Con Piñón todos fueron niños por unas horas

El payaso cordobés se presentó en el Club del Progreso de Roca e hizo bailar a más de 5.000 chicos y grandes

«Atención señoras y señores, mamás mujeres, papás varones, chicos, chicas. Así comienza… el circo de Piñón». Bastaron esas palabras para que los miles de chicos y grandes comenzaran a aplaudir. El payaso más famoso del país estaba ahí y todos volvieron a tener siete años.

«¡Piñón, Piñón!», gritaban los más chiquitos, muchos de ellos disfrazados de payasitos, enarbolando banderas, gorros y vinchas con la cara del esperado artista. Algunos saltaban, nerviosos. Finalmente la fiesta empezó.

Durante más de una hora y media el estadio latió al ritmo de «Bailando como Piñón» «Corazonci tom tom», «Hola, cómo va», «Piñón Fijo es mi nombre», «Nene, dejá el chupete», «Por los chicos… vivo», «Cepillo, cepillo», entre otros temas. El más pedido, el «Chu chu ua», consiguió que hasta los abuelos dejaran la silla y adoptaran la posición ya clásica, incómoda pero graciosa.

Piñón estuvo acompañado por músicos en vivo y por algunos de los personajes que, día a día, deleitan en la tele. Campana, Kenchu, Fercho, El Dire y Cabrito hicieron de las suyas sobre el escenario.

Como dijo el payaso cordobés, el show era el público. Al principio los «grandes» se mantuvieron sentados, muy rígidos. Eran muy pocos los que, por iniciativa propia, cantaban o bailaban. Pero, de la mano de Piñón y sus conocidas tonadas, poco a poco todos comenzaron a moverse. Más de uno recordó su niñez y entonces las «payasadas» fueron envolviendo a la gente hasta hacerla sentir que esos niños que estaban en el gimnasio, más que hijos, sobrinos o nietos, eran compañeros. «Los grandes cantan como los chicos porque se han transformado en niños», dijo el payaso. Y sí, de vez en cuando es necesario frenar y dejarse llevar por los impulsos.

La emoción también fue parte del show. Pero ganó la alegría. Los papelitos, las burbujas del dentífrico, el humo y las luces arrancaron miles de ¡Ah! y ¡Oh! Por supuesto, todos los aplausos se los llevó él. Así sucederá seguramente en Villa La Angostura, Plaza Huincul, Zapala y Bariloche, donde se presentará en los próximos días.

Piñón Fijo en Roca. No hay mucho más para decir. Alrededor de 5.500 personas dejaron volar su imaginación, bailaron y se trasladaron a ese mágico mundo donde todo es risas, inocencia.

«Todo, todo, esto fue todo. Todo, todo, llegó el final. Todo, todo, esto fue todo. Todo, todo, y te digo chau», cantó el payaso. Fue la señal para que, luego de saludarlo, los «chicos» comenzaran a irse.

Pero quedó flotando en el aire esa tonadita cordobesa. «Con Piñón Fijo bailando, como Piñón», tarareaba alguno. El se fue, pero contagió su música y con ella la alegría de soñar y crecer. Sin dejar de ser…niños.


"Atención señoras y señores, mamás mujeres, papás varones, chicos, chicas. Así comienza... el circo de Piñón". Bastaron esas palabras para que los miles de chicos y grandes comenzaran a aplaudir. El payaso más famoso del país estaba ahí y todos volvieron a tener siete años.

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