Hoy en Neuquén, Pier defiende sus banderas

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Los creadores de canciones como “Sacrificio y rocanrol”, “La ilusión que me condena” o “Jaque mate”, entonadas por hinchadas para motivar a sus equipos o selecciones nacionales, llegan hoy a Pirkas, Neuquén.

Pier comenzó a sonar en el 1994 y lleva editados once discos. La banda de Palermo suma diecisiete videos oficiales, tres grabados en vivo, el último “Brindaremos” (2016). Está integrada por Ramiro Cerezo en voz, el tecladista José Cuffia, Juan Cruz Copes en bajo, el baterista Federico Casañas y Agustín Cerezo en guitarras, quién dialogó con “Río Negro”.

“Comenzamos a tocar un poco por diversión. Escuchábamos música desde muy chicos y en la adolescencia íbamos a recitales de Los Redonditos, Los Ratones Paranoicos o Pappo. Tocábamos instrumentos y por esa adrenalina y energía que sentíamos al verlos en el escenario, queríamos tener nuestro propio grupo”, recuerda Agustín, serenamente.

“Hacíamos temas de ellos, los admirados. La gente comenzó a venir a nuestras presentaciones y poco a poco, fuimos dándole la seriedad que terminamos logrando más adelante. Cuando vimos que la cosa iba en serio y funcionaba, tratamos de hacer las cosas cada vez mejor, en cuanto a componer canciones, a la producción de los discos y los conciertos, a las puestas en escena. Arrancamos para divertirnos y con entusiasmo, y luego nos empezamos a profesionalizar”, añade.

P- ¿Cuáles sus influencias en un principio?

R- Mi maestro fue Miguel Botafogo, quien me enseñó bluses increíbles, y al principio tocaba lo que él me pasaba. Cuando arrancamos con lo nuestro, si bien eran temas de Pappo, no lo imitábamos. Después nos abrimos... Teníamos también incorporada música que escuchábamos de chicos, de grandes bandas internacionales y argentinas de los 80’s, una mezcolanza de datos a la que intentamos apuntar y era imposible abarcar tantos mundos.

O sea que éramos como un cóctel. Si bien, qué sé yo, a mi hermano (Ramiro) lo identificaron algo más con el tema del Indio (Solari), tenía catorce años cuando lo llevé a verlo y yo no había terminado la secundaria... Eran muy imponentes esos recitales y algo puede haber quedado impregnado, pero nosotros no lo sentimos así. La identidad de Pier está forjada por todas esas influencias, con Virus, Sumo y la mística de aquella época. Y nos fue saliendo lo que surgió...

P- Hicieron su propio camino.

R- Plasmar lo que íbamos aprendiendo, requirió de la experiencia, y con el paso del tiempo lo logramos. En realidad, siempre estamos aprendiendo, a tocar, a manejar el audio; y de tanto buscar, va surgiendo algo que puede llegar a identificarnos. Siempre buscamos y vamos puliendo, fijando más las características propias, disco tras disco, dándole una vuelta de rosca a la música, a la parte compositiva y de producción. Por eso nos gusta trabajar con distintos coproductores, porque además estamos encima de lo nuestro. Venimos en un camino de evolución, sobre una esencia que debe ser conocida y consideraba por una mirada ajena pero involucrada con el proyecto.

P- ¿Qué es Pier hoy para todos ustedes?

R- Es el lugar donde podemos plasmar nuestras ideas, sentimientos y pasiones... Es nuestra válvula de escape y a la vez, nuestro trabajo. Hace años que vivimos de esto, somos profesionales y por eso mismo hacemos las cosas desde el respeto propio y para con la gente. Continuamente tratamos de brindar espectáculo porque sabemos que la gente paga una entrada y merece calidad.

Pier es una banda con muchos años de trayectoria (22) que siempre defendió esas banderas. Ahora estamos en un gran momento, creo en el mejor de nuestra carrera, muy contentos con lo que hacemos, con la evolución que venimos teniendo y los pasos que vamos dando.

En 2016 pudimos tocar en el Luna Park por primera vez, si bien habíamos estado varias veces en Obras (la primera en diciembre 2005), y por todo el país, en festivales de los más importantes, llegar al estadio cubierto más grande de Argentina, según mi criterio, fue muy importante. Permanentemente fuimos paso a paso, no salteamos etapas. Empezamos en pubs del barrio, pasamos a Cemento y lugares así, hasta el Luna.

Pier, donde mejor se siente es arriba del escenario, en contacto con el público. Nos gustó y nos gusta acercarnos a él, nos encanta viajar, conocer distintas ciudades y la idiosincrasia de sus habitantes. Eso nos va formando, dando experiencia y conocimientos. Esto sigue, estamos en un gran momento pero con la mirada hacia adelante.

P- Tenés una niña... ¿qué cambios te produjo?

R- Si bien seguimos yendo de un lado a otro, nos dedicamos a esto y es parte de nuestra historia como músicos, bajamos más a la tierra. Por nuestra profesión, a veces estamos en las nubes, pero la realidad con hijos, se transforma y empezás a pensar en cuestiones a las que antes no dabas importancia. En la finitud, por ejemplo... Vamos sentando cabeza de a poco, sin olvidar que somos roqueros y tenemos vuelo artístico propio. Si no, personalmente, estaríamos insatisfechos.

En la música, como te decía, depositamos todas nuestras pasiones, nuestros sentimientos y lo que somos, pero a partir de los hijos, entran en juego otros valores, otra visión de la vida. Todo baja a la realidad...

Antes de Pier, abrirán hoy la noche en Neuquén como invitados especiales los músicos de La Llave, banda tributo a
Callejeros.
Eduardo Rouillet