Después de los 65 años también hay vida laboral

15 sep 2017 - 00:00
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Cuando el gobierno nacionalizó Bankia en 2012 recurrió a un veterano para reflotar la entidad. José Ignacio Goirigolzarri, número dos de BBVA hasta que se prejubiló en 2009 con 55 años. Para formar su equipo, el economista llamó a otros dos excompañeros, retirados o semirretirados, para intentar salvar la antigua caja de ahorros. Este caso –sin duda especial porque Goirigolzarri salió del banco con una compensación de 68 millones de euros– ilustra cómo algunas empresas recurren a personal –por lo general muy cualificado– que se daba por amortizado.

En la oficina más allá de los 65

Aunque la tendencia más generalizada en los últimos años ha sido contar poco con los mayores
–sobre todo en España, donde han primado los despidos y las prejubilaciones– hay multinacionales europeas y estadounidenses que están llevando a cabo iniciativas acordes con el envejecimiento de la población. En Florida (EE.UU.), la compañía dedicada a la eficiencia energética HPEV ha puesto al frente de su comité de asesoramiento estratégico a un jubilado con un gran activo: 43 años de experiencia en el sector. Otra forma de retener talento senior es a través de la flexibilidad laboral, para trabajar a tiempo parcial o desde casa. El grupo industrial Siemens ofrece esa posibilidad a su plantilla. “Es una práctica habitual para posibilitar la transferencia de conocimientos entre los profesionales con mayor experiencia y los empleados que les van a sustituir”, afirma su director de recursos humanos en España, Eugenio Soria. El fabricante de neumáticos Michelin recontrata a jubilados para ayudar a supervisar proyectos, fomentar las relaciones entre los empleados y facilitar la transmisión de conocimiento entre generaciones.

Mirada empresarial

Bajo la mirada de las empresas, las personas mayores no son negocio. Ni siquiera lo creen los emprendedores sociales. Porque en pleno boom español de las start-up muy pocos lanzan proyectos pensando en una población que envejece sin freno. Los nuevos empresarios son jóvenes y crean propuestas para jóvenes. Aunque a veces sean transversales y de refilón beneficien a los ancianos.

De las 40 iniciativas que ha respaldado desde el 2011 Momentum Proyect –el mayor ecosistema para emprendedores sociales de España–, sólo tres (Saraiva, Gran Vallés Asistencial y Siel Bleu) se dirigen a mayores. La demografía no preocupa. Da igual que haya 8,2 millones de personas que superen los 65 años. O que la generación del baby-boom (quienes tienen hoy entre 36 y 56 años), cuando empiece a jubilarse, vaya a presionar con fuerza los sistemas de protección social ante la falta de relevo generacional. Muy poca gente habla para los ancianos, pese a su futuro.

Este envejecimiento extraordinario es una oportunidad. La Estrategia Europa 2020 (traza las líneas para un crecimiento sostenible) considera la vejez “clave para mantener la competitividad y prioritaria nada menos que en la política de innovación”, reflexiona Paco Abad, experto en este fenómeno. Porque las necesidades de los mayores se transforman en negocio. Surgen en la tecnología, la asistencia, la sanidad, las infraestructuras o las finanzas. Empresas que no están, pero que deberían llegar.

En España hay, según el INE, 1.396.200 mujeres de más de 65 años que viven solas, que en un 95% de los casos reciben una pensión que les da un poder adquisitivo moderado pero constante. ¿No tiene sentido para ellas (y ellos) abaratar productos, mejorar la vida autónoma en casa, crear embalajes sencillos, etiquetados accesibles, alimentos enriquecidos, móviles adaptados a quien ve poco u oye mal o, simplemente, instrumentos financieros que se entiendan? Desde luego que sí, aunque hace falta que se perciban como un negocio.

Porque resulta razonable pensar que el cuidado de los ancianos seguirá el mismo crecimiento en la próxima década que vivió la atención a los niños en los años setenta y ochenta. Un cambio que llegará también a la forma en la que viajan los mayores. Pero es necesario un detonante que abra los ojos a la sociedad sobre la trascendencia del reto.

Estas estrategias son rentables, según los cálculos de Michael North, investigador del departamento de Psicología de la Universidad de Columbia (EE. UU.), y Hal Hershfield, profesor de la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York. En abril pasado publicaron un artículo en Harvard Business Review en el que cuentan el caso de la cadena británica de tiendas de bricolaje B&Q, que ha emprendido una política de contratación orientada a empleados más maduros porque considera que tienen más habilidades sociales y conectan mejor con el cliente. “Desde que B&Q comenzó a contratar a trabajadores mayores, su rotación de personal ha disminuido y el absentismo se ha reducido un 39%”, explican.

En una entrevista por correo electrónico, North destaca otro ejemplo, el de BMW. El grupo alemán de autos calcula que, en el 2020, el número de empleados mayores de 50 años pasará del 25% al 35%. En su fábrica de Dingolfing, a 100 kilómetros de Munich, esta composición de plantilla y puesto en marcha cambios, como asientos más ergonómicos, mesas que regulan la altura en función del trabajador, monitores con pantallas más grandes y zapatos hechos a medida.

*Fuente: Cristina Galindo, diario “El País”

Pasados los 45 años las personas son víctimas de discriminación en las empresas a la hora de buscar empleo. Por esta situación ha pasado más de uno, y si piensa en cambiar de rumbo el teletrabajo es la solución. Expertos han elaborado una lista de las profesiones más exitosas que se pueden ejercer como “freelencer”.

Primero se debe conocer la profesión que se elija. Ésta debe ser del agrado del trabajador para que comience a ver su nuevo empleo como una pasión y no como una obligación. Cuando se logra esto último, el trabajo fluirá solo.

Lista de posibles profesiones:

1) Transcriptor

2) Administrar de redes sociales

3) Traductor

4) Diseñador web

5) Publicidad en Google

6) Publicidad en Redes Sociales

7) Creación de contenidos

8) Asistente virtual

9) Soporte al Cliente

Datos
millones de puestos de trabajo habría en la actualidad en el mundo y se gastan 4.500 millones en salarios.
100.000
millones de dólares se gastan hoy en salud por año, y subirá a 4.000 millones en el 2032.
1.600
millones de dólares se gastan durante un año en los Estados Unidos en aquellos empleados que ya han superado los 50 años de edad.
4.600
“Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena”.
Ingmar Bergman

Contando sólo los que están por encima de 50 años que viven en los Estados Unidos, están construyendo una economía inferior, solamente a la americana y la china.

Es que la expectativa de vida ocurrida en el último siglo –30 años– ha provocado una revolución cuantitativa y cualitativa. La empresa de análisis Oxford Economics, en colaboración con la Aarp –una asociación americana involucrada con personas mayores de 50 años– ha calculado que en los Estados Unidos aquellos que han superado el medio siglo de edad gastan directamente 4.600 millones de dólares cada año, que llega a 7.100 millones si se considera el efecto multiplicador sobre el total de la economía: se trata del
46% del Producto Interno Bruto de los Estados Unidos.

Según la proyección del estudio, la cifra casi se duplicará para el 2032, a 13.500 millones, que en ese punto será más de la mitad del Producto Interno Bruto (52%).

Ya hoy, se trata de una economía responsable de 100 millones de puestos de trabajo, 4.500 millones en salarios, 1.750 millones en impuestos federales y locales en cada ciudad.

Los americanos por encima de 50 años gastan treinta mil millones en productos y servicios no ligados a la salud, casi la mitad de lo que gastan aquellos que tienen más 25 años. Para la salud, gastan hoy 1.600 millones cada año, que subirán a 4.000 millones durante el 2032.

Madurez, estabilidad e independencia
La llegada a la madurez suele traer consigo una mayor estabilidad emocional.
Es decir, debido a su experiencia estos trabajadores tienen las cosas muy claras y si se implican en un proyecto es porque realmente quieren, al margen de la necesidad de trabajar. Es más, si no están en una situación en la que necesiten aumentar sus ingresos como sea, sus trabajos suelen responder a aspiraciones personales y se implican más.
La Generación X está compuesta por los que han nacido entre 1960 y 1984. Tienen hoy entre 30 y 54 años y tuvieron más posibilidades para formarse que los
Baby Boomers.

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