Plottier: atractiva y diferente, así es la casa de un arquitecto en la zona que más crece en Neuquén
El arquitecto Fernando Martín construyó su casa con un patio en altura y el área social integrada (cocina, comedor, living) en la planta alta de cara a los paisajes del valle. La caja de hormigón que "flota" y los dormitorios en la planta baja son los otros ejes de un proyecto que se lleva todas las miradas en el barrio. La historia de un profesional bahiense que tras recibirse en la Universidad Nacional de La Plata buscaba un lugar con movimiento económico pero sin la locura y el vértigo de las grandes ciudades y lo encontró en el norte de la Patagonia.

El arquitecto Fernando Martín llegó al norte de la Patagonia tras recibirse en la Universidad Nacional de La Plata en el 2012. Nacido y criado en Bahía Blanca, había planeado volver al interior una vez que tuviera el título: quería vivir en un sitio con el suficiente movimiento económico como para dar sus primeros pasos profesionales, pero sin la locura ni el vértigo de las grandes ciudades.
Tenía familiares en Neuquén y eso lo llevó a decidirse: ese sería el lugar donde buscaría construir su futuro. Desembarcó en la capital provincial en el 2013 sin saber exactamente con qué se encontraría y lo que halló, además del viento que aún lo sorprende y el impulso deVaca Muerta que todo lo potencia, fue un mundo de oportunidades.
Esas chances se abrían en una ciudad que se encaminaba a convertirse en el gran eje de un conglomerado que hoy abarca desde Senillosa a Cipolletti y que se expande además por el Alto Valle de Río Negro al menos hasta Villa Regina.

Así lo explican los planificadores urbanos cuando remarcan que hay que pensar a la región como lo que es, exactamente eso, una región, más allá de los límites provinciales.
Bienvenido a Neuquén
Ese era el contexto cuando el arquitecto se instaló en la ciudad. Pronto comenzó a trabajar contratado para distintas empresas, hasta que pudo desarrollar su propio estudio y moldearlo a su medida mientras transcurrían los años.
Hoy, como autor del proyecto o en la dirección de obra, la mayor parte de su día a día laboral pasa por viviendas unifamiliares y complejos de dúplex en Neuquén capital, Cipolletti, Centenario y Plottier, la ciudad de crecimiento exponencial donde compraría un lote junto a su pareja hace once años con el plan de construir su casa cuando aún no había tantos vecinos en ese barrio cerrado.


Si hubo un tiempo en que los vecinos de Plottier hacían 15 kilómetros hasta la ciudad de Neuquén para hacer las compras, en los últimos 15 años se aceleró un proceso que llevó a muchos neuquinos a elegir Plottier para vivir, ya sin necesidad, claro, de invertir treinta o cuarenta minutos en ir hasta la capital provincial para abastecerse.
La pandemia imprimió más velocidad a esa mudanza continua de habitantes que querían dejar los departamentos de la ciudad y vivir en casas rodeadas de verde.

En las chacras que dejaron de producir se multiplicaron los loteos y la llegada de nuevos vecinos, con una población actual estimada en cerca de 70 mil personas, de acuerdo con el municipio.
En escala, el arquitecto Martín fue testigo de ese crecimiento. Alrededor del lote de 496 metros cuadrados comprado hace once años y en el que estrenó su casa hace seis, cada vez se ven más viviendas. “Crece tanto la zona que estoy convencido de que va a ser solo una desde la capital hasta Senillosa”, explica en alusión a esa franja de 44 kilómetros cada vez más poblada.
Cuando un arquitecto diseña su casa
Cuando le tocó proyectar su propia casa, se asomó al dilema de ser cliente y arquitecto al mismo tiempo. Y aunque no siempre coincidieron esas dos caras, al final del camino emergió una síntesis entre la forma, la función y el costo. De eso se trata, como siempre: de buscar el equilibrio, el balance justo.

La síntesis es esta atractiva casa que combina el hormigón visto, símil madera en revestimientos exteriores (siding microcemento), aberturas en negro y ventanales del piso al techo para disfrutar de los paisajes cercanos al río Limay.
La construcción cuenta con 170 metros cuadrados (160 cubiertos) implantados en un lote de 16 por 31 metros.
El proyecto
A diferencia de lo que ocurre con la mayoría de las viviendas, el proyecto dispone el área social en la planta alta y los dormitorios en la baja. La razón es tan potente como sencilla: querían ver las copas de los árboles y no los troncos desde la zona donde pasan la mayor parte del día cuando están en casa.
De acuerdo con la memoria descriptiva, se emplazan dos volúmenes superpuestos en forma de L y dan origen a un patio en altura, una terraza que recupera superficie de uso al aire libre, otra de las claves del proyecto.
“En la etapa inicial de estudio y análisis de los posibles usos de esa terraza, de las superficies del programa que contendrían ambos volúmenes y de las normativas de uso del suelo establecidas, junto con la idea de experimentar nuevas sensaciones y generar visuales desde un punto más elevado, se decide desarrollar el área pública de la vivienda en planta alta contenida en un bloque de hormigón visto y vidrio que ‘flota’ interactuando con el entorno”, describe el arquitecto Martín.
La planta baja
El acceso a la vivienda es a través de un hall que conecta el área privada y pública mediante una escalera flotante lineal.
En el área privada, la arteria principal de circulación conduce a las distintas habitaciones y un núcleo de servicios sanitarios articula la planta, que ofrece un dormitorio en suite con vestidor y baño, un dormitorio flexible amplio que da la posibilidad futura de dividirse en dos, baño completo, lavadero y una habitación estudio.
Los diferentes espacios de la planta baja se orientan al noreste, procurando obtener la mayor ganancia solar durante el día en invierno, protegiéndolos con aleros para los días de intenso calor en verano.
Hacia el oeste un muro revestido en madera genera una fachada ventilada que envuelve el dormitorio en principal y protege las zonas acristaladas de los fuertes vientos predominantes en primavera en esta zona del norte de la Patagonia.
La planta alta
Se accede por una escalera flotante que conduce a una caja de hormigón suspendida que se entrelaza con el paisaje del valle a través de la transparencia que logran las superficies vidriadas.
Una planta libre, donde tabiques y losas de hormigón visto conforman el espacio donde se desarrollan cocina, comedor, living con piso de madera.

Y con una galería que genera una transición gradual entre el interior y exterior con la terraza, como señala el arquitecto.
El hormigón armado, noble y elegante, hace sentir su presencia en cada ambiente a través de losas de hormigón visto con vigas placas o invertidas que permiten generar fluidez entre los distintos espacios de la casa.

En el lote plantaron fresnos, que crecen en convivencia con los álamos. Para el cerco vivo eligieron el toque rústico de los laurentinos. En las macetas de la terraza, reinan el verde y los tonos ocres. Y aunque en el barrio hay más casas, a través de los ventanales de la planta alta y desde la galería y la terraza se puede disfrutar de largas visuales que incluyen las copas de los árboles, como lo habían pensado cuando dejaron la vida de departamento en el centro de Neuquén para vivir de cara a los paisajes del valle.
Ficha Técnica
- Casa Marza
- Ubicación: Plottier, provincia de Neuquén
- Estudio: EFE Arquitectura
- Proyecto y dirección: Arq. Fernando Luis Martín
- Colaboradora de proyecto: Arq. Amanda reyes
- Calculo estructural: Mube ingeniería
- Sup. terreno: 496 m2
- Sup. construida: 170 m2
Mini bío

- El arquitecto Fernando Luis Martín (44 años) obtuvo su título en la Universidad Nacional de La Plata en el año 2012. Un año después se radicó en la ciudad de Neuquén.
- Luego de trabajar contratado por distintas empresas, abrió su estudio EFE Arquitectura, con el que hoy proyecta y dirige obras en la capital provincial, Cipolletti, Centenario y Plottier, con la colaboración de sus colegas Amanda Reyes y Marcelo Antonio.
- El estudio también ha diseñado proyectos en La Plata y Bahía Blanca.
- Contacto: @efearquitectura / info@efearquitectura.com.ar

El arquitecto Fernando Martín llegó al norte de la Patagonia tras recibirse en la Universidad Nacional de La Plata en el 2012. Nacido y criado en Bahía Blanca, había planeado volver al interior una vez que tuviera el título: quería vivir en un sitio con el suficiente movimiento económico como para dar sus primeros pasos profesionales, pero sin la locura ni el vértigo de las grandes ciudades.
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