50 y 50: debuta la ley de Paridad de Género para el Congreso

Será aplicada este año en las elecciones para cargos legislativos nacionales. Las listas deberán estar integradas por la misma proporción de varones y mujeres. Un paso más hacia la igualdad.



Río Negro renueva este año las tres bancas en el Senado y tres en Diputados.

Río Negro renueva este año las tres bancas en el Senado y tres en Diputados.

Si el 2018 fue el año de las mujeres, el 2019 puede ser el año en el que ese cambio cultural que se viene dando en Argentina tenga su traducción electoral, al menos en lo que a las elecciones legislativas refiere. Los comicios de octubre serán los primeros bajo la ley de Paridad de Género que obligará a que las listas de candidatos a diputados y senadores nacionales estén integradas por la misma proporción de varones y de mujeres. Se trata de un primer paso hacia la igualdad en la representatividad que sin embargo podría demorar varios años, por la propia dinámica de renovación legislativa y porque las mujeres siguen lejos de encabezar las listas.

La ley 27412 fue sancionada en noviembre de 2017 y no llegó a la elección legislativa de ese año. La norma establece que “las listas de candidatos/as que se presenten para la elección de senadores/as nacionales, diputados/as nacionales y parlamentarios/as del Mercosur deben integrarse ubicando de manera intercalada a mujeres y varones desde el/la primer/a candidato/a titular hasta el/la último/a candidato/a suplente”. En la práctica, el 50% de los candidatos serán varones y el otro 50% mujeres.

Primer inconveniente insalvable para una paridad inmediata: la cámara de Diputados se renueva de a mitades y la de Senadores por tercios. Aunque la elección lograra que la mitad de los electos sean mujeres, faltan elecciones para llegar a renovar ambas cámaras bajo la nueva ley. Pero podrían ampliar su representatividad.

Pero el segundo inconveniente tiene que ver con quiénes ocupan el primer lugar de las listas. Según un estudio que realizaron Carolina Tchintian, directora del programa de Instituciones Políticas de Cippec, y Lautaro Cella, analista del Programa de Instituciones Políticas de la misma organización, en las elecciones de 2017 las listas fueron mayoritariamente encabezadas por varones: a nivel nacional, solo el 28 % de las listas para diputados tuvieron primera a una mujer, y apenas el 16 % de las de senadores. El resultado es evidente. Cada provincia, según su cronograma, renueva tres senadores, los dos de la lista que salió primera y el primero de la lista que salió segunda: si se mantiene la tendencia, en la mayoría de los casos se elegirán dos senadores y una senadora. Lo mismo para la Cámara baja: la gran mayoría de las provincias renueva entre 2 y 4 diputados por elección.

Allí, la responsabilidad la tendrán los partidos. La ley de 2017 garantiza también la paridad de género en las elecciones de autoridades y de los organismos partidarios, de modo que la renovación ya también comenzará hacia el interior mismo de las organizaciones políticas y para los órganos encargados de definir las listas y candidatos. Quizás la renovación interna ayude también a modificar la situación fuera del ámbito legislativo: sólo cuatro de las 24 gobernaciones están en manos de mujeres.

La ley de Paridad vino a reemplazar la ley de Cupos de 1991, que estableció que un mínimo del 30 % de los candidatos debían ser mujeres. En los últimos 25 años, la norma, acompañada de un evidente avance cultural, fue efectiva: si bien persiste la disparidad en el Congreso, hoy las mujeres ocupan el 39 % de las bancas de Diputados y el 42% del Senado.

Sin embargo, en lo que refiere a posiciones de autoridad, esa disparidad ni siquiera se replica: es mucho peor. En Diputados, no sólo la presidencia, sino las 3 vicepresidencias del cuerpo están ocupadas por varones. El Senado es conducido por Gabriela Michetti, vicepresidente de la Nación, pero el presidente provisional y los dos primeros vicepresidentes son varones. De los 17 interbloques de la Cámara baja, sólo seis están presididos por mujeres, y de esos seis, tres son monobloques; de los diez interbloques del Senado, sólo 3 son presididos por mujeres, y no es ninguno de las tres primeras minorías.

Para hacer un pronóstico sobre la efectividad de la nueva norma, sirven, como elemento de análisis, las realidades provinciales. Río Negro, una de las pioneras desde 2002 en normativa de paridad de género, está -aunque sin llegar a la paridad real en esos 17 años- por encima del promedio nacional: el 45,65% de sus diputados son mujeres (21 de 46). Neuquén, que mantuvo hasta ahora el cupo de 30%, está por debajo del promedio: un 31,4% de sus diputados son mujeres (11 de 35). En esta provincia, recién este año entrará en vigencia la paridad aprobada en el nuevo Código Electoral (ley 3.053).

En el análisis total sobre las legislaturas provinciales, las mujeres ocupan en promedio un 33 % de los cargos en las cámaras de diputados y un 24 % en los senados, según calcularon los investigadores de Cippec, que destacaron que en Catamarca, de los 16 senadores provinciales, ni una sola es mujer, y en Santa Fe, de 18, sólo una. Este año, además de Neuquén, suman la paridad de género para sus elecciones provinciales Catamarca, Santa Cruz, Mendoza, Misiones, Chaco y la Ciudad de Buenos Aires, alcanzando un total de 13 distritos que incluyen a Río Negro, Córdoba, Santiago del Estero, Buenos Aires, Salta y Chubut. Siguen siendo menos de la mitad de los distritos. Pero son cada vez más.

Por Sebastián Aulicino 8saulicino@rionegro.com.ar)

Lospennato: “Que las mujeres encabecen las listas es cuestión de tiempo”

P-¿Qué efecto real puede tener la ley, si las mujeres no encabezan listas y por lo tanto se mantiene la disparidad?

R-Es posible que se tarde todavía algunos años en lograr la paridad efectiva de las cámaras, pero sin duda va a ir aumentando el número progresivamente. Y eso sí deberíamos constatarlo en ya en la próxima elección, algún incremento. Pasa en todo el mundo: a medida que participan más mujeres, surgen liderazgos femeninos fuertes, y ese proceso, con el paso del tiempo, se va a ir dando porque van a ir surgiendo estos liderazgos. Que las mujeres encabecen las listas es cuestión de tiempo en ese sentido. Participan más, tienen más oportunidades, van ocupando lugares de liderazgo. Un círculo virtuoso.

P-El 39% de Diputados son mujeres, y el 42% del Senado. Es dispar, pero no es quizás tan escandaloso como años atrás. Ahora, esta “disparidad más leve” tampoco se ve en cuanto a autoridades legislativas, ahí sí la disparidad es escandalosa.

R-Sí, eso claramente es así, en las autoridades -en Diputados es íntegramente masculina- pero también cuando uno analiza la composición de las comisiones: las consideradas las más relevantes de la Cámara de diputados, por la que pasan los mayores proyectos, tampoco tienen conducciones que integren ni siquiera en un porcentaje cercano al 30% de mujeres. Hay una cultura política que todavía está progresando en el rol de las mujeres y progresivamente vamos alcanzando dentro de la cámara posiciones de autoridad más importantes.

P-¿Cómo hacer para que no se seleccionen mujeres a dedo simplemente para cumplir el cupo?

R-Bueno, una de las innovaciones más importantes que tiene la ley de paridad es la reforma de los partidos políticos y la inclusión de la paridad también en los órganos colegiados de esos partidos. Porque en definitiva quienes definen quiénes llegan a esas listas, y donde hasta ahora hay mayoría de hombres, son esos órganos. Lo más interesante para mí son esos artículos, la modificación de las cartas orgánicas. Y los partidos han iniciado los procesos de reforma y empiezan a incorporar la paridad en los órganos colegiados. Esto ayuda a que las candidatas que son seleccionadas por los partidos lo sean por mérito propio, por trayectoria que el partido le permite desarrollar dentro de ese partido. Democratizar y generar paridad, era esencial hacerlo dentro de los partidos.

No hay que seguir buscando heroínas, sino que hay que igualar la cancha para que todas tengan las mismas oportunidades”.

Silvia Lospennato, diputada (Pro), provincia de Buenos Aires

P-Un ámbito absolutamente dispar es la Justicia. Hubo un proyecto de paridad de Carrió. ¿Qué va a suceder con eso?

R-Fui cofirmante de ese proyecto. Así como en otros ámbitos, como el sindical, se instaló el cupo del 30% (que muchos siguen sin cumplir), también es necesario tener una norma en este ámbito judicial. En primer lugar, porque las mujeres son más que mayoría en el sistema judicial, pero esa pirámide se va invirtiendo a medida que se va a subiendo en la carrera, y hay fueros en donde las mujeres son minoría absoluta, pero sólo a nivel de magistrados. Hay que analizar las condiciones de los concursos, si los concursos facilitan y promueven la participación de las mujeres: no tiene que verse la paridad como regla contra el mérito, pero sí defendemos que a igual mérito haya una regla que privilegie que las mujeres puedan ascender a los lugares de decisión, de los que han sido excluidas. Porque no hay duda que tienen las mismas condiciones para acceder a esos lugares y, sin embargo, no acceden.

P- ¿Hay consenso?

R-Se presentó hace unas semanas, el Congreso está en receso, pero creo que vamos a poder avanzar. No es el único proyecto, hay proyectos de legisladoras de todos los bloques. Espero que en el primer semestre de este año demos este debate en la Cámara.

P-¿Cómo se explica esta contradicción de que existe desigualdad de representatividad, mientras las principales figuras políticas -al menos en las encuestas- son mujeres: Cristina, Vidal, Carrió?

R-Esto es importantísimo, hay un cambio cultural fuerte en favor de la participación de las mujeres, pero además en el sentido de que, cuando las mujeres tienen la posibilidad de acceder a puestos de decisión, de demostrar sus talentos, la ciudadanía las elige y ratifica sus liderazgos. Por eso creo que va a servir mucho esta ley. En la medida que las mujeres tengan oportunidad de ocupar más lugares en las listas, van a surgir nuevos liderazgos. Hay que celebrar que las personas más reconocidas por la ciudadanía en sus liderazgos políticos, son mujeres, que lo lograron con enorme esfuerzo personal y contra una cultura que las excluía de esos lugares de decisión. Pero no hay que seguir buscando heroínas, sino que hay que igualar la cancha para que todas tengan las mismas oportunidades de competir.

Camaño: “Las mujeres que trabajen van a tener más visibilidad”

P-Qué efecto cree que tendrá la aplicación de ley de paridad?

R-Sigue habiendo desigualdades. El efecto que tiene esta ley, como lo fue el cupo de 30%, es la incorporación a la vida política, de más temas que estén vinculados con las necesidades de las mujeres, que es la población más numerosa, y la población más pobre de Argentina.

P-¿Alcanza con más número de mujeres?

R-No, pero ayuda mucho, lo puedo asegurar. Yo pertenecí a la Cámara de Diputados cuando no había cupos, éramos 14 mujeres, y la agenda ha dado un giro impresionante. También tiene que ver con la fuerza que le pongan las mujeres, y con los espacios políticos en los que militan. El Frente Renovador donde yo milito es el promotor de la paridad en la provincia de Buenos Aires. Hay una mujer presidiendo el bloque, las mujeres ocupan lugares importantes. Venimos a ser una suerte de excepción. También es cierto, y debo decirlo por honestidad intelectual, que el hecho de que las mujeres ocupen cargos de importancia tiene que sobrevenir con la resolución de los problemas que tienen las ciudadanas de a pie: la violencia, las desigualdades laborales y salariales. Sino es anecdótico.

P-Qué peligro hay de que se vuelva al mecanismo de poner a las “esposa de” en las listas, como sucedió en varias provincias con el cupo de 30%?

R-Pero también hay “esposos de”. Es significativo cómo se prejuzga a las mujeres por su libreta matrimonial y no pasa lo mismo con los varones. Yo no encontré a nadie que le pregunte a mi marido que se siente ser esposo de Camaño, en cambio a mi me viven preguntando por Barrionuevo. El problema no es la “esposa de”, el problema es que no sea una persona con militancia, preocupación por la cosa pública, la búsqueda del bien común.

P-Y que tengan la oportunidad.

R-La paridad va permitir que las mujeres que trabajen, que demuestren ser inteligentes, cobren visibilidad pública: venimos de una cultura en que la cosa pública ha sido conducida, manejada, ordenada, por hombres, es un dato de la realidad, yo no soy para nada feminista, pero esto es absolutamente real. La visibilidad es un requisito indispensable, porque es la sociedad de la comunicación. Cuanto más visibles es el personaje político, más chance de ser elegido y de encabezar una lista, necesario para que hayan más mujeres.

“Estoy involucrada en mi ‘pertenencia al género’. Pero no participo de la ‘ideología de género’. Hombres y mujeres podemos competir”.

Graciela Camaño, diputada (Fte. Renovador), provincia de Buenos Aires

P-¿Por qué dice que no es feminista?

R-Defiendo derechos de mujeres, toda mi vida. Soy autora y reglamenté y como ministra de Trabajo, el cupo de 30% para las asociaciones sindicales. Fui parte de 14 compañeras de diferentes bloques , para la ley de cupo del 30%. Siempre estoy involucrada en mi “pertenencia al género”. Ahora, yo no participo de la “ideología de género”. Yo creo que hombres y mujeres podemos transitar, competir, a mí me da gracia que muchas mujeres se quejen de la competencia masculina, pero los hombres son competitivos entre ellos.

P-Hubo una foto que llamó la atención: la del acto del Peronismo Federal en Mar del Plata. Muy pocas mujeres…

R-Yo tendría que haber estado arriba del escenario, donde había sólo una compañera legisladora de Formosa. Pero en realidad, en el momento que llamaron al escenario andaba saludando a compañeros en el fondo y no llegué… Pero son detalles, el tema es estar en la mesa donde se cocinan las decisiones. Una foto es intrascendente. A mí sí denme la cocina, la cocina de la política, donde se toman las decisiones.

Larraburu: “La desigualdad es muy notoria”

P-¿Qué valor tuvo la sanción de la ley de Paridad y qué valor tiene su aplicación?

R-Creo que representa un avance. Hace apenas 60 años que las mujeres tenemos derecho a votar. Hace sólo 25 que se votó la ley que dispuso un cupo del 30 por ciento para la integración de la mujer en las listas a cargos nacionales. Esta conquista nos permitió obtener otras, como las leyes de salud sexual y reproductiva, parto humanizado, lactancia, acoso sexual, jubilaciones para amas de casa, entre otras. Sin embargo, pese a ese instrumento de igualdad, en la práctica política, gremial, empresarial, profesional y en el acceso al poder, la desigualdad es muy notoria. Si existe una verdadera voluntad de revertir la desigual participación de las mujeres en los puestos jerárquicos, debemos comenzar por el ámbito público.

“Aún hay mucho por hacer. El ámbito de toma de decisiones es un espacio mayoritariamente masculino difícil de penetrar”.

Silvina García Larraburu, senadora (FpV), Río Negro

P-¿Cómo podría avanzarse a la paridad en lo que respecta a autoridades legislativas y partidos?

R-Yo he presentado un proyecto de paridad de género en designación de autoridades y de las comisiones del Senado, entendiendo que la plena vigencia de la paridad en un cuerpo parlamentario no sólo significa el acceso a sus bancas por legisladoras y legisladores de ambos géneros sino también el reparto equitativo de los roles de conducción del cuerpo y sus órganos. La norma de paridad debe extenderse a las distintas esferas, como los partidos políticos, donde sólo un 4% de estos son presididos por mujeres. Lo podemos aplicar a los poderes ejecutivos, donde la presencia femenina es muy baja y no alcanza el 20%. En la Justicia, el 50% de los empleos son ocupados por mujeres, sin embargo más del 66% son jueces.

P-La mayoría de los bloques legislativos están presididos por hombres. El caso del FpV en el Senado es curioso: 8 de los 9 senadores son mujeres. Pero el presidente es Marcelo Fuentes. ¿A qué se debe?

R-Aún hay mucho trabajo por hacer. Para que haya un cambio cultural profundo, debemos contar con mayores oportunidades en la política. El ámbito de toma de decisiones sigue siendo un espacio mayoritariamente masculino difícil de penetrar.



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