ENTREVISTA A ALBERTO ICARE, INTENDENTE DE SAN CARLOS DE BARILOCHE: «El próximo período será el de la obra pública»
Asegura que su salud no le impedirá asumir otro mandato, si resultara electo. Repasa lo pendiente pero confía en que, pasada la crisis, gobernar es más aliviado.
Es intendente desde hace cuatro años y medio, porque completó un período luego de la renuncia de su antecesor, el radical Atilio Feudal, fue reelecto y está comenzando el cuarto año de su mandato, enfrentando la diabetes y dializándose durante cuatro horas tres veces por semana.
Junto con su esposa, Eva, concibieron cinco hijos que en la actualidad tienen entre 17 y 37 años y cuentan varios nietos. Asegura que el gran amor de su vida es su familia.
Sentado en el amplio despacho del Centro Cívico, es difícil imaginar su figura frágil enfrentando los problemas de un municipio complejo, pero es indudable que capeó temporales formidables. Ahora se prepara para gobernar en la calma de la abundancia fiscal y poner la obra pública en el centro de su plataforma.
Se considera un radical de toda la vida, pero no un antiperonista. «Mi padre también era radical y delegado en una empresa de transportes. Me quedó marcado el gesto de (Ricardo) Balbín en el velorio de Perón, cuando dijo que venía a despedir a un adversario y a un amigo».
Se inició en la vida pública casi por casualidad: «A mí ni se me cruzaba por la cabeza pensar que podía ser intendente de la ciudad en la que nací. Mi pasión siempre fue el fútbol, y cuando uno deja de practicarlo en forma activa comienza a meterse como dirigente deportivo o en una junta vecinal. Cuando me hablaban de participar en política yo decía que me incluyeran en la lista de concejales si mi nombre ayudaba a llevar votos, pero octavo o noveno, donde no tuviera posibilidades de entrar. Después, mis amigos me pidieron que dejara de prestar el nombre y participara, y un día pedí un lugar protagónico; me pusieron como tercer concejal y entré, en 1999.
¿Cuál es, en estos momentos, su proyecto de vida?
Nunca tuve en cuenta el problema de salud, pero me voy a presentar a la reelección porque los médicos me dijeron que debo hacer una vida normal, aunque me tengo que cuidar mucho más, porque hace 17 años que tengo diabetes, una enfermedad silenciosa y traicionera a la que hay que prestarle atención. Me voy a postular porque la situación financiera del municipio es distinta de la que existía cuando asumí por primera vez… era una hoguera, con tres sueldos atrasados. Ahora se puede gobernar con más tranquilidad porque la situación cambió, incluso modificando los ejes de la plataforma de gobierno.
¿Quién es su mejor amigo?
Tengo varios, y alguno de los mejores dejó de serlo. Lo que declaró el legislador Aníbal Hernández sobre que no sólo no me puedo presentar a la reelección sino que no puedo terminar mi mandato es de tal bajeza que me da lástima.
¿Y sus enemigos?
Uno no puede decir que no tiene
enemigos, pero creo no tenerlos. A veces uno se entera, cuando alguno se desnuda con actitudes que no esperaba. Siento el calor de la gente de Bariloche y de los amigos que me dio el fútbol.
¿A quién le debe más en la vida?
A mi padre. Ni siquiera había terminado la primaria y predijo todo lo que está pasando en el país. Siento no tenerlo, pese a que hace 24 años que murió.
¿Cuánto importa la política en su vida?
Es algo de esta última etapa. Disfruté de la vida a través del deporte, pero la política es apasionante. Me imagino lo que será gobernar cuando todo está en orden y la única preocupación es hacer, hacer y hacer. Estamos en esa instancia y, a partir de la próxima elección, el elegido, sea yo u otra persona, va a encontrar un municipio totalmente saneado.
¿Qué significa el dinero para usted?
Fuimos una familia humilde y sigo siendo igual.
¿Cuál es su mayor pasión?
El fútbol fue mi pasión y lo sigue siendo. Si voy por la calle y veo un picado me quedo mirando.
¿Qué cosas le condicionó la salud?
Soy diabético hereditario. La enfermedad me va a acompañar de por vida, pese a que mi vida es más que ordenada. No trasnoché, nunca tuve un cigarrillo en la boca, no bebo y, sin embargo, me tocó a mí.
¿Qué piensa de Miguel Saiz?
Nunca tuve problemas con él. Me parece una persona correcta, aunque es muy distinta su forma de ser de la de Pablo Verani, por quien tengo un gran respeto. Saiz tiene algunos obsecuentes en su gabinete que hicieron que la relación no sea la misma.
¿Y de Miguel Pichetto?
Tuve cruces con él pero, el día en que decidí salir de la Alianza e integrarme en esta nueva propuesta, conocí otro Pichetto, con una gran capacidad y agilidad en el trabajo, y nos encolumnamos en su propuesta para la provincia de Río Negro.
¿Su opinión sobre el presidente Néstor Kirchner?
Es un gran dirigente político, con mucho panorama. Cuando nosotros estamos en esta parte del trayecto, él ha avanzado hacia adelante. Pero también es una persona fría, que se lleva por las encuestas, y no da un paso si no está muy seguro.
¿Y sobre Cristina de Kirchner?
Una muy buena dirigente, con convicciones, que no desentonaría si tuviera que ir en lugar de su esposo. Tiene jerarquía.
¿Piensa ganar las próximas elecciones?
Hay buenos candidatos para cubrir la intendencia, pero esto de las elecciones separadas cambia un poco el panorama. Si uno buscara sacar rédito de la fecha, hay dos posibilidades: hacerlo en lo inmediato, cuando los otros partidos no están lo suficientemente armados, o llevarlas cerca de las nacionales para lograr captar algo del arrastre Kirchner.
¿Qué hace mientras se dializa?
Miro televisión o hablo con la persona que está al lado, para que transcurran las cuatro horas de diálisis. Ya estoy sintiendo una mejoría y me estoy acostumbrando. Fue un trauma entrar a diálisis. Nunca quise ir a ver siquiera cómo se dializa la gente. Fui el día en que tuve que empezar, hace dos meses.
¿Hizo lo que pudo para tratar de equilibrar a los dos Bariloche?
No. La ciudad explotó demográficamente y sigue existiendo el Bariloche de las dos caras. Podemos mostrar todas las bellezas del paraíso, pero debemos tener presente que de la calle Almirante Brown hacia el Alto hay gente que está pasando necesidades, si bien la desocupación bajó, el ánimo de la gente es otro y nos están ayudando las excelentes temporadas turísticas.
¿Tiene la satisfacción de haber hecho todo lo que pudo?
Nos costó arrancar, era una época difícil, pero ahora hasta se pueden cambiar los ejes del gobierno y que la obra pública pase a ocupar el primer lugar, sin descartar la atención de lo social.
«¿Mi sueño? Que se igualen las clases sociales»
Alberto Icare tiene modales suaves, pero más de una vez sus declaraciones han conmovido al gobierno provincial o a la oposición. Suele mirar como si estuviera distraído, pero pocas veces se le escapa algo de las cuestiones trascendentes en su ciudad y en la provincia, en la que en los últimos años se ha convertido en un referente indiscutible, aun a pesar.
¿Un sueño sin cumplir?
Que se igualen las clases sociales. En los piquetes hay quienes quieren tener trabajo y compartir la mesa del mediodía y de la noche con la familia, con el sueldo que se gana. Pero también hay personas a las que les das una pala y salen disparando. Estoy preparando una especie de Debe, de qué es lo que debo y lo que prometí y todavía no hice o en qué instancia se encuentra ese emprendimiento. El Centro de Congresos y Convenciones, la radioterapia, la concesión del transporte urbano… hay cosas que estamos debiendo y no pudimos hacer.
¿Quién será su sucesor?
Puede haber personas en nuestro movimiento. Por el lado de los radicales me gusta Cascón y, si no estuviéramos con el justicialismo y con el Frente para la Victoria, Rodrigo no sería un mal candidato. Mi temor es que el peronismo no se ponga de acuerdo y vayamos con unas filas justicialistas desmembradas. El radicalismo sacaría rédito de eso.
Como idea final, Icare expuso que «Bariloche tiene todo para seguir cambiando. Nos tenemos que poner de acuerdo en temas ríspidos, como las costas y los loteos. Es medio lírico dijo, pero sería lindo que estuviéramos más de acuerdo, discutiendo pero poniendo ante todo a Bariloche», concluyó.
SERAFIN SANTOS
bariloche@infovía.com.ar
Es intendente desde hace cuatro años y medio, porque completó un período luego de la renuncia de su antecesor, el radical Atilio Feudal, fue reelecto y está comenzando el cuarto año de su mandato, enfrentando la diabetes y dializándose durante cuatro horas tres veces por semana.
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