Voces optimistas



El ministro de Producción, Juan Accatino, es muy optimista en relación al proyecto de que la soja se cultive en Río Negro, y sostiene que ya hay experiencias comerciales en el Valle Medio y experimentales en el Valle Inferior que dan sustento a su mirada positiva. Dentro de su misma cartera, no obstante, la postura es más cauta, en sintonía con la que, después del adelanto inicial del gobernador en el acto de Chimpay, asumió el Ejecutivo a la hora de hablar del tema. Humberto Iglesias, Subsecretario de Recursos Naturales, estudió específicamente la cuestión durante su desempeño como investigador en la estación del Inta, en el Idevi. Afirma que “la soja es un cultivo que en esta zona está en la frontera de la rentabilidad, si no se obtienen altos rendimientos y no se restringen costos”. Iglesias destacó que durante la última semana algunos técnicos de una consultora que trabaja para los capitales orientales recorrieron chacras del Idevi para determinar calidad de los suelos. “Vieron 4 mil hectáreas sin mejoras, otras 400 para riego gravitacional y 500 más desmontables para riego presurizado, en distintos sectores del Idevi, para comparar factibilidades”, relató. La idea, según Iglesias, es que esos 1.400 millones de inversión se destinen a la realización de caminos, redes troncales de riego y energía y a las obras de infraestructura que demandaría la sistematización de 200 mil hectáreas. “La Provincia acompaña, pero los acuerdos son entre el inversor externo y el local”, afirmó el funcionario provincial. Destacó que desde el gobierno se ve “como un proceso que se pone en marcha a partir de acuerdos con un país con demanda creciente de alimentos y energía renovable, para lo cual Río Negro puede ofrecer su potencial”.


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