Piedra libre a la laguna del Ventisquero, una maravilla en el cerro Perito Moreno de El Bolsón

En la cumbre del cerro Perito Moreno, a más de 2.000 msnm, se descubre un paisaje imponente de tono turquesa que se origina por el deshielo del glaciar. Una experiencia para despedir la temporada de verano.
La laguna turquesa que se forma con el deshielo del Ventisquero del cerro Perito Moreno es una especie de joya oculta de la cima de la montaña cercana a El Bolsón. Hay que ascender hasta casi 2.000 metros sobre el nivel del mar y aparece detrás de un roquerío, al pie del glaciar que evidencia su retroceso como consecuencia de las altas temperaturas y el cambio climático.
La aventura tiene sus matices, puede haber más o menos nieve en el camino; estar absolutamente despejado el sendero de piedras; sumar dificultad… todo depende de la fecha en la que se realiza la experiencia que propuso en el verano la empresa Laderas, concesionaria del cerro, que ahora con los medios cerrados comienza a prepararse para la temporada invernal.
Este verano fue el segundo consecutivo que se abrió la montaña con actividades para toda la familia y la estrella fue el Ventisquero, por su condición única en la región y una propuesta que combina aerosillas, camionetas 4×4 y un trekking corto -de unos 45 minutos-, pero de exigencia media.

En unas de las últimas aventuras de la temporada, con casi 30°C, Viajes y Turismo fue parte de la experiencia que guió Rodrigo Sheffield, un joven profesor de Educación Física, trabajador de la concesionaria todo el año, que pertenece a una familia pionera de El Bolsón, bisnieto del sheriff Martín Sheffield, cuyo nombre se da a un cerro del cordón montañoso junto al Piltriquitrón.
Tres etapas
A las 10 de la mañana el sol pega fuerte en la base del cerro Perito Moreno. Gorro, protector solar y anteojos de sol, es la recomendación inicial, además de calzado deportivo con buen agarre en la suela. Algunos optan también por bastones de trekking.
La primera parte de la experiencia se hace en soledad. Cada uno llega a la cota de 1.700 msnm, luego de tomar dos tramos de telesilla desde la base por la Cipriano Reyes hasta 1.400 msnm y luego por Plateau hasta el punto de encuentro con el grupo.
El paisaje cambia a medida que se asciende y ya se puede vislumbrar el pico de la cumbre del Perito Moreno a 2.230 msnm donde desde lejos se ve un manchón de nieve, que terminará siendo el destino final de la propuesta turística del verano.

Camionetas 4×4 aguardan a los pasajeros a la salida de la silla, frente al parador Agusto Punto Nieve que tiene un deck en la parte posterior con una atractiva vista al valle del Pedregoso y el cordón montañoso que oficia de cortina hacia el este de El Bolsón. Ese es el punto de encuentro del grupo y los guías, en este caso Rodrigo que comanda, y Juan Sánchez que acompaña, además de un fotógrafo oficial que retrata cada instante.
Se inicia la segunda parte de la experiencia y es toda una aventura a bordo de la camioneta, que transita muy despacio en un terreno de alta complejidad topográfica que hace saltar del asiento por momentos. Los vehículos atraviesan el Plateau, esa planicie enorme que cuando hay nieve y condiciones esquiables es uno de los mejores espacios del cerro para deslizarse sobre las tablas. En verano florecen las rocas.
A la derecha del camino la montaña se abre con todo su esplendor. Asoma el pico de la cumbre, el blanco del glaciar que permanece intacto y agujas de piedra en algunos perfiles. Son unos 20 a 30 minutos de camioneta y se viene la mejor parte.

Para esta experiencia -la tercera etapa- Rodrigo contó que se trabajó el camino para hacerlo más amigable, seguro y accesible, con una senda distinta a la que los baqueanos solían hacer de manera recta. Se moderó el ascenso por eso el sendero tiene cierto “bamboleo”, aunque no quiere decir que sea fácil: la dificultad del trekking es media y dependerá mucho de las condiciones físicas del caminante.
Vistas panorámicas y caminata exigida
En fila india comienza la caminata. Siempre en ascenso y con paradas estratégicas cuando ya el aliento no llega. “Siempre hay subidas y planos para descansar”, remarca Rodrigo. De frente y a la derecha siempre está el filo de la montaña.
A 1.750 msnm, en uno de los stops sabiamente pensados por los guías, el camino se ubica de manera paralela a la pared de piedra de la montaña. Se cruza un mallín que da un poco de verde entre tanto roquerío de tonos marrón claro y manchones más rojizos producto del hierro del suelo.
Un nuevo mirador ofrece un punto panorámico desde donde se ve el cerro Dedo Gordo, el Natación y el Hielo Azul, todos conocidos por los amantes del trekking, ya que tienen sus senderos propios y refugios de montaña.

En un paneo visual, hacia la derecha asoma el Piltriquitrón, la montaña más conocida que rodea El Bolsón, y pegado el Martín Sheffield, el cerro que rinde homenaje al bisabuelo del guía, que llegó a la zona a fines del 1890 persiguiendo bandoleros. De frente el cerro Paleta y el cordón del Serrucho y debajo el Valle del Pedregoso. Cada uno de ellos identificados por Rodrigo que se presta de inmediato a responder consultas de los trekking de la zona, caminos recomendados y demás.
La caminata sigue un tramo más. Al superar los 1.800 msnm el camino se hace más estrecho y Rodrigo recomienda apoyarse en la pared de piedra ubicada hacia la izquierda. Se trepa la piedra, que tiene terminaciones planas y ayuda para hacer firme el camino, y se abre la magia: el Ventisquero y una pequeña laguna turquesa a sus pies. Quedan los últimos 30 metros, con mayor entusiasmo al ver el destino final.
Rodrigo cuenta que semanas atrás había nieve y muchos sectores que hoy se ven de piedra estaban cubiertos. Algunas grietas del glaciar fueron tapadas por nieve nueva, pero se nota a la vista donde están. Por debajo es escucha el correr del agua que escurre en forma de un pequeño arroyo y dota de agua la laguna.

Hay tiempo para la contemplación y el disfrute. La experiencia está pensada para tener un momento de relax frente a la laguna -incluso se puede tocar el agua en la orilla, para ratificar que su temperatura se condice con el origen glaciario-, tomarse fotos, caminar por las piedras. Algunos llevan mate y otros algo para comer. Los guías también tienen un momento de descanso.
Dato
- 4
- Es lo que demanda la experiencia desde el punto de encuentro a 1.700 msnm hasta el retorno al mismo lugar, luego de hacer camioneta-trekking y trekking-camioneta. Se debe sumar el tramo en aerosilla y también hay tiempo para comer en el parador de montaña con imponentes vistas.
Rodrigo nos deja unos 45 minutos de contemplación pura y después de una foto grupal empieza el descenso.
El grupo sociabiliza más después de compartir el recorrido y empiezan a aflorar los comentarios de deslumbramiento de lo que acabamos de ver. Carlos y Silvia que llegaron de Bariloche, al igual que Federico y Aldana de La Plata, coinciden en señalar cierto parecido -aunque en menor escala- al Fitz Roy y la laguna Torre, un destino codiciado en la zona de El Chaitén (Santa Cruz).
Laura es la única local que se sumó para acompañar en la experiencia a su hermana Marisa, de Buenos Aires, y sus dos primos italianos, Luiggi y Andrea, que están de recorrida por la Patagonia. “Les encantó el paisaje”, señala la mujer que vive desde hace tres años en El Bolsón y disfruta del entorno cada vez que puede.

El camino se empieza a desandar. La bajada suele ser más dificultosa, hay que prestar mucha atención al lugar donde se pisa, advierte Rodrigo con tino. Minutos después, todos cruzamos una especie de arco marcado con dos pircas de piedras a cada lado del camino, donde el guía invita a dejar una piedra como símbolo de que todos estamos de regreso.
Silencio y relax al pie de la montaña
Desde fines de agosto de 2024, al pie del cerro Perito Moreno se puede descansar en un hotel de montaña pensado para el día después del esquí y para evitar el trayecto de 25 kilómetros desde El Bolsón a diario para llegar al cerro. Desde el hotel literalmente la nieve y las pistas están a la vuelta de la esquina.
Après Ski es el único hotel con 21 habitaciones pensado para descansar en la montaña. Un ambiente cálido, espacioso en los espacios comunes, con enormes ventanales que ofrecen vistas imponentes que llegan hasta el Valle de El Bolsón. Mucha madera y piedra en la construcción para mantener el estilo de montaña.
En verano el silencio es lo que se impone desde cada rincón del hotel, especialmente después del horario de cierre de los medios de elevación. El plan es perfecto para terminar el día.


En la cumbre del cerro Perito Moreno, a más de 2.000 msnm, se descubre un paisaje imponente de tono turquesa que se origina por el deshielo del glaciar. Una experiencia para despedir la temporada de verano.
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