas? Los chinos van a traer su mano de obra barata y una vez establecidos van a competir con los trabajadores argentinos. También van a ingresar las mafias. Importar mafias vulnera el límite de la razón. Por contrato se les da la tierra, el agua y el clima, para que se afinquen nuestros clientes. En vez de venderles el producto, se otorgan los elementos para que ellos lo produzcan. Las naciones gobernadas por personas racionales e incorruptibles tratan de vender un producto con valor agregado para generar fuentes de trabajo; nosotros no les vamos a vender ni el producto, se les dan los elementos para que ellos lo produzcan. Inaudito. Se les concesiona un puerto que van a devolver a los cien años. ¿Quién puede creer que China va a devolver algo y menos un puerto estratégico, de aguas profundas, en el otro extremo del mundo? A diario por un ajuste de cuentas se matan una o varias personas. ¿Qué va a pasar cuando lleguen los plantadores de cereales? ¿Quién va a controlar la seguridad, la salud? Son muchas incógnitas. ¿No será la siembra de soja el caballo de Troya chino? ¿Habrá que poner un cartel que diga: “Visite el desierto patagónico antes de que desaparezca”? Francisco Frezzini DNI 5.705.499 Mercedes (Corrientes)

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