El truco de la esponja en la maceta: por qué mejora la salud de tus plantas
En el mundo de la jardinería doméstica circulan cientos de trucos y recomendaciones. Algunos pasan de generación en generación, otros se viralizan en redes y unos pocos logran demostrar verdadera eficacia. Entre estos últimos aparece un método tan simple como útil: colocar una esponja en el fondo de la maceta.
Aunque parezca un recurso casero más, su funcionamiento tiene una explicación técnica que puede mejorar la salud de las plantas y evitar problemas comunes como el exceso de riego o la falta de humedad.
¿En qué consiste la técnica de la esponja?
El método es sencillo: se coloca una esponja de cocina limpia, nueva y sin químicos en la base de la maceta, antes de sumar el sustrato y la planta. La idea no es improvisada: responde al modo en que la esponja maneja el agua gracias a su estructura porosa.
Sus microporos permiten absorber el exceso de riego y liberar humedad de manera gradual, manteniendo un nivel más estable en el sustrato. Es, en la práctica, una reserva de agua interna que ayuda a regular el ambiente de la raíz.
Por qué funciona: la explicación técnica
En condiciones ideales, el sustrato actúa como una gran esponja. Sin embargo, en muchas macetas —sobre todo las que no tienen un drenaje perfecto— el agua puede acumularse en el fondo, provocando encharcamiento y riesgo de pudrición radicular.
La esponja cumple dos funciones clave:
- Evita el exceso de agua: absorbe el excedente que podría estancarse.
- Mantiene humedad residual: libera agua lentamente cuando el sustrato se seca.
Este equilibrio beneficia a plantas que necesitan humedad constante pero no toleran el exceso de agua, como helechos, potos, filodendros y algunas suculentas sensibles al riego irregular.
Los 7 beneficios de usar una esponja en las macetas
- Mejora la retención de humedad, especialmente en ambientes secos.
- Previene el encharcamiento, un problema frecuente en macetas sin buen drenaje.
- Reduce el riesgo de pudrición en raíces sensibles.
- Optimiza el uso del agua, ya que evita desperdicios en cada riego.
- Aporta estabilidad al sustrato, que se mantiene húmedo por más tiempo.
- Ayuda a las plantas jóvenes que requieren riegos más frecuentes y controlados.
- Es económico y accesible, ya que solo requiere una esponja común de cocina.
¿Cuándo conviene usarlo?
Este truco es especialmente útil en:
- Macetas de interior sin buen drenaje
- Plantas tropicales o de humedad alta
- Jardines de departamentos donde los riegos suelen ser irregulares
- Épocas de calor intenso, cuando el sustrato se seca más rápido
Un recurso simple que mejora el cuidado diario
Colocar una esponja en la base de la maceta no reemplaza otras prácticas necesarias —como elegir un buen sustrato, regar en horarios adecuados o revisar la humedad de la tierra—, pero sí puede marcar una diferencia significativa en la salud de las plantas.
Con un recurso económico, fácil de aplicar y seguro, es posible mantener mejor la humedad, evitar daños en las raíces y ayudar a que las plantas crezcan más sanas durante todo el año.
Con información de El Cronista
En el mundo de la jardinería doméstica circulan cientos de trucos y recomendaciones. Algunos pasan de generación en generación, otros se viralizan en redes y unos pocos logran demostrar verdadera eficacia. Entre estos últimos aparece un método tan simple como útil: colocar una esponja en el fondo de la maceta.
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