Juicio Escuelita: cómo se ejerció la violencia política contra los estudiantes durante la dictadura en la región
Los testimonios de la audiencia por los crímenes de la dictadura cívico militar abundaron sobre cómo las universidades estaban atestadas de integrantes del Ejército que se inscribían como estudiantes para perseguir militantes. Y cómo se persiguió sin miramientos a los secundarios.
Los diarios «Río Negro» y otro periódico que ya no sale en Santa Fe fueron presentados ayer por los testigos para reforzar sus dichos sobre la persecución política contra Juan Colobig y la desaparición forzada de Leticia Veraldi en Cipolletti.
Colobig estuvo en la cárcel cinco años a partir de 1978 por su militancia en 1975 cuando integraba el centro de estudiantes en la facultad de abogacía de la Universidad del Litoral y Veraldi estaba resguardada en Cipolletti en 1977, cuando sus compañeras del centro de estudiantes comenzaron a desaparecer del Vicente López, de Buenos Aires.
Estudiantes de quinto año Ciencias Sociales del Colegio Don Bosco se mostraron asombradas por la descripción de la persecución estudiantil en aquella época, contada en primera persona. Registraron datos y se arremolinaron en busca de respuestas en los cuartos intermedios de la audiencia.
Sonia Matano, la compañera de clases de Veraldi en quinto año del Colegio Belgrano dijo que lloró cuando tuvo en sus manos la crónica del 30 de junio de 1977, en la jornada de adoctrinamiento de los militares para con los secundarios de la ciudad.

Detalló que visitó el archivo de Diario Rio Negro y descubrió la foto con la crónica de esa jornada en el cine Belgrano, cuando los militares «marcaron» a Leticia Veraldi. Menos de una semana después, Leticia fue secuestrada.
Era vivaz, menudita, tenía 17 años y se la llevaron a la rastra y de los brazos cuando estaba a pocas cuadras de la casa de Noemí Labrune, hogar en el que vivía en acuerdo con sus padres tras las desapariciones y asesinatos de adolescentes que ocurrían en el Vicente López, el Nacional de Buenos Aires. «Fuera del cuadrante céntrico, comenzaban las calles de tierra, con una sola luz en medio de la calle», describió Mattano.
«Era más de las 18,40 o 18,50, ya era de noche cuando salimos del colegio. Cuando ví la foto en el diario, era como lo tenía en mi recuerdo: el militar que se paseaba a los costados del cine, el despliegue en el escenario, el jefe militar morocho, peinado a la gomina», destacó.
La crónica del 30 de junio, bajo el título «jefes militares se dirigieron a jóvenes estudiantes cipoleños» destacó que ante unos 700 alumnos, los militares adoctrinaron sobre «la subversión y la juventud», la «subversión en Argentina y la conexión con el marxismo» «captación, adoctrinamiento, las Fuerzas Armadas y la contrasubversión: las causas de la asunción del poder, la táctica y victoria militar», entre otros tópicos.
Como lo explicó Matano, durante esa jornada ella y Leticia cuestionaron algunas de las consignas y fotos que se les mostró a los estudiantes. El lunes siguiente, hubo inteligencia sobre la hora en la que salía Veraldi de la escuela y se produjo el secuestro el 4 de julio de 1977. La fiscalía destacó la búsqueda del registro periodístico y solicitó que se incorpore a la causa. «Explica el señalamiento a Leticia Veraldi», dijo el letrado David Maestre.
Una causa judicial armada para
Por su parte, desde Santa Fe, el testigo Luis Larpin también logró que se incorpore a la prueba del jucio un artículo del periódico «Nuevo Diario», de 1975 en el que se lo ve en primer plano a Juan Colobig, bajo el título «Estudiantes suspendidos refutan cargos» que les formuló el decano de Derecho.
En el inicio de la crónica, se describe que los alumnos suspendidos (mayo de 1975) que los jóvenes fueron al diario con un reclamo de acusaciones falsas por las que habían sido deslindados de la carrera de abogacía. «El está en primer plano en la foto y las cinco personas que están a su alrededor, están desaparecidas», dijo Larpin.

Indicó que debido a la violencia con la que fueron amenazados en ese momento por la triple A, la mayoría de los suspendidos (hubo otra tanda de 22) se alejaron de la universidad y de Santa Fe. Describió que a él lo detuvieron después del golpe cívico militar, en un control militar y estuvo detenido seis años. Aunque inicialmente estaba a disposición del PEN, luego se le armó una causa judicial con la que se justificaba su detención, como una modalidad de tortura.
Larpin consideró que a Colobig no lo encontraron porque había regresado a Neuquén, hasta que en 1978 se inscribió en la Universidad del Comahue para continuar sus estudios universitarios.»Desde el 75 no se iba a la Universidad, porque el ambiente era de persecución y control», dijo.
Describió constancias judiciales en la circunscripción de los jueces de Santa Fe que «armaban causas» en conjunto con el personal de inteligencia del Ejército y de la SIDE antes del golpe, para tener una herramienta luego e ir tras las personas que estaban detectadas como blanco. «No tengo dudas que en 1978, Colobig era un blanco de la dictadura. Todos quedamos bajo la mira después del golpe, para ellos todos eran peligrosos y enemigos: lo encontraban», destacó.
Los diarios "Río Negro" y otro periódico que ya no sale en Santa Fe fueron presentados ayer por los testigos para reforzar sus dichos sobre la persecución política contra Juan Colobig y la desaparición forzada de Leticia Veraldi en Cipolletti.
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