Piden tres años para un informante de Gendarmería

Había sido detenido con un Colt 11.25. Cuando se le pidió el permiso dijo que era gendarme, pero sólo era informante.

Redacción

Por Redacción

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Extrañas y confusas explicaciones ofreció ayer un comandante de Gendarmería durante el juicio oral contra un joven acusado de portar un arma de guerra, quien se defendió alegando ser personal de inteligencia de la institución.

El imputado, Ernesto Volontieri, fue sorprendido en septiembre del «99 con una pistola Colt 11.25 entre sus ropas, cargada con proyectiles de punta hueca. De inmediato se justificó alegando que trabajaba para Gendarmería, algo que los jefes del escuadrón local se empeñan en negar.

Ya lo habían hecho durante un primer juicio (en el que Volontieri resultó condenado, pero que fue anulado por el STJ). Ahora repitieron que no tenía una relación formal con la institución armada, aunque sí «pasaba datos» sobre drogas.

Ayer los jueces integrantes del tribunal, César Lanfranchi, Miguel Angel Lara y Alejandro Ramos Mejía, interrogaron al comandante Fabián Barrandegui, jefe del Escuadrón 34 entre 1996 y 2000.

Barrandegui aseguró que con Volontieri eran «amigos» y tenían contacto asiduo porque era «informante» de Gendarmería. «Lo que en la jerga se denomina buchón», ilustró.

La estrategia defensista apunta a demostrar que el imputado formó parte de la fuerza y que por eso tenía una tácita legitimidad para portar el arma por la que fue llevado a juicio. Barrandegui en todo momento negó que el ex «buche» haya pertenecido a la Gendarmería, ya que «todo el personal que trabaja en inteligencia es militar». Señaló que Volontieri les llevaba «datos relacionados con el tema droga», pero que sus servicios no quedaban asentados en ningún documento ni acta, y tampoco recibía contraprestación por eso.

Reconoció sin embargo que otros «buchones» sí cobraban, dato este que sorprendió al defensor y que contribuyó a oscurecer aún más el tipo de relación que Gendarmería tiene con sus informantes.

Consultado luego por «Río Negro», el jefe de Gendarmería dijo que en Bariloche se manejan usualmente con «unos quince informantes» y que «no es de práctica pagarles», algo que sí ocurre «por ejemplo en Buenos Aires.

A pesar de negar cualquier contraprestación, Barrandegui dijo que en algún momento recomendó a su peculiar colaborador para que consiguiera un trabajo como custodio privado. Un dato que sumado a otros pudo hacerle creer a Volontieri que era un gendarme más.

Consultado también por la libreta con identificación oficial de Gendarmería que el acusado esgrimía como tarjeta de presentación, el comandante admitió que no era falsificada pero que la consideró «mal habida». «Se trata de una libreta de patrullaje, que en la práctica nadie usa», dijo.

De estos elementos se tomó el defensor, Marcelo Alvarez Melinger, para pedir la absolución de Volontieri. Mientras que el fiscal Carlos López insistió en que a pesar de su relación con Gendarmería, el joven no pudo exhibir un permiso de portación del arma de guerra y reclamó una condena a tres años de prisión efectiva.

Volontieri también fue noticia el año pasado porque dijo tener datos de utilidad para la causa AMIA y llegó a ser interrogado por enviados del juez Galeano.


SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Extrañas y confusas explicaciones ofreció ayer un comandante de Gendarmería durante el juicio oral contra un joven acusado de portar un arma de guerra, quien se defendió alegando ser personal de inteligencia de la institución.

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