Se deteriora la imagen del Gobierno ante la debilidad de la actividad económica
Crece la incertidumbre por el trabajo y el poder adquisitivo de los salarios, lo cual pega en los niveles de aceptación y percepción de mejora futura, que son la base que sustenta a Milei.
Con el Gobierno encerrado en no querer reconocer la disociación que existe entre los números macroeconómicos y la economía diaria, cada día surgen más indicadores que muestran un incremento del descontento social.
Para alcanzar el superávit fiscal, mantener a raya el precio del dólar y controlar la inflación, la administración libertaria mantiene un exigente programa económico que, al momento, generó resultados dispares.
Los datos estadísticos positivos se apoyan en el crecimiento de pocos sectores: bancos, petroleras, mineras y agro. En cambio aquellos que mayor empleo generan como la industria, la construcción y el comercio siguen estancados. De hecho el año pasado se perdieron 200.000 puestos de trabajo registrados. A su vez, los salarios privados formales de aquellos que pudieron mantener el empleo y las jubilaciones mínimas perdieron contra la inflación y recortaron su poder adquisitivo. A esto se suma, un aumento de los trabajadores independientes sin protección social que enfrentan una economía sectorizada que no les da opciones de recuperación.
La inamovible posición del gobierno es que su programa terminará derramando una mejor calidad de vida en todos los segmentos de la sociedad, más allá de que en la coyuntura algunos tengan mejor performance que otros.
No obstante, analistas políticos y económicos comienzan a poner la lupa en la tolerancia social a este escenario y ya calibran el nivel de paciencia a la espera de que “les toque su turno”. Incluso ya hay quienes se animan a decir que la resistencia a la baja del riesgo país y la falta de crédito externo es producto de las dudas que comienzan a surgir sobre una eventual reelección de Javier Milei.
Un reciente trabajo de la Universidad de San Andrés reveló que los bajos salarios (37%) y la falta de trabajo (36%) se consolidaron como los principales problemas del país, superando incluso a la corrupción (33%).
La inestabilidad laboral y el nivel de los sueldos también se habían reflejado en un reciente trabajo de la consultora Casa 3.
En este escenario, creció el sentimiento negativo sobre el futuro: el 46% de los argentinos cree que el país empeorará en el próximo año, frente a un 30% que aún espera una mejora. Este dato es uno de los más preocupantes que mostró la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (ESPOP) porque en la esperanza de un cambio perceptible se sostiene buena parte del apoyo a Milei.
A consecuencia de este panorama, solo uno de cada tres encuestados en el trabajo de la Universidad de San Andrés está satisfecho con la marcha general del país, en contrapartida, el 65% está insatisfecho.
De allí que no sorprende que el nivel de aprobación del gobierno sea de 39% contra una desaprobación de 59%, que presenta un alza de 7 puntos respecto de la medición previa.
Acerca de las últimas leyes que aprobó el Congreso Nacional por impulso de la Casa Rosada, la baja de la edad de imputabilidad es la medida con mayor apoyo transversal (68%). En contraste, la reforma laboral es la más controversial, con un 59% de rechazo.
También Di Tella
Una percepción similar arrojó el Indice de Confianza en el gobierno que todos los meses realiza la Universidad Torcuato Di Tella. En marzo el indicador tuvo una caída de 3,5% contra febrero y de 4,9% contra marzo de 2024.
“Comparado con igual punto de las dos gestiones anteriores, el nivel de marzo supera ampliamente al registrado durante la de
Alberto Fernández y se ubica en valores muy similares al de la gestión de Mauricio Macri”, indicó el informe.
Uno de los datos preocupantes es que es el tercer mes consecutivo de deterioro: enero (-2,8%), febrero (-0,6%) y marzo (-3,5%), que provoca una baja acumulada de 6,5% en lo que va de 2026.
De esta forma, el promedio de la gestión Milei desciende a un valor de 2,43 puntos (la medición tiene una escala de 0 a 5) y se ubica en el mínimo valor desde el inicio del mandato.
De los subíndices en los que se divide esta muestra, los mayores retrocesos se observaron en “evaluación general del gobierno”, que cayó 9,2%, y “preocupación por el interés general”, que cedió 6%. Pese a lo sucedido con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el tema $LIBRA, el sub índice “honestidad” mantiene un elevado rating dentro de la encuesta con una disminución de apenas 1,1%.
Otro dato llamativo es lo que sucede por género: mientras en los hombres el índice de confianza cede apenas -0,8%, en las mujeres el descenso es de -8,5%. Con relación a la percepción económica, se registró un fuerte deterioro de 15% en la confianza a una mejora.
Con el Gobierno encerrado en no querer reconocer la disociación que existe entre los números macroeconómicos y la economía diaria, cada día surgen más indicadores que muestran un incremento del descontento social.
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