María Castaño de Raone, la esposa del historiador, investigador, escritor, coleccionista, don Juan Mario Raone
Ennoblece la historia patagónica quien conjuntamente con su esposo, el Dr. Gregorio Álvarez y muchos estudiosos que nos precedieron, plasmaron en la teoría y en la práctica los conocimientos de tantos viajes a la cordillera en la búsqueda del saber de sus antiguos habitantes.
María Castaño, hija de inmigrantes españoles asentados en el territorio, nació en Neuquén el 23 de agosto de 1931, donde conoció al suboficial del ejército Juan Mario Raone. Tuvieron cuatro hijos, que les dieron muchos nietos. La amplia trayectoria de don Mario la hemos narrado en varias oportunidades: quiero destacar que juntos realizaron durante muchos años viajes a las agrupaciones indígenas asentadas en su mayoría cerca de la cordillera de los Andes. Durante su estadía, habitaban en carpas. De cada viaje, la pareja traía piedras, flechas, arcos, armas, piedras de boleadoras, almejas petrificadas con una antigüedad de millones de años, espuelas, cacharros, mazas de piedra usados por los habitantes originarios, utensilios y herramientas que gentilmente eran cedidos, y en otras ocasiones comprados.
Todas las piezas integran el museo personal que fueron creando en su domicilio de la calle Buenos Aires, y están registradas con su nomenclatura correspondiente. Asimismo, en otras oportunidades hemos publicado las características del repositorio de los Raone-Castaño, organizado de manera tal que cada visitante en su recorrido puede contemplar marcas de la vida de nuestros habitantes primitivos, y que don Mario y Mary supieron recrear en cada visita. Lo primero que el visitante observa al ingresar es un mapa de la República Argentina de tres metros que don Mario adquirió en la ciudad de Buenos Aires, que asombra por su tamaño.
Las dotes de historiador de don Mario hicieron que la Academia Nacional de la Historia lo nominara como Miembro de la institución. Imposible sintetizar su curriculum: numerosos libros escritos. Distinciones alcanzadas a lo largo de su vida, Vecino Ilustre de la ciudad, Miembro Honorario de la Junta de Estudios Históricos, entre tan amplia trayectoria. Estos quizá sean los más relevantes logros, pero no los únicos, que supo obtener a lo largo de su vida. Don Mario falleció en el año 2022. La obra continuó de la mano de Mary, quien de joven estudió en la Escuela Profesional de Mujeres, hoy Epet 14: integró una de las primeras promociones de la escuela, situada en la diagonal Alvear, primera cuadra, y jugó al básquet en el Club Pacífico. Uno de sus entrenadores fue Ángel Cinquegrani; podemos observar a las jugadoras en la foto que acompaña el escrito, iban a jugar a Córdoba: la delegación estaba conformada por Lucy Jaramillo, Portela, Yolanda Tapatá, Nélida Comuzzi, Emilce Mena, Irene Todero y, agachadas, Mary Castaño, Laura Posse, Delia Nicolás y Ana Marín- cada una de ellas pertenecen a pioneras familias que encierran capítulos históricos neuquinos. La historia y la cultura neuquina tiene a Mary y Mario como hacedores del registro histórico.
Heurísticos natos, hicieron de la búsqueda y el hallazgo un modo de vida. La indagación en archivos nacionales y provinciales hasta la conformación del Museo nos muestra que, desde siempre, la bella utopía que perseguían era la búsqueda de la verdad histórica, sin olvidar que fueron testigos de la historia valletana.
Omar Eli, el hijo de Mary y Mario, falleció hace un año, el 2 de diciembre de 2024, un duro golpe que le tocó vivir a Mary; ella falleció el 21 de mayo de 2025. El Concejo Deliberante neuquino a solicitud de la Junta de Estudios Históricos sancionó la Ordenanza N° 15058/25 que nombra al espacio verde de calle Remigio Bosch entre Gabriel Forquera y Padre Juan Gregui, en el Barrio Altos del Limay, con el nombre de Académico Juan Mario Raone.
Agradezco al Centro de Documentación e Información Municipal de la Municipalidad neuquina y a Mesa de Entradas del Concejo Deliberante por la ayuda en la búsqueda de la Información, y por el envío de la mencionada Ordenanza que da nombre a la plazoleta. Hoy como neuquina, como admiradora de la obra del matrimonio es que solicito se resguarde con profundo respeto al museo.
Y también se distinga a María Castaño- con su nombre a una calle /o espacio verde, por la enorme labor desarrollada al lado de don Mario Raone. Su silenciosa tarea merece ser reconocida y destacada por todos los neuquinos.
Beatriz Carolina Chávez.
Ennoblece la historia patagónica quien conjuntamente con su esposo, el Dr. Gregorio Álvarez y muchos estudiosos que nos precedieron, plasmaron en la teoría y en la práctica los conocimientos de tantos viajes a la cordillera en la búsqueda del saber de sus antiguos habitantes.
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