3.900 kilos de carne por hectárea a campo: el súper cultivo forrajero que gana terreno en la ganadería de la Patagonia

Un cultivo se consolida en la ganadería de Río Negro y Neuquén porque ofrece un combo casi irresistible: excepcional producción de alimento de alto valor nutricional en invierno, posibilidad de pastoreo directo (incluso para terminación) y obtención de carne de calidad. Productores y técnicos compartieron experiencias y resultados en una jornada realizada en el Valle Medio del río Negro.

Por Alan Agustini

Este martes 12 de mayo se llevó a cabo una jornada sobre pastoreo directo de remolacha forrajera en el establecimiento Fortín Copahue, ubicado en Pomona (Río Negro). Al evento concurrieron productores, técnicos y otros interesados en un cultivo que no deja de dar muestras de su enorme potencial ganadero.

Remolacha forrajera en la Patagonia: el cultivo P.E.B.E.S


La remolacha forrajera gana terreno y adeptos en los valles irrigados del norte de la Patagonia, y no es casual. Ofrece un combo demasiado tentador para los ganaderos: produce mucha materia seca, permite fabricar más carne por hectárea, simplifica el manejo de la hacienda y mantiene costos competitivos. En términos prácticos, es un cultivo “P.E.B.E.S”: productivo, estratégico, barato, eficaz y simple.

  • Productivo, porque su capacidad de generación de biomasa es extraordinaria. En los valles irrigados de Río Negro y Neuquén ya se reportan rindes superiores a las 40 toneladas de materia seca por hectárea, con casos de hasta 3.900 kilos de carne producidos por hectárea. Esa enorme disponibilidad de alimento permite incrementar notablemente la carga animal y “ponerle otro piso” productivo al campo.
  • Estratégico, porque aparece justo donde muchos sistemas ganaderos tienen su principal bache: el invierno. La remolacha aporta un alimento energético de altísimo valor nutricional cuando escasean otros recursos forrajeros, permitiendo sostener ganancias de peso y acortar tiempos de terminación. Además, al liberar superficie para otros cultivos o reservas, mejora el equilibrio general del sistema productivo.
  • Barato, no porque requiera poca inversión inicial (implantarlas demanda un costo de alrededor de US$2.000 por hectárea), sino porque la enorme productividad diluye el gasto total. En otras palabras: el costo por kilo de materia seca y por kilo de carne producido termina siendo muy competitivo, incluso frente a esquemas tradicionales de engorde a corral.
  • Eficaz, porque convierte directamente energía agrícola en carne con muy pocos pasos intermedios. La remolacha puede consumirse “in situ”, mediante pastoreo directo, evitando gran parte de la maquinaria, el traslado de alimento, la confección de reservas o el uso intensivo de corrales. A eso se suma una muy buena respuesta animal: ganancias de peso elevadas, buen nivel de terminación y reses con grasa blanca y muy buenos parámetros químicos.
  • Simple, porque pese a ser un cultivo agronómicamente intensivo, el sistema de utilización resulta relativamente sencillo. Una vez implantada, la remolacha admite pastoreo directo durante gran parte del ciclo y muestra una notable resiliencia frente a eventos climáticos adversos como sequía o granizo. Esa posibilidad de terminar animales directamente a campo, considerando que hay mercados externos que limitan el uso de corrales, aparece como uno de sus atributos más atractivos para la Patagonia.

Esta información fue obtenida de sucesivas entrevistas a productores y de un artículo publicado el 10 de enero último en este medio y escrito por Verónica Favere, quien acompaña a numerosos productores de la Norpatagonia en el manejo de la remolacha forrajera.

La remolacha forrajera tiene un gran aporte nutricional: mucha energía en la raíz y mucha proteína en la hoja.
La remolacha forrajera tiene un gran aporte nutricional: mucha energía en la raíz y mucha proteína en la hoja. Foto: Florencia Salto.

Remolacha forrajera: el cultivo que suma adeptos en la ganadería de la Patagonia


Río Negro Rural asistió a la jornada que tuvo lugar el pasado martes. Además de Favere, fueron entrevistados varios productores y técnicos. Relataron sus experiencias con este cultivo, que ya está revolucionando la ganadería Río Negro y Neuquén.

  • Ing. Agr. Verónica Favere, INTA Valle Medio.
    La especialista en remolacha forrajera.
    “El acostumbramiento para alimentación a remolacha se hace como el acostumbramiento a grano: se empieza a otorgar una baja proporción de la dieta con remolacha y el resto con otro recurso forrajero que cubra los requerimientos nutricionales del animal. Luego se aumenta la proporción de remolacha, hasta superar el 90 % de la dieta. El 10 % restante puede ser una fibra de baja calidad.
    En los animales terminados a remolacha, la grasa es blanca, similar a la de un animal terminado a maíz. Además, hay menos grasa de desperdicio en las medias reses. En cuanto a parámetros químicos, la carne tiene mayor cantidad de antioxidantes, omega 3 y omega 6, siendo muy similar a una carne terminada a pasto y más saludable para la dieta humana.”
    En primer plano, la protagonista: la remolacha forrajera. De fondo, los productores y técnicos que concurrieron el 12 de mayo a una jornada en Pomona, localidad de Río Negro, donde se capacitó sobre varios aspectos de este cultivo que revoluciona la ganadería de la Patagonia.
  • Ing. Agr. Pablo Borsetta, Cabaña Valle Azul. 
    Sumaron la remolacha en la campaña 2025-2026.
    “La remolacha forrajera llegó porque buscábamos una posibilidad de rotación y un cultivo para el invierno. Hicimos 11 hectáreas. La sembramos alrededor del 15 de septiembre. Apuntamos a entrar con animales livianos de destete. Según estimaciones, nuestro rendimiento de remolacha ronda las 34 toneladas de materia seca por hectárea.
    Hicimos siembra convencional, en bordo, con una máquina de cebolla. Sembramos alrededor de 100.000 plantas por hectárea y estimamos entre 70.000 y 80.000 plantas logradas, así que anduvo muy bien.
    Es nuestra primera experiencia, pero por lo que se escucha, creo que tranquilamente estaremos arriba de los 2.000 kilos de carne por hectárea.”
    La remolacha forrajera es un cultivo eficaz, porque convierte directamente energía agrícola en carne con muy pocos pasos intermedios.
  • Ing. Agr. Agustina Hollmann, Agrónica SA.
    Sumaron la remolacha en la campaña 2025-2026.
    “El uso de remolacha es con animales que ya hemos recriado con verdeos de invierno, festuca y sorgo. El acostumbramiento lo iniciamos a corral, ya que ni los dueños de los animales ni nosotros teníamos experiencia. Armamos un corral de 250 metros para cada grupo de animales (sobre un lote de 500 cabezas), donde repartíamos la ración diaria de remolacha. La cantidad de remolacha se incrementaba de manera gradual cada dos días, sumando medio kilo por vez. Comenzamos con medio kilo por animal hasta llegar a unos cinco kilos aproximadamente.
    A mitad del acostumbramiento decidimos trasladar los animales al lote, facilitando la tarea de racionarla. Ese es, justamente, uno de los beneficios que tiene este cultivo: puede pastorearse sin inconvenientes.
    Comenzamos con la siembra en la segunda quincena de septiembre. Se realizó con una sembradora neumática, 52 centímetros, para siembra de gruesa. La superficie fue de 38 hectáreas. Durante todo el ciclo, estimamos un rinde promedio de entre 20 y 27 toneladas de materia seca por hectárea, con rinde máximo de 34 a 44 toneladas en las mejores partes.”
    La remolacha forrajera es muy productiva para la ganadería: su capacidad de generación de biomasa es extraordinaria.
  • Ing. Agr. Raúl Ottogalli, productor agropecuario de Choele Choel.
    Hace remolacha forrajera desde 2019.
    “En mi chacra de 40 hectáreas hago ganadería, comprando animales de invernada de 200 kilos para llevarlos a 400 kilos. Desde 2019 hago remolacha forrajera, empecé con una hectárea y media pero ahora hacemos cinco hectáreas al año. Para el bache que tenemos en el invierno la remolacha es muy interesante, con rendimientos excepcionales. Fuimos mejorando año a año y el año pasado llegamos a 3.900 kilos de carne por hectárea, cosa que ningún otro cultivo te lo da. Estamos muy contentos con la remolacha porque además es fácil de comer, ya que se hace como pastoreo directo.
    El año pasado obtuvimos 36 toneladas de materia seca por hectárea de remolacha. El riego es por manto. Empezamos con siembra directa por surco con sembradora de cebolla neumática y hoy la estamos haciendo con sembradora de maíz.”
    La remolacha forrajera es estratégica para la ganadería, porque aparece justo donde muchos sistemas ganaderos tienen su principal bache: el invierno.
  • Enrique Hollmann, productor agropecuario de Luis Beltrán.
    Sembrará remolacha forrajera este año.
    “Hay que innovar en todo en la vida, hay que seguir las cosas nuevas. Si no, uno se queda. Hay dos cultivos que son muy interesantes en nuestra chacra. Una es la remolacha forrajera y otra es el sainfoin. Incorporaré la remolacha porque, si bien es caro implantarla y lograr que crezca, después no tiene grandes requerimientos, ni de mano de obra ni mecánicos.
    Hoy en día hay que estar preparados para todo, para no tener demasiados gastos de gasoil y ese tipo de cosas. Además, los rindes cárnicos por hectárea son los mayores que hay hasta este momento para un cultivo forrajero. En la zona, seguro, pero creo que a nivel mundial también. Se hace en Australia, Nueva Zelanda, con mucha producción de carne. Esa fue la idea de probar.”
    Aunque implantarla requiera una inversión inicial de alrededor de US$2.000 por hectárea), la remolacha forrajera termina siendo un cultivo barato porque la enorme productividad diluye el gasto total.

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Este martes 12 de mayo se llevó a cabo una jornada sobre pastoreo directo de remolacha forrajera en el establecimiento Fortín Copahue, ubicado en Pomona (Río Negro). Al evento concurrieron productores, técnicos y otros interesados en un cultivo que no deja de dar muestras de su enorme potencial ganadero.

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