Quién fue Daniel Buira, el primer baterista de Los Piojos
El músico falleció esta madrugada a los 55 años de edad, tras descompensarse en la escuela de percusión donde brindaba clases.
Daniel Buira, que falleció en la madrugada de este 21 de marzo tras sufrir una descompensación en la escuela de percusión “La Chilinga”, donde daba clases, no sólo fue el primer y sostenido baterista de la banda Los Piojos, sino también un referente en la escena local.
“El ritmo es eso que nos mueve. Un movimiento detrás de otro, en el mismo espacio y tiempo. Ritmo para caminar, para hablar, para comer y vivir”, reflexionó el propio Buira en sus redes sociales al promocionar un show realizado durante 2025.
Qué pasó con Daniel Buira: cómo fueron sus últimas horas
El artista se encontraba en “La Chilinga” cuando desde el lugar realizaron un llamado al 911. Efectivos policiales arribaron al espacio, donde uno de los presentes indicó que el baterista estaba en un patio interno y había pedido ayuda porque “no podía respirar”.
El testigo relató que, al intentar asistirlo, Buira se descompensó, perdió el conocimiento y dejó de respirar. Minutos después, personal del SAME constató su fallecimiento en el lugar.
Daniel Buira y su historia en Los Piojos
Su figura quedará ligada a Los Piojos desde sus inicios a fines de la década del 80, donde se consolidó como uno de los pilares rítmicos del grupo y acompañó su crecimiento hasta su separación en 2009.
Durante su trayectoria, participó en discos emblemáticos del rock argentino como Chactuchac (1992), Ay ay ay (1994), Tercer arco (1996), Azul (1998) y Verde paisaje del infierno (2000).
Estos trabajos marcaron a una generación y posicionaron a la banda como una de las más convocantes de los años 90 y principios de los 2000.
Su legado en el rock y la percusión
Buira integró la etapa de mayor masividad del grupo, con presentaciones en estadios y festivales multitudinarios, incluyendo recordados shows en River Plate y giras por todo el país.
Su estilo combinaba la base del rock con elementos de la percusión latinoamericana, lo que lo convirtió en un referente dentro de su instrumento.
Tras la disolución de la banda, continuó ligado a la música a través de distintos proyectos y colaboraciones, mientras profundizaba su faceta como percusionista en propuestas más colectivas y experimentales.
De sus inicios a su pasión por los tambores
En una entrevista realizada en 2002 por el periodista Roque Casciero, Buira recordó sus comienzos armando una batería con baldes y tapas de ollas, tocando durante horas para su familia.
“Me puse a tocar batería a los 15. Mi hermano me hacía escuchar a Bowie, Lou Reed y Led Zeppelin”, contó sobre sus influencias.
El contacto con la percusión llegó más tarde, durante un viaje a Francia con Los Piojos en 1991, donde compartió escenario con músicos africanos.
“Me volaron la cabeza. Cuando volvimos empecé a tocar tumbadoras y bongó. Se dio una fusión porque no dejé el rock”, explicó.
La Chilinga, su proyecto más personal
Además de su carrera en el rock, Buira desarrolló un fuerte perfil docente y comunitario a través de la escuela de percusión “La Chilinga”, un espacio donde formó músicos y promovió el trabajo colectivo.
La institución se convirtió en un referente cultural, con participación en eventos sociales y artísticos, y un fuerte vínculo con sus alumnos.
Su último mensaje y la despedida

La última publicación del músico en redes sociales fue el 17 de febrero, cuando celebró el aniversario 29 de “La Chilinga”.
“Docentes y alumnos dejaron momentos inolvidables. Nada ni nadie podrá sacar de esos corazones la felicidad que La Chilinga puso en cada uno”, expresó.
También destacó el valor del encuentro colectivo: “En cada gira supimos ser un momento especial, entre nosotros y también con el público. El resultado fue mágico y encantador”.
Tras conocerse la noticia de su muerte, su mensaje se llenó de comentarios y despedidas de seguidores, alumnos y colegas que lamentaron su partida.
Daniel Buira, que falleció en la madrugada de este 21 de marzo tras sufrir una descompensación en la escuela de percusión “La Chilinga”, donde daba clases, no sólo fue el primer y sostenido baterista de la banda Los Piojos, sino también un referente en la escena local.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios
Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.
Gracias y disculpas por las molestias.
Comentar