La vida sigue junto al río que crece
Testimonios de pobladores de islas y de la ribera del Limay, que alcanzó el máximo programado. “El agua limpia todo”, dicen.
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NEUQUÉN (AN).- Gustavo Carrasco es músico y productor primerizo. Le gusta el hipismo y la tranquilidad que existe en la Isla 119 de Plottier. Miguel Jofré es de esos tipos que tiene una edad indescifrable; criancero que vive en la espera y de la espera, en el barrio Confluencia rural. No se conocen y posiblemente nunca lo hagan. Sólo los une el río Limay y las aguas en el umbral de sus casas. Los trastornos que genera y las bondades que dejará.
La AIC erogó el máximo permitido (1.290 metros cúbicos por segundo) y el Limay se puso bravo. En su trazado, robustecido por la apertura de las compuertas, tapó balnearios, algunas estructuras, se tragó caminos, provocó evacuaciones y llegó en algunas casos a generar problemas. Defensa Civil de la municipalidad informó que fueron cuatro las familias neuquinas que tuvieron que salir de sus casas en la Isla Verde, cercana al balneario de calle Gatica. En ellas hay niños. Las otras tres prefirieron seguir en el lugar. Quizá por miedo a los robos.
Gustavo vive a unos 40 kilómetros de Miguel. Lo hace con su mujer en un terreno de la isla 119, ubicada en una zona ribereña entre Plottier y Senillosa, cerca del camping del sindicado Sutiaga. Ahí llegó hace cinco años, porque es percusionista escuchó la música que emite un lugar que suele ser un paraíso para los amantes de lo natural. Construyó una casa de barro, está probando con el cultivo de frutillas y ahora el agua lo tiene algo sitiado. Eso sí, Gustavo y tantos de los nuevos vecinos costeros levantaron sus viviendas en lugares altos. “O los rellenamos. Yo metí nueve camionadas de tierras. Y arriba, hice mi choza”, sonríe.
Tiene un par de labradores, una hospitalidad infinita y la gran duda: “El año pasado la AIC dijo que erogó el máximo permitido, pero estamos seguros que fueron más. Esperemos que el agua no suba más, porque si no, ni en bote salimos”. Esa será la gran duda que recorrerá toda la costa.
A las 11 de ayer, Gustavo y su vecino Guillermo Fernández esperaban que el nivel no levante más porque la vida se iba a tornar más compleja. La parte positiva está en el futuro: “El agua limpia las costas. Y este lugar en septiembre será un vergel”.
La existencia de Miguel Jofré está como detenida. Suspendida en una eterna espera. Espera por el parimiento de las chanchas, para que las gallinas den huevos, que el agua no avance, que el agua baje. Vive en una desposeída zona de Valentina rural con su hijo, la nuera, una nieta y casi 150 animales. Ayer, pasado el mediodía, el agua avanzaba con mucha basura. “En unas horas quedará todo el terreno tapado. Ya nos pasó varias veces”, dijo. Allí el agua también limpia.
Cuestión de marcas
La duda que recorrió toda la costa del Limay, en boca de vecinos y operarios, de moradores y empleados estatales, tuvo que ver con el nivel que ganó el río. La AIC dijo que abrió las compuertas hasta los 1.290 metros cúbicos, algo de lo que muchos descreen.
Los ribereños tienen marcas naturales cerca de sus casas. Gustavo Carrasco recuerda hasta qué lugar llegó el agua la última vez de los 1.290, “y ahora está un poco más arriba”.
Lo mismo entiende una empleada municipal que trabaja en el balneario de calle Gatica. Y tiene un para probarlo uno de los niveles que supo instalar la AIC. “Está allá abajo. Son las 11 y pico de la mañana, y ya está tapado” por el líquido, señaló.
Tapados también quedaron caminos de acceso a barrios privados, parrillas y bancos. Es que el agua avanzó, en algunos sitios, hasta 150 metros en dirección a la costa.
Puntos críticos de un río bravo
Hay sectores donde las aguas corren con furia. A la altura del barrio privado Limay y Azul, los vecinos viven una cotidianidad tranquilla porque supieron “levantar” sus terrenos y tener todos los servicios, pero las contenciones metidas en el río “desaparecieron”. En el balneario de calle Gatica, los bancos quedaron en el medio del curso y en la zona Isla El Faro, de Plottier, a un quincho turístico sólo se le nota el techo. “Es cierto que para mucha gente es un trastorno, y que a nosotros, acá en la Isla 119, nos provoca algunos problemas. También es verdad que el agua limpia las costas”, dijo Guillermo Fernández uno de los pobladores más viejos de la Isla 119.
Sin problemas en Roca
En Roca, el aumento del caudal no afectó casas ni a vecinos. Sólo el balneario municipal estaba comprometido.
Fotos: Leonardo Petricio. Andrés Maripe
El Limay alcanzó el máximo programado.
Datos
- El Limay alcanzó el máximo programado.
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