Juicio Escuelita: cinco años en las cárceles de la dictadura tras el secuestro en Neuquén
Adalberto Colobig fue empleado de la cooperativa CALF y del Banco Provincia de Neuquén, desde donde fue secuestrado en 1978. Sobrevivió a cinco años de cautiverio en las cárceles de la dictadura. Estudiantes de magisterio presenciaron una impactante audiencia de lesa humanidad.
Adalberto Colobig murió de un infarto en 1.998 en la pelea con estamentos administrativos del Estado para que se reconociera que su detención fue por persecución política durante los cinco años que estuvo en cárceles de la dictadura. «En 2013 fui a denunciar (su caso al Juzgado Federal) para que salga a la luz cómo había sido detenido él», dijo su compañera Norma Konrad.
La sala de audiencias en el juicio por delitos de lesa humanidad estuvo nuevamente colmada de estudiantes, esta vez, de un Instituto de Formación Docente (ISFD6).
Siguieron las instancias de la presentación del caso con el testimonio de un compañero de trabajo en el BPN que presenció el secuestro en la casa central de la entidad bancaria, luego la descripción de Konrad sobre lo que pudo conocer de sus días de cautiverio y la vuelta a la militancia social en los primeros años de la democracia.
También la intensiva reconstrucción de la historia de Colobig que hizo su hija, María Paz, que hurgó en datos con su familia cercana y en sus compañeros de militancia.
«Él tenia unos minutos en canal 7, un espacio que se llamaba economía y sociedad, donde intentaba explicar con palabras simples lo que decía (Domingo) Cavallo (ex ministro de Economía), para que la gente se preparara. Quería explicar lo que se venía con Cavallo», describió Norma Konrad en una rueda de prensa.
Antes había declarado que en los años previos a su muerte, Colobig estaba decepcionado porque «el sistema económico del país era similar a lo que pasaba en dictadura», le dijo al tribunal.

Colobig fue secuestrado el 13 de junio de 1978, mientras atendía al público en la sede central del BPN. Un compañero, Daniel Russo Patrón, recordó que eran los días del mundial del fútbol cuando dos hombres armados y vestidos de civil, se lo llevaban a punta de pistola. Otro compañero siguió al Falcon y así supieron que estaba en la delegación Neuquén de la Policía Federal, que sigue ubicada en el mismo lugar.
«Mi tía contó, cuando lo pudo ver en le U9 (la vieja cárcel federal) que estaba en un sótano, que lo torturaban, que estaba estaqueado, sin poder ir al baño y sin comida», describió María Paz sobre el mes en el que estuvo desaparecido. La hermana mayor de su papá le contó de otros padecimientos en la cárcel de Coronda, en Caseros y en Rawson, hasta que lo liberaron en 1983. Pero que el recuerdo más doloroso siempre fue su paso por la Federal.

María Paz y su madre destacaron que mientras estuvo en la cárcel, el obispo Jaime De Nevares buscó que su mamá se pudiera alojar en parroquias cuando lo iba a visitar. «Mi abuela viajaba siempre, pero el miedo en la Federal, era no verlo nunca más», dijo la joven. Destacó que su tia y su abuela «se refugiaban en el obispado para seguir, mientras él estaba detenido».
Colobig recuperó en democracia el trabajo en el BPN y se jubiló como bancario tras un primer infarto, pero nunca se le contabilizaron sus cinco años en las cárceles de la dictadura, cuando lo planteó ante Nación. Su esposa e hija describieron que le decían «el neuquino» cuando se fue a estudiar abogacía a la Universidad del Litoral, donde militó en la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y en Montoneros. Cuando regresó la democracia buscó seguir la carrera en la UNCo, pero terminó con una carrera más corta, de administración.
Según reconstruyeron, en 1975 lo echaron de la Universidad del Litoral junto con un grupo grande de estudiantes al que se le atribuyó disturbios con la policía, cuando tomaron la radio universitaria para hacer escuchar un comunicado.
«Cuando estaba en la cárcel le hicieron firmar para que aceptara los cargos, muchas de las personas con las que él militó, estaban desaparecidas y tenia miedo. Él se quedó con muy poca vista luego del paso por la cárcel de Coronda y también tenía problemas en un oído; fueron cinco años de encierro que le afectaron muchísimo», dijo María Paz.
«Se murió con esa idea de injusticia que lo afectaba tanto. Cuando tenía 10 años nos dijo a mí y a mi hermana que había estado en la cárcel, porque se habían equivocado, él pensaba que el Estado iba a reconocer sus errores: no lo consideraban un preso político, sino preso por la ley de seguridad nacional, que luego se derogó», sintetizó su hija.

La audiencia finalizó con un fuerte cruce entre la defensa oficial (que representa entre otros a los acusados del secuestro) y la fiscalía general por las formas del interrogatorio a los testigos, en la que debió dirimir el presidente del tribunal, Alejandro Cabral. En la continuidad del juicio, se informó de los testimonios en las próximas audiencias, donde se volverá a abordar con otros testimonios el secuestro de Colobig y también la desaparición de Carlos Magariños.
Solo algunos imputados conectados
De los ocho imputados por el que se lleva a cabo este, juicio, hoy estuvieron ausentes por turnos médicos Jorge Di Pasquale (militar de Inteligencia del Ejército) y Emilio Sachitella (Gendarmería). Todos los acusados siguen las audiencias por videoconferencia.
Estuvieron conectados Miguel Cil (gendarmería), el policía de Río Negro Miguel Ferrari y los militares Sergio San Martín, Hugo César Renés y Carlos Carretto.
Adalberto Colobig murió de un infarto en 1.998 en la pelea con estamentos administrativos del Estado para que se reconociera que su detención fue por persecución política durante los cinco años que estuvo en cárceles de la dictadura. "En 2013 fui a denunciar (su caso al Juzgado Federal) para que salga a la luz cómo había sido detenido él", dijo su compañera Norma Konrad.
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