Le imponen penas alternativas por atropellar y matar a un joven en Bariloche
Un automovilista que embistió y mató a un peatón en abril pasado accedió a la suspensión del juicio, a cambio de cumplir 400 horas de trabajo comunitario y abonar 800 mil pesos a la familia de la víctima.
Un automovilista que embistió y mató a un peatón en abril pasado en el barrio Melipal accedió a la suspensión del juicio a cambio de cumplir 400 horas de trabajo comunitario y abonar 800 mil pesos a la familia de la víctima.
El acuerdo fue aprobado hoy por el juez Marcelo Álvarez Melinger y benefició a Juan Ríos, un chofer profesional que manejaba de madrugada en su vehículo particular por avenida de los Pioneros cuando en una maniobra de sobrepaso atropelló a Joan Curruhinca, un albañil de 32 años, quien murió instantes después por las heridas y golpes recibidos.
El fiscal Gerardo Miranda propuso las pautas del acuerdo y dijo que habían brindado su conformidad los familiares de Curruhinca, quienes estaban persentes en el juicio.
El propio Ríos, de 35 años, declaró expresamente que aceptaba los términos y se comprometió a abonar 800 mil pesos a los padres del joven fallecido. También aceptó la prohibición de conducir por un plazo de dos años y el cumplimiento de 400 horas de trabajo comunitario en alguna organización sin fines de lucro.
Ríos llegó a la audiencia de hoy imputado de homicidio culposo por haber causado la muerte de Curruhinca el 21 de abril pasado. Ese día, aproximadamente a las 5.30, transitaba por Pioneros al 4.100, de oeste a este mientras caía sobre la ciudad una copiosa lluvia.

Según los hechos que expuso el fiscal, el conductor acusado iba al comando de un Ford Focus, inició el sobrepaso de un taxi y en esa maniobra embistió a Curruhinca, a quien trasladó luego unos 30 metros sobre el capot del vehículo.
Subrayó que Ríos cometió una infracción de tránsito porque invadió el carril contrario en un lugar de “doble línea amarilla visible”, aunque reconoció que era noche cerrada, la visiblidad en el lugar es deficiente y además llovía.
“Debió manejar con prudencia”, dijo el fiscal y consideró también que al tener licencia profesional resultaba esperable de Ríos “un mayor nivel de cuidado”. Jugó en su favor el hecho de que no presentaba intoxicación alcohólica y que no huyó del lugar.
Los familiares aceptaron la suspensión con medidas compensatorias como solución alternativa, a sabiendas de que si el juicio continuaba no terminaría en una condena de prisión efectiva.
Además del resarcimiento económico y las tareas comunitarias, Ríos se comprometió a cumplir reglas como la de evitar acercamiento a la familia de Curruhinca (unos y otros viven en Virgen Misionera), presentarse cada dos meses en la oficina judicial y no cometer otros delitos, incluido el de violar la prohibición de manejar.

El abogado defensor Juan Garrafa dijo que el monto de la compensación es “razonable y justificado”, tras hacer la salvedad de que ninguna vida tiene precio. Resaltó que Ríos no tiene antecedentes penales, asumió la responsabilidad de lo ocurrido, y también que es chofer profesional, de modo que la prohibición para conducir constituye una pena económica accesoria porque lo priva de su fuente de trabajo habitual y deberá “hacer el esfuerzo de buscar otra forma de sustento”.
El juez Álvarez Melinger convalidó los términos del acuerdo que le propusieron las partes y aclaró que la vigencia de la suspensión del juicio es por dos años. Aclaró que ante cualquier transgresión Ríos perderá los beneficios y deberá ser sometido a juicio oral.
Un automovilista que embistió y mató a un peatón en abril pasado en el barrio Melipal accedió a la suspensión del juicio a cambio de cumplir 400 horas de trabajo comunitario y abonar 800 mil pesos a la familia de la víctima.
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