Otro fuego innecesario, y van…

Redacción

Por Redacción

Comenzó en Neuquén la campaña electoral con diatribas, lugar común en el que se reúnen cierta tradición partidaria, la falta de imaginación para una práctica superior, la falta de predisposición al debate de ideas y la hora del oportunismo y de los apetitos personales. Y luego de conocida la simple posibilidad de la candidatura del Dr. Massei a la senaduría de la Nación, se apuntaron los mercantiles cañones para su desmerecimiento.

El primer disparo utilizó un argumento muy endeble, intentando una falsa discusión acerca de la cantidad de hectáreas que se quemaron en los incendios pasados en Neuquén, tal como expresan las altisonantes declaraciones de una diputada provincial del MPN que habían comenzado el 14/02 y continuaron el 21 del mismo mes, según publicaciones del diario «Río Negro». La segunda excusa de la misma cañonera fue denunciar en «La Mañana del Sur» del 23/2/01 un «fantasmático» pacto entre la Alianza y el PJ neuquinos a partir de una reunión entre Sergio Gallia y Oscar Massei, situación que ni merece analizarse. Desde la psicología, estas andanadas deberían calificarse respectivamente como esquizofrenia y paranoia. Desde la política, sencillamente hipocresía y vulgaridad.

En efecto, si la denunciante (¿y posible aspirante a alguna candidatura según se sospecharía por su desesperación mediática?) hubiera simplemente levantado un teléfono antes de incurrir en el grueso error que cometió para intentar atenuar una responsabilidad provincial en el manejo del fuego que nadie le había enrostrado, otra hubiera sido la cuestión. Pero prefirió omitir la propia información oficial de la dependencia del Ejecutivo provincial, es decir del Departamento de Protección Forestal y Manejo del Fuego de Neuquén, única voz autorizada para evaluar e informar al Plan Nacional de Manejo del Fuego -que de su información se nutre- y que informó el día posterior a la extinción que se habían incendiado 6.445 hectáreas, información coincidente con la que emitió la Secretaría de Política Ambiental y Desarrollo Sustentable. Quizás, en el terreno hipotético, la sorprendente falacia inventada se alimentaba también en la necesidad de justificar el gasto de los dos millones por los aviones hidrantes por parte del gobierno neuquino y entonces exhibir a toda costa su gran eficacia en el combate de inmensos frentes de fuego de montes bajos y pastizales desde sus lejanísimos reaprovisionamientos. Pero aun así, la inexactitud fue evidente y se deshilacha con la propia información del organismo provincial.

Pero, ¿qué habrá detrás del intento de mostrar una relación de identidad entre el Plan Nacional de Manejo del Fuego de Alsogaray y Massei? Probablemente un similar desconocimiento acerca del importante avance de la actual gestión, tal como se reconoce en distintos medios nacionales y provinciales acerca de los incendios en Puerto Madryn, San Antonio Oeste, Bariloche, Neuquén, La Pampa y límites entre ésta y San Luis, sur de Mendoza, Tres Arroyos y la costa atlántica. Y qué bueno que en general se realce que, a pesar de la gran predisposición a estos incendios a partir de la concurrencia de la situación biótica y climática estival (arbustos y pastizales, sequía, baja humedad relativa, vientos) en grandes extensiones de secano del país -lo cual exige necesariamente una vigía permanente-, «congratule saber -como dice el editorial de «La Nación» del 20/2/01- que en estas últimas oportunidades hubo personal en número y tiempo adecuados, que se advirtió una apreciable coordinación entre las diversas jurisdicciones que en cada caso tuvieron competencia, que la labor de los brigadistas fue denodada y eficaz, (…). Y así debería ser siempre, pues a ello obligan las peculiares condiciones físicas de no menos de cuatro quintas partes del territorio nacional. (…) Los informes sobre la prontitud con que las situaciones recientes fueron dominadas son, al respecto, un dato alentador.» Quizás, entonces, para la opinión pública nacional el doctor Massei no merezca el aplazo que mereció la ingeniera Alsogaray.

La otra cuestión sospechosa en esta cañoneada con formato de «denuncia catástrofe» y retórica hueca con la utilización de expresiones como «la Patagonia asolada por el fuego» u otras similares, a falta de mejor rigor semiótico y empírico, es que este «mecanismo proyectivo» -como también dirían los psicólogos- de intentar poner las propias culpas en el otro, empalme con el reciente y vergonzante papelón histórico vivido en los días últimos en la Legislatura provincial -ruedo de la cañonera-, en que el propio Ejecutivo provincial vetó la ley 2.342 de Areas Protegidas que acababa de impulsar hacía dos meses atrás. Este récord histórico tan difícil de alcanzar -a menos que ciertos sectores de poder que se creen con derecho a seguir aumentando sus privilegios y/o contaminando se hayan movido con extraordinaria celeridad para lograr nuevamente la genuflexión de la «voluntad política»- necesitaba expiarse de alguna manera. La mejor manera que se encontró fue la de «proyectar» esta indigesta política medioambiental propia hacia Massei pensando infantilmente que, de paso, se erosionaría su trayectoria e imagen y su posible candidatura a la senaduría. ¿Cómo, si no, aliviar el seguro desgarramiento propio del oficialismo derivado de un veto intempestivo y complicado con una monumental inteligibilidad discursiva para intentar justificar lo injustificable, como por ejemplo evitar reconocer que el «pragmatismo de la política», de la misma manera que prorrogó injustificadamente el usufructo de nuestro recurso petrolífero, le llama ahora armonía a la genuflexión y les asegura a ciertos sectores de poder el libre albedrío para seguir haciendo lo que quieran a instancias del avasallamiento del interés social? En fin, la esquizofrenia, la paranoia y los mecanismos proyectivos también concurren para que la diatriba de los que no quieren enaltecer la política, al evitar la discusión de ideas y la contrastación debida con los hechos, continúe.

Afortunadamente, y por sobre las calumnias de bajo vuelo y las luces de artificio que prometen venturosos y envidiables porvenires, el pueblo neuquino se seguirá expresando tal como lo viene haciendo al compás del crecimiento de la conciencia colectiva. Y eso será a pesar de que por detrás -o por debajo, según la metáfora espacial que corresponda- ciertos sectores de poder sigan quebrando las voluntades políticas de los que gobiernan. Por eso quizás quede decir, con el Quijote, «Déjalos que ladren, Sancho. Es señal que cabalgamos».

(*) Diputada nacional (Alianza Neuquén)


Comenzó en Neuquén la campaña electoral con diatribas, lugar común en el que se reúnen cierta tradición partidaria, la falta de imaginación para una práctica superior, la falta de predisposición al debate de ideas y la hora del oportunismo y de los apetitos personales. Y luego de conocida la simple posibilidad de la candidatura del Dr. Massei a la senaduría de la Nación, se apuntaron los mercantiles cañones para su desmerecimiento.

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