Las ONGs Lihué y Piuké educan, cuidan y predican con el ejemplo
Quizá sea Green Peace la mayor organización ambientalista del mundo, primera en la defensa de las ballenas y terror de los capitanes de naves que transportan deshechos químicos o nucleares por los mares del mundo.
En Bariloche existen filiales de fundaciones ambientalistas con alcance nacional, pero las más conocidas nacieron en la ciudad y se corporizan en la identidad de vecinos conocidos y comprometidos con la realidad ambiental.
La Asociación Piuké (corazón), es representada por Alejandro Gianello quien explicó que había sido fundada en 1996 por ocho guías de turismo y dos biólogos dedicados a la educación ambiental. Organizan cada año el Festival de las Aves en el SCUM, exponen fotografías y recrean senderos de interpretación, brindan conferencias y salidas gratuitas al campo, y no desechan la posibilidad de obtener algún subsidio.
La Asociación Lihué (existencia, vida)fue fundada en 1984 por observadores de aves y amantes de la naturaleza que comenzaron a reunirse para realizar salidas al campo. No tienen presupuesto ni manejan fondos de ningún tipo y en sus principios señalan la búsqueda de la armonía y el equilibrio entre el hombre y la naturaleza. Promueven el uso de energía de bajo impacto y se oponen al uso de la energía nuclear y la instalación de un repositorio para desechos tóxicos. Con la Estancia San Ramón administran la protección de la laguna “Los Juncos”, un pequeño espejo de agua situado en el paraje Perito Moreno que es frecuentado por unas 80 especies de aves migratorias.
La infiltración de los “ambientistas”
En coincidencia con lo expuesto por Grimber, los defensores de la naturaleza denuncian la actuación de asociaciones empresariales transnacionales disfrazadas de sectores independientes y los llaman “ambientistas”.
Al mismo tiempo diferencian ambientalismo de ecologismo y no quieren ser malinterpretados.
Definen al ambientalismo, como “defensa altisonante de la naturaleza” y al ecologismo como el modo de analizar socialmente los problemas ambientales en base a sus causas, efectos, beneficiarios y perjudicados. “Los ambientalistas acusan cuando se produce un desastre: son reactivos ante el hecho consumado, y en cambio los ecologistas planean la necesidad de modificar los modelos consumistas que rigen la sociedad”, dicen con Grimberg. Critican a ciertos políticos y al periodismo que acuñó el concepto “eco-terrorismo”, para hacerle creer a la opinión pública “que los ecologistas somos demonios”. Opinan que el Centro para nuestro Futuro Común (CNFC), está formado por ONGs domadas, manipuladas y ligadas al sistema, y que unas 100 ONGs fueron seleccionadas para participar como socias operativas en la entidad, que estableció su sede en Ginebra, donde aparecen los “Amigos de la Tierra”, el Banco Mundial y la Cámara Internacional de Comercio.
Quizá sea Green Peace la mayor organización ambientalista del mundo, primera en la defensa de las ballenas y terror de los capitanes de naves que transportan deshechos químicos o nucleares por los mares del mundo.
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