El oasis productivo de 75 hectáreas que crece a paso firme en la Patagonia regado por las aguas del río Colorado
La localidad de Gobernador Duval, en La Pampa, comenzó con un desarrollo de parcelas demostrativas hace ya dos décadas, hoy plantadas con viñedos, olivos, frutales (manzanas, ciruelas, duraznos), pasturas y cebollas. Todos los cultivos funcionaron, incluso hicieron una bodega y una sala de elaboración para sumar valor agregado a la producción primaria. Ahora adquirieron 237 nuevas hectáreas de terreno para continuar potenciando el proyecto.
A la vera del río Colorado, en la localidad de Gobernador Duval, en la provincia de La Pampa, un proyecto nacido hace más de dos décadas como una experiencia piloto se convirtió en uno de los ejemplos más singulares de desarrollo productivo en la región y con un potencial enorme.
Allí, donde antes predominaba el monte y la ganadería extensiva, hoy conviven viñedos, frutales, olivares, alfalfa y pequeñas producciones hortícolas que encontraron en el agua del río y en el agregado de valor una posibilidad concreta de crecimiento para los habitantes de Gobernador Duval.
La intendenta María Eugenia Grazide y el ingeniero agrónomo Alejandro Gresia recibieron a Río Negro Rural y repasan la historia de un proceso que transformó lentamente la economía local y que hoy busca consolidarse a través de la producción, la industrialización y el turismo.

“Esto comenzó en 2004 o 2005 como una chacra experimental”, recuerda Grazide. “La idea era probar qué cultivos podían adaptarse a esta zona aprovechando el río Colorado”.
De la chacra experimental al desarrollo productivo
El proyecto nació durante la gestión de Carlos Grazide, exintendente y padre de la actual jefa comunal. En aquellos años, el objetivo era demostrar que las tierras ribereñas de Duval tenían potencial para mucho más que la actividad ganadera tradicional.

En su momento la idea aparecía como una utopía, pero el tiempo le dio la razón. “Se probaron muchísimas variedades: viñedos, cerezas, frutillas, frambuesas, ciruelas, duraznos, peras, manzanas, olivos y alfalfa. Todo funcionó”, resume la intendenta.
El razonamiento era simple: si el Alto Valle de Río Negro había logrado desarrollar una poderosa economía frutícola gracias al agua, Duval también podía hacerlo. “Mi papá siempre comparaba esta zona con Río Negro. Decía que nosotros teníamos el río, pero no lo habíamos aprovechado”, cuenta.
“Mi papá siempre comparaba esta zona con Río Negro. Decía que nosotros teníamos el río, pero no lo habíamos aprovechado”.
María Eugenia Grazide, intendenta de Gobernador Duval.
Con el tiempo, la experiencia terminó funcionando como vidriera para otros emprendimientos productivos de la región. De hecho, según explica Gresia, el desarrollo vitivinícola posterior de Casa de Piedra tomó como referencia buena parte de los resultados obtenidos en Duval.

En esa experiencia en Casa de Piedra también estuvo presente el ingeniero agrónomo asesorando en la producción de la chacra de muestra montada en el lugar.
Uno de los rasgos distintivos del proyecto en Duval es que no se limitó a producir materia prima. Desde el comienzo se buscó industrializar parte de esa producción dentro de la propia localidad. “De las frutas hacemos mermeladas, tenemos fábrica y hay una bodega habilitada a nivel nacional”, explica Grazide. “No solamente producimos, también transformamos”, dice la jefa comunal.

La producción de uvas para vinificar y la bodega municipal se convirtieron en uno de los ejes centrales del esquema productivo. Allí no sólo se elaboran vinos propios, sino también vinos de pequeños productores privados que poseen chacras en la zona y parte de la producción que se trae de los viñedos que crecen en Casa de Piedra.
“El sistema funciona bajo la modalidad de elaboración para terceros”, detalla Gresia. “Cada productor trae su uva, nosotros la elaboramos por separado y luego ese vino sale con la marca de cada emprendimiento”.
“El sistema funciona bajo la modalidad de elaboración para terceros. Cada productor trae su uva, nosotros la elaboramos por separado y luego ese vino sale con la marca de cada emprendimiento”.
Alejandro Gresia, ingeniero agrónomo.
La marca municipal “Lejanía” ya se comercializa en distintos puntos de La Pampa y también en localidades de Río Negro, y ha tenido reconocimientos por su calidad como los alcanzados en la competencia internacional Vinus 2023, donde la bodega ganó la Medalla Doble Oro con el vino Lejanía Reserva Malbec 2021 y cinco medallas de oro. Paralelamente, otros productores comenzaron a desarrollar etiquetas propias aprovechando la infraestructura existente.

“La idea siempre fue convocar a pequeños inversores, no a grandes grupos económicos”, señala el ingeniero agrónomo. “Acá no hay grandes productores, hay chacras pequeñas que también generan trabajo y movimiento económico”, dice Gresia.
Lejanía: la bodega que impulsa el agregado de valor
Uno de los símbolos más fuertes del desarrollo productivo de Gobernador Duval es la bodega “Lejanía”, un emprendimiento que nació con la idea de darle valor agregado a la producción local y que hoy funciona también como herramienta para pequeños productores privados.

La bodega cuenta con una capacidad de elaboración cercana a los 120.000 litros y está habilitada a nivel nacional.
En la zona predominan distintos tipos de vides adaptadas al clima patagónico y a las condiciones del valle del río Colorado, entre las que se cuentan Malbec, Bonarda y Pinot negro. También existen experiencias vinculadas con olivares y elaboración de aceite de oliva, complementando el perfil agroindustrial que el municipio busca consolidar.
“Acá no hay grandes productores, hay chacras pequeñas que también generan trabajo y movimiento económico”.
Alejandro Gresia, responsable técnico de Bodega Lejanía.
“El objetivo siempre fue crecer despacio, pero de manera firme”, sostiene la intendenta María Eugenia Grazide. “No hacer grandes promesas, sino construir algo sostenible que genere trabajo y movimiento económico para el pueblo”.
Trabajo local y crecimiento sostenido
En una localidad pequeña, sin grandes empresas privadas, la producción terminó convirtiéndose también en una herramienta social. “Necesitábamos resolver una cuestión laboral”, reconoce Grazide. “Hoy la chacra genera alrededor de 30 puestos de trabajo”.

Pero además, el crecimiento productivo impulsó otros servicios indirectos: manejo de viñedos, tareas culturales, maquinaria, riego, elaboración de vinos y comercialización. “Cada pequeño productor necesita alguien que le trabaje el suelo, que le haga las labores, que le maneje el riego. Todo eso genera empleo”, explica Gresia.
“El clima nos deja hacer muchos cultivos. Obviamente cada producción tiene sus particularidades, pero el potencial es enorme”.
Alejandro Gresia, responsable técnico de Bodega Lejanía.
La transformación también se reflejó en el crecimiento demográfico. Duval pasó de ser una pequeña comisión de fomento a convertirse en municipio en 2015. “Hoy tenemos más de 600 habitantes y llegó mucha gente de otros lugares de La Pampa y también de Río Negro”, destaca la intendenta.
Viñedos, olivares y nuevas alternativas
Actualmente la chacra municipal posee unas 75 hectáreas productivas entre viñedos, frutales, horticultura y pasturas. A eso se suman las parcelas privadas desarrolladas alrededor del proyecto.

En 2023, además, el municipio incorporó otras 237 hectáreas con la intención de ampliar el polo productivo. “La idea es seguir creciendo, con lo que ya sabemos que funciona o seguir incorporando otras producciones”, afirma Grazide.

Gresia asegura que el potencial es amplio.“Acá funcionan muy bien los nogales, las almendras, los avellanos y los olivos. El clima favorece muchísimo”.

Según explica, las condiciones agroclimáticas son similares a las del Alto Valle, aunque con características propias que permiten pensar en una diversificación importante. “El clima nos deja hacer muchos cultivos. Obviamente cada producción tiene sus particularidades, pero el potencial es enorme”, sostiene.
El agua como motor del desarrollo
Todo el sistema productivo depende directamente del río Colorado y de la infraestructura de riego desarrollada a lo largo de los años. “Nosotros estamos al lado del río, pero más altos, así que sí o sí tenemos que levantar el agua”, explica Gresia.
El esquema combina riego por goteo, sistemas presurizados y riego por manto. Las bombas impulsan el agua desde el río hacia las acequias que luego distribuyen el recurso en las chacras. “Volumen de agua hay, lo que falta son obras de infraestructura, que son el próximo objetivo”, asegura el ingeniero.

Esa disponibilidad hídrica es justamente una de las principales fortalezas que observan hacia el futuro. Tanto Grazide como Gresia creen que existe margen para ampliar considerablemente la superficie bajo producción.
Producción, turismo y sentido de pertenencia
El desarrollo productivo vino acompañado por otro proceso: el crecimiento turístico. En los últimos años, el municipio avanzó con obras en el balneario sobre el río Colorado, incorporando parrillas, baños, quinchos, sombrillas y sectores de camping que reciben visitantes de distintas localidades del Valle Medio y Alto Valle rionegrino. “Cada verano viene muchísima gente, eso también ayuda a mover la economía local”, comenta Grazide.
La producción regional aparece incluso integrada a la propuesta turística. Los visitantes pueden comprar vinos, mermeladas, aceite de oliva y otros productos elaborados en la chacra.

Para Gresia, el crecimiento de Duval tiene además un componente cultural y comunitario muy fuerte. “Esto no fue un boom de un día para el otro, fue un crecimiento lento, constante y seguro. Sin grandes promesas, pero consolidando cada paso”, afirma.
Y finaliza con una definición que resume el espíritu del proyecto: “Estas chacras experimentales sirven para mostrar lo que se puede hacer, ese siempre fue el objetivo”.
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A la vera del río Colorado, en la localidad de Gobernador Duval, en la provincia de La Pampa, un proyecto nacido hace más de dos décadas como una experiencia piloto se convirtió en uno de los ejemplos más singulares de desarrollo productivo en la región y con un potencial enorme.
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