El legado de Francisco de Viedma

Por Pedro Oscar Pesatti

Hace exactamente 222 años, los hombres de la expedición de don Francisco de Viedma y Narváez, acodados en las barandas del bergantín»Nuestra Señora del Carmen» y de la sumaca «San Antonio la Oliveyra» contemplaban, por primera vez, los dominios del río Negro, tierra de los caciques Chanel y Chulilaquin, para concretar el cambio de perspectiva que hasta fines del XVIII había guardado España sobre la Patagonia, considerada en los mapas del virreinato como «zona vacía».

Sobre este acontecimiento histórico es innegable la influencia que ejerció el libro «Descripción de la Patagonia y de las partes contiguas de la América Meridional» del jesuita Tomás Falkner. Advertía la facilidad de ocupar este territorio por la ausencia de cualquier presencia española. El libro, publicado en Inglaterra, ganó rápidamente la preocupación de los peninsulares, hasta desencadenar la misión confiada al fundador.

Las observaciones de Falkner eran reales. Buques balleneros ingleses y de otras nacionalidades operaban desde hacía tiempo en los mares del sur con absoluta libertad, incluso en tierra existían bases transitorias que prestaban apoyo a estos buques y a cazadores de lobos marinos.

Esto, en 1778, inspiró la decisión de Carlos III de poblar la Patagonia al ordenar el establecimiento de fuertes costeros y, principalmente, la fundación de poblaciones de labriegos como la de nuestros pioneros. Esto motivó que un 22 de abril de 1779 don Francisco de Viedma y Narváez asentara sus reales sobre la margen sur del Negro, a seis leguas de su desembocadura. Allí fundó el Fuerte y Población Nuestra Señora del Carmen, donde hoy se levanta el monumento que lo recuerda y el Centro Cultural de Viedma.

El 13 de junio de aquel año, es decir, un mes y medio después de la llegada de los fundadores, una gran inundación obligó a trasladar el establecimiento a la margen norte, más elevada y protegida. De inmediato se inició la construcción de un nuevo fuerte, alrededor del cual nació y se desarrolló Carmen de Patagones.

El 2 de octubre de 1779, procedentes de Galicia, llegaron al fuerte los primeros colonos. Años después, en 1781, un nuevo grupo de pioneros decidió su rumbo hacia estas tierras: eran naturales de la provincia española de León, de la región llamada de la maragatería, de quienes proviene, precisamente, el gentilicio de maragatos con  que se los reconoce a los habitantes de la ciudad más austral de Buenos Aires.

El Fuerte Nuestra Señora del Carmen -ya que por aquel entonces no existían las jurisdicciones actuales- comprendía por igual las bandas norte y sur del río. La fijación de los límites que rigen en nuestros días se produjo en 1878, cuando se creó la Gobernación de la Patagonia. La banda norte -donde se asentaba el Fuerte- recibió el nombre de Carmen de Patagones y la sur -utilizada para sus tareas agrícolas- el nombre de Mercedes de Patagones. Al crearse la Gobernación de la Patagonia, esta última fue rebautizada como Viedma.

El 11 de octubre de 1878, cuando el Gobierno Federal promulgó la ley 954, Carmen y Mercedes separaron institucionalmente sus destinos: Viedma se convirtió en capital del Territorio Nacional de la Patagonia y Carmen de Patagones en cabecera del partido bonaerense homónimo.

Hoy ambas ciudades constituyen la puerta de entrada a la Patagonia, pero sobre todo representan el punto de nacimiento de esta vasta región que se proyecta hacia el extremo sur de la Patria. Esta es una de las razones por las que Viedma reivindica su condición de Capital Histórica de la Patagonia, tras haber cumplido efectivamente esta función desde el 11 de octubre de 1878 hasta 1884. No fue producto del azar aquella determinación que convirtió a Viedma en Capital del Territorio Nacional más extenso que tuvo el país, cuya jurisdicción abarcaba desde el río Colorado hasta Tierra del Fuego, incluyendo las Islas Malvinas. Viedma y Patagones, desde el momento de su fundación, constituyeron durante largo tiempo las únicas poblaciones estables de la Patagonia. Este lugar era signado en los relatos de la época como el confín del mundo conocido, aunque ahora sabemos que fue el principio de una Argentina que se construyó aquí, a orillas del río Negro. Efectivamente, durante décadas, el suelo de los viedmenses y maragatos fue el escenario de acciones fundantes que, jalonadas de esfuerzos y de luchas, permitieron consolidar la presencia soberana de la Nación a lo largo y ancho de la Patagonia.


Hace exactamente 222 años, los hombres de la expedición de don Francisco de Viedma y Narváez, acodados en las barandas del bergantín"Nuestra Señora del Carmen" y de la sumaca "San Antonio la Oliveyra" contemplaban, por primera vez, los dominios del río Negro, tierra de los caciques Chanel y Chulilaquin, para concretar el cambio de perspectiva que hasta fines del XVIII había guardado España sobre la Patagonia, considerada en los mapas del virreinato como "zona vacía".

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