El pueblo que planta un pehuén como acto de memoria y comunidad: un ritual que abre la fiesta

En Aluminé, la Fiesta del Pehuén empieza mucho antes de los escenarios y los artistas. Comienza con un encuentro para plantar un árbol que viva mil años.

Por Lorena Vincenty

La Fiesta Nacional del Pehuén convoca cada año para celebrar al árbol sagrado de la cordillera neuquina. Fotos Turismo Aluminé.

En la cordillera de Neuquén hay árboles que ya estaban ahí cuando todavía no existían los pueblos, ni las rutas ni las fronteras. El pehuén, la araucaria, crece despacio, apenas unos centímetros por año, pero puede resistir miles de años y acompañó a generaciones enteras. Por eso, cuando alguien planta un pehuén en Aluminé no simplemente coloca un árbol en la tierra: hace una promesa que mira más allá del presente.

Cada año, antes de que comience la Fiesta Nacional del Pehuén, el pueblo se reúne en una ceremonia para repetir ese gesto. La escena puede parecer sencilla; sin embargo, para quienes viven allí ese momento tiene un significado mucho más profundo. “Cuando uno acompaña esa ceremonia, donde se le realiza al árbol milenario un tayil, un canto a cargo de la pillan kuse de la zonal, no está solamente plantando un árbol”, dice María Ñancucheo, directora general de Patrimonio Cultural de la Municipalidad de Aluminé. “Plantar un pehuén es, también, asumir un compromiso con la naturaleza, con la biodiversidad y con el territorio”.

La siembra marca el inicio de la fiesta, aunque en realidad inaugura algo más amplio: un nuevo año de relación con ese paisaje que define la identidad del lugar. En el departamento viven ocho comunidades mapuches que mantienen con este árbol un vínculo que atraviesa la espiritualidad, la alimentación y la identidad cultural. Por eso la ceremonia no es una actividad organizada solo por el municipio, sino que está a cargo del Consejo Zonal Pehuenche, que representa a esas comunidades y lleva adelante el ritual.

La tradicional plantación del pehuén abre cada edición de la fiesta.

“De ahí también viene la importancia de las semillas, porque sabemos que tienen un valor que no es solo ancestral. El pehuén viene acompañando a este territorio desde hace miles de años. No solo ha formado parte del paisaje, sino también de la vida de la gente que ha vivido y que ha pasado por este lugar a lo largo del tiempo”, dice María.

Ese vínculo se expresa incluso en los detalles más pequeños. Los pehuenes no se plantan de a uno, sino de a dos. “Dentro de la cosmovisión es importante que no quede solo. Siempre se busca que tenga compañía”, explica Ñancucheo. En ese gesto se cruzan varias historias: porque Aluminé, como muchos pueblos de la cordillera, es una mezcla de trayectorias. “Es un territorio donde convergen muchas culturas. Está el pueblo mapuche, que vive aquí desde hace siglos, y también toda la gente que eligió este lugar para vivir. Entre todos vamos construyendo lo que hoy es Aluminé”.

Hoy se habla de la Ruta del Pehuén como algo muy importante, porque es justamente este árbol el que marca el recorrido. Desde el punto de vista turístico también es una forma de entender que la araucaria, una especie única en el mundo está presente a lo largo de gran parte de la cordillera.

Este año el lugar elegido para la plantación es la Plaza Héroes de Malvinas, en el centro del pueblo. La fecha tampoco es casual: el 3 de abril, apenas un día después del aniversario del inicio de la guerra. Entre quienes participan están también los veteranos de Malvinas. “Ellos van a acompañarnos en la plantación, junto con las escuelas, las instituciones y todos los vecinos que quieran acercarse”, cuenta Ñancucheo. La ceremonia, insiste, es abierta y busca convocar a toda la comunidad, pero también funciona como un ejercicio de memoria.

El recuerdo del año pasado sigue presente. La fiesta debió suspenderse por los incendios en la zona de Valle Magdalena, que durante semanas mantuvieron en alerta a la región. Fue un verano difícil para la cordillera: humo en el aire, brigadistas trabajando sin descanso y familias que miraban con preocupación el avance del fuego. El año pasado, no hubo fiesta pero sí plantación y los protagonistas fueron los brigadistas. «Los que veíamos en la televisión como héroes eran, en realidad, nuestros propios vecinos”.


Un árbol que tarda siglos


Cuidar un pehuén implica aprender a esperar. La araucaria es una de las especies más antiguas del planeta y tiene un crecimiento extremadamente lento: puede avanzar apenas cinco centímetros por año, aunque con el tiempo puede alcanzar los cincuenta metros de altura y vivir más de mil años.

El piñón del pehuén fue durante siglos una fuente clave de alimento para las familias de la región.

También tarda muchos años en dar frutos. Los piñones, sus semillas, fueron durante siglos un alimento fundamental para el pueblo mapuche y siguen siendo parte de la vida cotidiana en Aluminé. “Acá es raro que alguien no coma piñones”, dice María.

Con ellos se preparan licores, tortas fritas, escabeches y distintos platos tradicionales. En la cuenca de Rucachoroy, incluso, una cooperativa elabora alfajores de piñón que se convirtieron en un producto característico de la zona.

La recolección, sin embargo, tiene sus propias reglas. “Hay mucho respeto por los tiempos. Es importante saber cuándo se puede recolectar y cómo hacerlo sin dañar”. La razón es simple: perder un pehuén no es perder un árbol cualquiera, sino perder siglos de historia natural.

Aluminé constituye portal de acceso norte al Parque Lanín.

La fiesta que empezó en una casa


Hoy la Fiesta Nacional del Pehuén convoca a miles de personas con artistas, ferias gastronómicas y propuestas culturales durante varios días. Sin embargo, su origen fue mucho más pequeño. “Empezó en 1988, cuando un grupo de vecinos se juntó con la idea de celebrar algo propio del territorio”, cuenta Ñancucheo.

No había grandes producciones ni escenarios montados. Había reuniones en casas, acuerdos improvisados y vecinos que se organizaban para festejar aquello que tenían alrededor: el pehuén. Con el tiempo la fiesta creció y en 2009 fue declarada fiesta nacional, consolidándose dentro del calendario cultural de la provincia.

La idea de comunidad aparece una y otra vez cuando se habla del pueblo. También surge cuando Ñancucheo menciona otro proyecto cultural: el Museo Municipal y Centro de Interpretación El Charrúa, que el año pasado cumplió diez años. Nació por iniciativa de vecinos que entendieron que era necesario contar la historia del lugar.

Hoy ese espacio reúne investigaciones arqueológicas, relatos históricos y testimonios de quienes habitan la región. El lema elegido para el aniversario lo resume con claridad: “En comunidad construimos nuestra historia”. “Fortalecer la identidad solo es posible si la historia se construye en comunidad. Es la única forma de poder defenderla”.

Al final, todo vuelve al mismo punto: el territorio.

Por eso la ceremonia de plantación sigue siendo tan importante, incluso para quienes llegan a la fiesta como visitantes. El turismo muestra el paisaje, lagos, montañas, bosques, pero debajo de esa postal hay otra historia: la de comunidades que cada año vuelven a reunirse para plantar un pehuén. No lo hacen para verlo crecer mañana, sino para que alguien, dentro de cien o doscientos años, pueda sentarse a su sombra y recordar que una comunidad decidió cuidar ese territorio y celebrar una fiesta en su nombre.


XVII Fiesta Nacional del Pehuén


Se realizará del 3 al 5 de abril, en coincidencia con Semana Santa.

  • Viernes 3 de abril
    11: Tradicional Plantación del Pehuén en la Plazoleta Malvinas.
    Desde las 18:00: Apertura de espectáculos musicales en el Polideportivo Municipal.
    Artistas nacionales: Campedrinos y Rodrigo Tapari.
    Espacio Aluminé Emprende con emprendedores y productores locales.
  • Sábado 4 de abril
    11: Acto Central y desfile de montados frente a la Municipalidad.
    Continuación en el Predio Municipal Julián Parra con destrezas criollas.
    Desde las 18: Espectáculos en el Polideportivo Municipal.
    Artistas nacionales: Maggie Cullen y Sharon y Los Camperos del Chamamé.
    Presencia del espacio Aluminé Emprende.
  • Domingo 5 de abril
    Peña folklórica de cierre en el Museo Municipal El Charrúa.
    Durante los tres días
    Shows de artistas regionales y locales.
    Stands pilcheros, propuestas gastronómicas y feria de productores.
    Gran sorteo de un Toyota Yaris.
La Fiesta Nacional del Pehuén, se realizará del 3 al 5 de abril, en coincidencia con Semana Santa.

La Fiesta Nacional del Pehuén convoca cada año para celebrar al árbol sagrado de la cordillera neuquina. Fotos Turismo Aluminé.

En la cordillera de Neuquén hay árboles que ya estaban ahí cuando todavía no existían los pueblos, ni las rutas ni las fronteras. El pehuén, la araucaria, crece despacio, apenas unos centímetros por año, pero puede resistir miles de años y acompañó a generaciones enteras. Por eso, cuando alguien planta un pehuén en Aluminé no simplemente coloca un árbol en la tierra: hace una promesa que mira más allá del presente.

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