Willy Quiroga, incansable
El compositor y cantante, fundador de Vox Dei, viene a la región. Estará el 26 en Allen y el 27 en Roca. Historia de un músico que sigue tomando riesgos.
EDUARDO ROUILLET
Wilfrido Aníbal Quiroga, “Willy” para todo el mundo, músico, compositor y cantante, es miembro fundador de Vox Dei. Y ahora viene a la región: el viernes próximo estará en el café Aurelio de Allen y el sábado 27 en Casa de la Cultura de Roca, acompañado por los músicos locales Rodrigo Gajardo en batería y Esteban Gajardo en guitarra.
A fines de los 50 Willy se interesó por el rock and roll tras haber visto en cine a Bill Halley y sus Cometas y a Elvis Presley. Tuvo sus comienzos musicales a los dieciocho, cuando formó su primer grupo con un estilo similar al de Los Fronterizos y luego el conjunto folclórico Los Chúcaros. En el 67, con Rubén Basoalto, Ricardo Soulé y Juan Carlos Godoy formaron Mach 4, un grupo que cantaba en inglés y que más tarde pasaría a ser Vox Dei. Es el único integrante de Vox Dei que participó en todos sus discos hasta el presente.
Willy es autor de clásicos como “Es una nube, no hay duda”, “Loco, hacela callar”, “Esta noche no parece igual” y “Jeremías pies de plomo” y, junto a Soulé, de “Compulsión”, “A nadie le interesa si quedás atrás (total que…)”, “No dejaré que viva en mí” y “Tan sólo un hombre”.
En abril del 81 realizó con Ricardo y Rubén el recital despedida de Vox Dei en el Estadio Obras. Cinco años más tarde volvió a los escenarios y desde entonces sigue tocando. Es el grupo argentino más longevo y el único que se ha mantenido desde el comienzo del rock argentino, allá por los 60. Tras la separación, formó Destroyer, con JAF y Polo Corbella. Luego del primer concierto los integrantes cambiaron; llegaron Luis Valenti en teclados, el baterista Beto Topini y Palo Penayo en guitarra y voz, para grabar un único LP en 1982. Luego armó Willy Quiroga y La Fuerza, dejando su habitual rol de bajista por el de tecladista, y también Willy Quiroga Trío, donde tocó con Basoalto (fallecido en el 2010).
El presente lo encuentra componiendo material para un CD nuevo y terminando de editar un DVD grabado en el 2011 con tres coros –cincuenta personas en total–, el Cuarteto de Cuerdas de Buenos Aires, la dirección de Diego Sarquis, Charly Kleppe y Hernán Simó, tecladistas de The End; Guillermo Beade en programación y efectos sonoros, las guitarras de Mariano Romano y Martín López Camelo en saxo, para los cuarenta años de La Biblia. Y preparando su presentación del 26 de este mes en Café Aurelio de Allen y del 27 en Casa de la Cultura de Roca, acompañado por los músicos locales Rodrigo y Esteban Gajardo en batería y guitarra respectivamente.
“El video se grabó con seis cámaras en alta definición y un sonido impresionante, un trabajo de locos que por eso mismo cuesta tanto terminar. Cosas como éstas ni siquiera las imaginaba cuando surgió la obra. Se le ocurrió a Ricardo (Soulé) y con los cuatro originales de Vox Dei la llevamos a la práctica… un trabajo primero cuestionado y luego aceptado por todo el mundo –me refiero a Argentina, aunque se ha escuchado afuera y gustó muchísimo–. Recuerdo que cuando salió se decía que había que hablar del rock nacional antes y después de La Biblia. Fue y es un hito muy importante”, asegura.
–¿Qué sabés de los músicos locales con los que vas a tocar?
–Tengo referencias. Ya les he mandado los temas como suenan hoy en día; a medida que pasó el tiempo fueron evolucionando. Me han dicho que les gustan las versiones nuevas, las están ensayando y un día antes de los conciertos nos juntaremos para pasarlos juntos. Ya he tenido experiencias como ésta. Una vez me llamaron para ir a Bariloche; tenían un guitarrista y un baterista y yo me llevé a Pericles (Caputo), un saxofonista. Armamos un cuarteto muy lindo. No hace mucho me junté con Fernando Ruiz Díaz (Catupecu Machu) en un boliche y tocamos… de modo que la idea no es nueva pero sí interesante. Es un ir y venir, un intercambio de sensaciones distintas. Por supuesto, tengo una especie de signo de pregunta sobre la cabeza, pero ellos también, seguro.
–Podrías quedarte cómodamente en lo construido pero seguís tomando riesgos, asumiendo desafíos…
–Sí, porque es divertido. Me gustan estas juntadas. Hay que vivir sintiendo sensaciones novedosas porque es muy fácil apoyarse en lo de todos los días. Los Vox Dei tenemos muchas fechas por delante, hasta agosto. Hay un fin de semana libre y estos chicos me invitan a tocar, arreglamos los días y listo. Después voy a Neuquén con otra banda de esa ciudad, a San Martín de los Andes y Cinco Saltos, en mayo.
EDUARDO ROUILLET
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