Escapada a Chile: un día y medio en Santiago es posible y dan ganas de volver

En 70 minutos de vuelo, la capital chilena se vuelve un viaje perfecto. Vides del Maipo, el vértigo de ciudad y el atardecer desde la torre más alta de Sudamérica en 34 horas.

SAntiago de Chile a una hora y diez minutos de Neuquén. Foto archivo.

El viaje empieza mucho antes del despegue. Son las cuatro de la tarde en Roca y el sol todavía calienta el asfalto cuando salgo de casa. Hay que cruzar a Neuquén con tiempo; la ampliación de la actual Avenida Mosconi obliga a desvíos y, aunque está bien señalizado, la calma es el mejor equipaje.

El regreso de un vuelo muy valorado por viajeros


La semana pasada Latam retomó la ruta Neuquén-Santiago, una vía estratégica que permite planear el viaje a medida y conectar con el resto de sudamérica. Los martes y viernes, el vuelo sale de Neuquén a las 13:30 para aterrizar en Santiago a las 13:52, mientras que el regreso es temprano, a las 10:00 de la mañana. Para quienes prefieren aprovechar el día en la oficina antes de salir, los jueves y domingos el avión despega a las 20:20 (llegando 20:42) y regresa desde Chile a las 16:45.

Neuquén – Santiago, unidas por el aire en una hora y 10 minutos. Gentileza.

En cuanto a los precios, te doy un ejemplo. En vuelos directos para abril/mayo podés encontrar opciones desde $161.196 ARS (Economy) o $306.588 ARS (Premium Economy) por tramo, tasas incluidas.

En el aeropuerto, el ritual internacional exige sus dos horas: check-in, Aduana y esa espera en una sala de preembarque que te recuerda que los últimos antojos se compran antes de pasar el control. Yo viajo liviana: mochila y carry on, la fórmula perfecta para la agilidad.

Los aviones Airbus A320 tienen capacidad para 174 pasajeros. Gentileza.

A las 19:15, el avión de Latam abre sus puertas. La cabina está llena de familias, grupos de amigos y viajeros solitarios que valoran lo mismo: para el patagónico, conectar con el mundo vía Santiago es más rápido, ágil y económico que bajar a Buenos Aires. A las 20:20, los motores rugen. El sol se despide en el horizonte y la noche nos alcanza en pleno vuelo, guardándose el espectáculo de la cordillera para el regreso.

Todos a bordo del vuelo hacia la capital chilena.

Aterrizamos a las 21:40 en el Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez, una terminal que impresiona por su escala, sus modernas escaleras mecánicas y las cintas transportadoras que agilizan el traslado. Transfer mediante, enfilamos hacia el barrio de Providencia.

Otoño en Sanhattan


A las diez de la noche, el arribo al Hotel AC de la cadena Marriott en el barrio de Providencia se celebra con un sándwich tibio de pollo crocante con pepinillos y papas fritas antes de descansar con la ciudad a los pies.

El desayuno del lunes es un festival de frescura: jugos detox, frutos secos, fiambres de calidad y una pastelería sin TACC que sorprende por la variedad. No hay tiempo que perder; a la media hora el transfer ya nos busca para enfilar hacia el sur de la ciudad.

La vista desde el piso 18 del hotel.

Caminar por las avenidas de este sector -entre Providencia y Las Condes- es entender por qué el ingenio local lo bautizó como “Sanhattan”. Me contaron que el nombre nació en los 90 como una ironía que comparaba a Santiago con Manhattan. Hoy, los locales lo mencionan con un orgullo evidente. Este distrito financiero es una burbuja muy cosmopolita donde el diseño de vanguardia y los hoteles de lujo tienen la inmensidad de los Andes de fondo. Una postal que tiene un poco de Quinta Avenida con el sello del Cono Sur.

Sanhattan, finanzas, diseño de vanguardia y hoteles de lujo. Gentileza.

En esta época (abril/mayo), Santiago vive una transición espectacular. El valle central disfruta de un clima mediterráneo muy agradable: los días suelen ser despejados, con máximas que rondan los 20°C o 22°C, ideales para caminar por Providencia sin el calor agobiante del verano. Sin embargo, la amplitud térmica es la protagonista. Al caer el sol, la temperatura baja rápidamente.

Santa Rita: viña, historia y gastronomía


Llegamos a Santa Rita, elegida por Forbes como la mejor viña del mundo en 2025. Caminar por el Hotel Casa Real es hojear un libro de historia.

Viña Santa Rita, premiada en 2025 por la revista Forbes como la mejor del mundo. Gentileza.

Entre la capilla, el parque centenario y el baño romano, cada rincón exhala un aire señorial. El almuerzo en el Restaurante Doña Paula, declarado Monumento Nacional, es una experiencia de fusión: platos típicos con técnicas modernas que respetan la tradición.

Hotel Casa Real en la viña Santa Rita, un viaje al pasado. Gentileza.

La entrada de mariscos te transporta directo a la costa, y el servicio, cálido y dispuesto, corona una tarde de degustaciones y postres clásicos. Me quedó una deuda pendiente: el Museo Andino, cerrado por ser lunes. Una excusa perfecta para volver.

Restaurante Doña Paula en la Viña Santa Rita. Gentileza.

Shopping y el techo de Sudamérica


De regreso en el centro de Santiago tras 45 minutos de viaje, el pulso cambia. El Costanera Center es un gigante de siete pisos con marcas internacionales y locales. En dos horas apenas logramos rasguñar la superficie, pero las ofertas en indumentaria deportiva, tecnología y textiles para el hogar (vajilla y decoración) valen cada minuto de búsqueda.

A las 19:30, llega el momento cumbre: subir al mirador Sky Costanera. Estar a 300 metros de altura, con una vista en 360°, es una experiencia indescriptible. Vimos cómo la ciudad se encendía bajo una puesta de sol increíble y disfrutamos de un aperitivo en el Sky 300 Bar & Coffee.

El otoño es, quizás, la mejor temporada para los fotógrafos. Las lluvias incipientes limpian la atmósfera del valle, dejando una visibilidad perfecta para ver la Cordillera con sus primeras nevadas. A las 22:00, el último ascensor nos devolvió a la tierra para volver caminando al hotel, ya que todo el complejo está integrado en la misma manzana de Providencia.

Volver: cine en la ventanilla


El martes arranca temprano. El tránsito de Santiago es intenso y ordenado, pero no perdona; hay que salir con margen para los trámites migratorios. Tras el último café en el freeshop, el vuelo de las 11:00 despega puntual. Y ahí sucede: el cruce de la cordillera de día es un espectáculo que ningún celular puede captar.

Todos nos pegamos al vidrio para ver esos picos nevados que parecen al alcance de la mano. En silencio, uno no puede dejar de pensar en la proeza de hombres y mujeres que lo hicieron a caballo mientras nosotros cruzamos en minutos.

A las 12:20, el viento y el calor de Neuquén nos dieron la bienvenida. Fue un viaje relámpago, apenas 33 horas y 50 minutos en suelo chileno, pero con la intensidad de quien ha viajado al futuro y al pasado en un mismo suspiro y con muchas ganas de volver.

Llegada al Aeropuerto Internacional Juan Domingo Perón de Neuquén. Gentileza.

Guía de viaje: datos útiles para tu itinerario

  • Documentación: Solo necesitás DNI o pasaporte.
  • Ingreso: es obligatorio declarar productos de origen animal o vegetal ante el SAG.
  • Salud: El agua de red es potable pero “dura” (muchos minerales). Si no estás habituado, conviene optar por agua embotellada para evitar molestias.
  • Tecnología: La red 5G es excelente y el Wi-Fi es gratuito y estable en casi todos los locales y hoteles de Santiago. Llevá adaptador de enchufe.
  • Dinero: La moneda es el peso chileno (1 USD $\approx$ 900 CLP). Se aceptan tarjetas de crédito y débito en todos lados, aunque siempre es útil llevar algunos dólares billete.



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