El poder es servicio

Jorge Cloro/Diego Canale*
“Sin embargo, se anonadó a si mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Filipenses 2,7).
El papa Francisco, en su Carta Apostólica sobre el Valor del Pesebre de Belén, nos dice: “¿Por qué Belén suscita tanto asombro y nos conmueve? En primer lugar, porque manifiesta la ternura de Dios. Él, el Creador del universo, se abaja a nuestra pequeñez”.
El papa nos invita a poner los ojos en la pequeñez del pesebre. Miremos a Jesús. Navidad es Jesús. Cuando el mundo nos dice “no”, Dios dice “Jesús”.
El que siendo rico se hizo pobre. Siendo grande, pequeño. Siendo fuerte, débil. Mirarlo para aprender. Mirarlo para imitar. Jesús en su simpleza de pesebre nos enseña a descubrir que la verdadera riqueza no es tener, sino dar.
Hoy más que nunca estamos llamados a descubrir nuestro lugar de servir a la sociedad toda, a nuestra comunidad, al pueblo, como verdaderos ciudadanos que miran la realidad y buscan a ese Jesús que está en los más frágiles y vulnerables.
Ese niño que nace en un establo porque no había lugar para él sigue naciendo hoy, buscando ser mirado y reconocido en su dignidad.
Es tiempo de esperanza, de buena noticia, de construir juntos la novedad que trae Jesús. Solo la humildad del pesebre nos puede dar la grandeza de animarnos con fortaleza a caminar senderos nuevos para edificar estructuras al servicio de la verdad y la justicia.
El Dios todopoderoso se hizo fragilidad extrema en un pesebre, decidió depender de la humanidad, “se ha hecho hombre para encontrar a cada hombre”, dice el papa Francisco.
Y ese es nuestro desafío histórico como pueblo de Dios en esta tierra neuquina. Cada hombre y mujer merece encontrar la luz que trae Jesús, la alegría del evangelio, la felicidad del reino de las bienaventuranzas.
Y por eso mirar hoy el pesebre es observar donde está lo débil para descubrir lo fuerte y donde está el verdadero poder que hace del servicio su autoridad.
Dice el Evangelio de Lucas, sobre la Virgen que estaba conmovida con todo lo que sucedía: “María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”.
Hoy, dejamos en su corazón de madre todos nuestros deseos personales y los ideales para confiamos en ese corazón, que nos trasmite la ternura de Dios, para seguir los pasos de Jesús.
*Sacerdotes de la Pastoral Social, diócesis de Neuquén

Jorge Cloro/Diego Canale*
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