Sierra Grande, un pueblo entusiasmado y emocionado con el proyecto de hidrógeno verde

El último cierre de la histórica mina de hierro, en 2016, trajo desempleo y un éxodo de la gente más joven. El nuevo emprendimiento genera entusiasmo por la posibilidad de que los que se fueron retornen al pueblo

“¿Sabés lo que sería eso? para mí y para la juventud que viene atrás. Yo tengo 3 hijos, 2 varones y una mujer. Uno se fue a buscar laburo a El Calafate (Santa Cruz), a 2000 kilómetros de acá. ¿Por qué? Porque acá no hay fuentes de laburo. Por eso, por más que tarde 5 o 6 años ¿sabés lo que sería?”.

Juan Huaracán no termina la frase. Un nudo de emociones le cierra la garganta. Es que trabajó 16 años en la mina de hierro de Sierra Grande, actualmente inactiva.  Y la noticia de la instalación de una planta de hidrógeno verde en la localidad lo lleva al tiempo en el que el pueblo floreció con el proyecto minero. Sus hijos formaron parte de la reactivación del yacimiento, que volvió a frenarse en 2016. Por eso hoy el trabajo que crearían las energías renovables para él es clave. Simboliza la puerta de acceso por la que podrían regresar los afectos que se fueron en busca de oportunidades. Y esa emoción es compartida por la mayoría de los vecinos.

Desde temprano que me están preguntando por el hidrógeno verde. Y lo que está claro es que es lo opuesto al proyecto de la planta nuclear. Acá no hay grieta. Es una inversión que traerá empleo, pero sin afectar a la naturaleza” resumió Andrea Piccinini, la delegada de Playas Doradas, la villa turística serrana que está a escasos kilómetros de Sierra Grande, y más cerca aún del muelle mineralero de Punta Colorada, un lugar clave para el emprendimiento.

Hacia allí hoy miran todos los sierragrandenses, que habían dejado de apreciar esa estructura como parte de lo que una vez fue un polo productivo. En estos últimos años, esa zona estaba más ligada al turismo. Es que se accede a ella a través de la playa conocida como “de las casitas”, llamada así por la existencia de una serie de viviendas de madera que bordean la costa, que antiguamente ocupaba el personal minero. Ahora, todos aspiran a conocer detalles de las obras que realizaría la firma canadiense, que desembarcaría en el lugar para darle forma a la iniciativa.

Son 600 hectáreas alrededor del muelle mineralero. Ahí se proyectaría todo” dijo Gustavo Jaime, el secretario de gobierno municipal. Él también está palpitando el entusiasmo de los vecinos, y se complace al ver que la buena recepción de la novedad le está ganando al descreimiento. “Hubo varios proyectos de los que se habló en estos años. El último fue la planta nuclear. Pero la gente está viendo que con este anuncio será distinto. Estamos hablando de energías renovables, del nuevo combustible. Algo que le está dando a Sierra Grande relevancia provincial, nacional, y que nos pone en línea con los cambios que se darán en el mundo” subrayó, con orgullo.

Finalmente, Ramón Fortete, otro ex minero, volvió a equiparar la repercusión de este anuncio con lo que simbolizó la llegada, hace décadas, del proyecto minero a Sierra Grande. “Esto te abre los ojos, te hace volver a soñar. En el último tiempo se han hecho pruebas de todo tipo, y se crearon expectativas muy grandes en todos los vecinos. Pero esta vez, esta vez se tiene que dar” se esperanzó el hombre.

Un pueblo golpeado por el desempleo

En octubre de 2016 se paralizó la actividad minera que, años antes, había resurgido tras décadas de esplendor. Y ese fue un nuevo golpe para los sierragrandenses que, desde entonces, no lograron que otras actividades productivas lograran frenar el éxodo de los jóvenes, que, en su mayoría, migraron en busca de oportunidades laborales.

En muchos casos, incluso, los varones son los que deciden viajar hacia provincias ubicadas más al sur, para emplearse en proyectos mineros. Dejando a sus parejas e hijos, que se ven obligados a visitar sólo de tanto en tanto.

Actualmente, la pesca y el turismo constituyen las principales fuentes de empleo, pero no llegan a cubrir la demanda laboral. Por eso, el anuncio de la instalación de una planta de hidrógeno verde generó tanta esperanza en la localidad.

“Venimos muy golpeados por el desempleo. Ojalá se dé” sintetizó Isabelino Sayueque, otro ex minero, al opinar sobre el anuncio del megaproyecto.


“¿Sabés lo que sería eso? para mí y para la juventud que viene atrás. Yo tengo 3 hijos, 2 varones y una mujer. Uno se fue a buscar laburo a El Calafate (Santa Cruz), a 2000 kilómetros de acá. ¿Por qué? Porque acá no hay fuentes de laburo. Por eso, por más que tarde 5 o 6 años ¿sabés lo que sería?”.

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