«La búsqueda es la llave»

Con su voz inconfundible, Adriana Varela conquista escenarios. En el tango orillero y portuario ella encontró su pasión, en una búsqueda intensa de la que habló con "Río Negro".

Los días de Adriana Varela transcurren a puro viaje, ensayos, recitales, entrevistas. No para de trabajar en nuestro país y en el exterior. Anduvo cantando en Atenas, en medio de la fiesta que la capital griega vivió con los últimos Juegos Olímpicos. Hoy visitará la región con su voz profunda, sensible. Cantará como parte de los festejos del aniversario de Roca en la Asociación Española en una velada de gala que comenzará a las 21.30.

Antes de su viaje tuvo una charla con «Río Negro», minutos antes de cenar, que comenzó girando sobre la dual relación de los jóvenes con la música de Buenos Aires: algunos la están descubriendo y recuperando, otros aseguran que ya fue… «Para mí es música y me resisto a dividirla en géneros. Yo escucho de todo y no vengo precisamente del tango, lo descubro como descubrí el flamenco, el fado, el samba. Hay chicos que dicen, el rocanrol ya fue… Y puedo decir también que Jimmi Hendrix es un clásico y se lo sigue escuchando; aún hay personas que no lo entienden muy bien y lo mismo pasa con Astor Piazzolla. No me detendría a clarificar dialécticamente esta cuestión, ¡a mí me gusta lo que hago, lo que escucho sea tango, rock o melódico, lo que sea, y ya! Y canto música del Río de la Plata, porteña o regional -como se la llame- y muchos jóvenes vienen a verme haciendo la diferencia en boletería… Cada uno tiene derecho a oír lo que se le dé la gana».

«No hay ningún consejo para que la gente escuche algo. Con toda sinceridad digo además, que el mercado impone música que precisamente no es buena. En general hablo. De chica, toda la vida, tuve que buscar qué era bueno para mí o me gustaba, porque siempre en los grandes medios la música fue mala y sigue ocurriendo igual. No lo cuestiono, pero lo que impone el establishment no me interesa. Entonces, sólo puedo sugerir lo que yo hago. Busco lo que me gusta y lo encuentro cuando busco. Con toda manifestación artística hay que hacer lo mismo. Por los grandes medios, nadie está mostrando lo bueno en cuanto al arte. Eso se busca porque no está implícito. Vivimos en un sistema al que no le interesa que el arte sea bueno. Nosotros, la gente, el pueblo debemos buscar lo que hace bien al alma».

– ¿De qué modo el tango le hizo bien a tu alma?

– A mí me atrapó desde un lugar absolutamente… ¿A ver?… Me interesó todo lo se relaciona con lo portuario, lo orillero del tango, más que con lo que nos mostraban en la época que nosotros escuchábamos rock, donde se lo mostraba en lugar kitch y muy disfrazado de lentejuelas, cosa que no nos gustaba. En los '90 lo descubro así, conceptual, esencial, orillero y portuario. Es el que más me conmueve y creo que a muchos jóvenes también porque finalmente es el que tiene que ver con la identidad.

– Es bastante difícil el camino a la identidad con tantas, tan diversas influencias, y particular

mente las comerciales que todos los días cambian de estrellita.

– Por supuesto, pero no es un tema nuevo. Viene siendo así desde hace muchísimos años, décadas. Son las reglas del mercado y si vamos a esperar encontrar identidades por ahí, estamos muertos. La búsqueda es el desafío más bonito, para mí la llave. Hay un montón de cosas impresionantes para escuchar, intérpretes, gente nueva, clásica, de otras épocas, que plantean cuestiones más que interesantes. Pero el mercado no las comunica, todo lo contrario.

– En ese trabajo de descubrir, qué fue lo último que escuchaste y te conmovió?

– Yo escucho todo, lo nuevo, bandas de amigos como la Bersuit Vergarabat, Omar Mollo que canta tangos estupendamente, pero sigo oyendo gente que me abrió la cabeza en los '70 y '80, como Caetano Veloso. Lo último me pareció creativo fue The Police -mirá- y Prince. Yo venía con Led Zeppelin o Deep Purple… Después, en cuanto a lo nacional, sigo tras de Luis Alberto Spinetta, un tipo dignísimo en lo artístico, un creador, alguien con un personalidad enorme y difícil de sostener. Jaime Roos me ha marcado mucho; la murga, el candombe, ritmos que me hicieron descubrir de nuevo al tango. Siempre invoco al Polaco Goyeneche, por quien llegué al tango. Detenerse a escuchar artistas como él, es revelador…

Varela acaba de regresar de Europa, donde además de cantar en Grecia, lo hizo en el centro de España. En un par de semanas viaja a México. Mientras tanto recorre la Argentina, en Buenos Aires se presentará este mes. «Yo solamente recorro el tango, lo aprendo, lo descubro, lo busco y lo expreso…», concluye.

Eduardo Rouillet


Los días de Adriana Varela transcurren a puro viaje, ensayos, recitales, entrevistas. No para de trabajar en nuestro país y en el exterior. Anduvo cantando en Atenas, en medio de la fiesta que la capital griega vivió con los últimos Juegos Olímpicos. Hoy visitará la región con su voz profunda, sensible. Cantará como parte de los festejos del aniversario de Roca en la Asociación Española en una velada de gala que comenzará a las 21.30.

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