«Los médicos de Indupa sabían lo que pasaba»

Redacción

Por Redacción

CENTENARIO (ACE).- «Los médicos de la ex Indupa conocían perfectamente lo que pasaba en Indupa y no lo informaban», dijo el enfermero José Chandía, ex operario de la Industria de productos químicos en referencia a la publicación de los estudios del médico Diego Benito sobre las atrofias en las falanges de los dedos de ex operarios como producto de la inhalación de gases que se producían en el complejo químico.

Chandía trabajó en Indupa hasta 1988, cuando fue despedido -según afirmó- luego de accionar sindicalmente y denunciar públicamente que la industria estaba llevando a cabo un «vaciamiento». Su paso por Indupa lo motivó a estudiar enfermería y actualmente se desempeña en el hospital de Cipolletti.

Dijo que en la «primera etapa» lo despidieron sólo a él y tras su cesantía -por la cual hubo una protesta de tres días en las puertas de Indupa-, la firma se fue desprendiendo de a poco de operarios activistas hasta que se produjeron los despidos masivos en 1992 «cuando la empresa se empieza a ir, que era algo que veníamos denunciando».

Chandía planteó que los reclamos eran que la empresa era obsoleta desde el punto de vista tecnológico y que la grave exposición al mercurio y al gas monómero se debía en gran parte a esa tecnología obsoleta.

«Cuando me despidieron estudié y tuve acceso al trabajo en Salud Pública y entonces comencé a ver la bibliografía y los análisis que se debían hacer a los que estaban expuestos al monómero, como un hepatograma; pero a los compañeros sólo les hicieron análisis de orina y ecografías en los que no se puede detectar el carcinoma hepático», que es una de las enfermedades posibles por el monómero, dijo.

Chandía destacó que el monómero genera enfermedades específicas no atribuíbles a otros factores y que es un gas al que estaban expuestos en la planta de PVC todos los operarios porque no se trabajaba en condiciones de seguridad; al igual que en la planta de electrólisis -de donde se obtenía el cloro- se aspiraba los gases del mercurio que en forma líquida circulaba en las canaletas durante la producción.

El enfermero aclaró que eran pocos los que criticaban la toxicidad a la que estaban expuestos los indupanos, inclusive después del cierre de la fábrica, porque «los obreros siempre tuvieron la esperanza de volver a trabajar, a pesar de saber que muchos compañeros se morían de cáncer; lo que pasaba es que era el único ingreso», aseguró.

Destacó que muchos ex indupanos buscan lograr que su trabajo sea declarado insalubre para lograr la jubilación anticipada a los 55 años, y los beneficios jubilatorios.

«El staff de médicos que pasaban por Indupa sabía perfectamente lo que pasaba y no lo informaban; hay complicidad de los médicos que trabajaron para la empresa, como Benito, Esquivel y otros. El caso que se menciona en la nota del diario, es un hombre que aún vive en Cinco Saltos. Benito estuvo en Europa presentando los daños que hubo con el monómero», recordó Chandía.

Consultado al respecto, Norberto Mazzoni dijo que la comisión de vecinos que logró ahora que se inicie una auditoría ambiental en Cinco Saltos, cuando comenzó a buscar que se llevara a cabo un relevamiento del daño -que incluía la demanda de analizar las condiciones de salud de los ex indupanos- no logró obtener del médico los archivos en los que se describían las dolencias de los pacientes de Indupa.

«No podemos comprobar que Benito informara de lo que halló en sus estudios y, si lo informó, Indupa no hizo nada» para mejorar las condiciones de exposición a los tóxicos que padecieron los operarios.

Para Chandía, gran parte de la contaminación que produjo Indupa hoy no se puede detectar, como el caso del monómero que había en el aire «como una nube» cuando se trabajaba en la isla.

«Yo trabajaba en el sector de electrólisis. De lo que se habla en los estudios no es nuevo, la gente conocía lo que estaba pasando por los muertos que había en la empresa, pero con la idea de que la industria siguiera trabajando, miraba para el costado. El poder político local y provincial también estaba al tanto, hubo muchas complicidades», dijo.

Para dar una dimensión de lo que significaba en la economía local de Cinco Saltos el trabajo de la ex Indupa recordó que, al momento en que fue despedido, en la planta trabajaban de 800 a 900 empleados.

«La complicidad no sólo fue de los sectores médicos -además de los políticos y la comunidad que prefería no ver- sino de Salud Pública, que nunca hizo de contralor, ni el Estado nacional ni el provincial. En la empresa se hacía lo que ellos -por los directivos- querían», finalizó.


CENTENARIO (ACE).- "Los médicos de la ex Indupa conocían perfectamente lo que pasaba en Indupa y no lo informaban", dijo el enfermero José Chandía, ex operario de la Industria de productos químicos en referencia a la publicación de los estudios del médico Diego Benito sobre las atrofias en las falanges de los dedos de ex operarios como producto de la inhalación de gases que se producían en el complejo químico.

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