La seguridad energética, el aliado del desarrollo del GNL de Vaca Muerta y América Latina
Durante esta semana se realiza en Buenos Aires la Conferencia anual de Arpel, la Asociación de Empresas productoras de Petróleo, Gas y Energías Renovables de América Latina y el Caribe, en donde el eje de los análisis será cómo la crisis de Medio Oriente revaloriza los recursos de la región.
El sacudón que generó en el mercado del gas natural la invasión de Rusia a Ucrania en 2022, fue el preludio de lo que desde fines de febrero se vive por el conflicto en Medio Oriente, y en específico con el bloqueo de Estrecho de Ormuz: la necesidad de que, en pleno 2026, la energía no se corte, sea segura y estable.
Algo que parece muy simple y que para muchos latinoamericanos, en especial los argentinos -gracias a la producción excedentaria de petróleo y gas natural- resulta una verdad de Pedro Grullo, no ha sido así en muchos países que dependen de la importación de la energía que antes transitaba por Ormuz.
Varios países debieron tomar medidas para contrarrestar la falta de energía: como Filipinas que impuso el teletrabajo obligatorio y, en un retroceso a la pandemia, ordenó que las clases sean virtuales; o Corea del Sur que restringió el transporte ante la disparada de los precios de los combustibles y la escacés que, por ejemplo, también llevó a que la aerolínea alemana Luftansa cancelara cerca de 20.000 vuelos.
En este reordenamiento del tablero geopolítico, occidente es volvió en el foco de atención para los grandes importadores de energía, en especial Europa y Asia, y proyectos como la exportación de Gas Natural Licuado (GNL) desde Vaca Muerta multiplicaron la atención.
Para nada fue casual que en la edición de este año del ciclo CERAWeek, que organiza en Houstson Standar & Poors, se hablara de Vaca Muerta y Argentina desde sus primeras charlas. La buscada seguridad en la provisión de energía hizo que los proyectos locales escalaran varias posiciones en el interés global.
El gas: de América Latina, al mundo
Y este es el eje central de la Conferencia Anual de Arpel, la Asociación de Empresas productoras de Petróleo, Gas y Energías Renovables de América Latina y el Caribe que desde ayer se realiza en Buenos Aires, y en la que justamente hoy se presentará un informe estratégico denominado «Oportunidades para el desarrollo del gas natural en América Latina y el Caribe», diseñado para identificar los principales desafíos y oportunidades de crecimiento del sector en la región.
El informe fue desarrollado entre la International Gas Union (IGU), la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLADE) y la propia Arpel, y uno de sus ejes es el foco en la integración regional, la profundización de la integración gasífera en el Cono Sur, apuntando a optimizar la infraestructura existente y fortalecer el intercambio energético entre países.
Pero además, también se aborda el impulso al GNL y a Vaca Muerta, pues se destaca a los proyectos de licuefacción como la vía clave para monetizar y expandir las exportaciones a gran escala de los recursos de Vaca Muerta.
El informe profundiza el rol del gas natural como energético clave para la transición hacia fuentes con una menor huella de carbono y como un respaldo clave en los sistemas eléctrico para contrarrestar la intermitencia de las energías renovables.
El sacudón que generó en el mercado del gas natural la invasión de Rusia a Ucrania en 2022, fue el preludio de lo que desde fines de febrero se vive por el conflicto en Medio Oriente, y en específico con el bloqueo de Estrecho de Ormuz: la necesidad de que, en pleno 2026, la energía no se corte, sea segura y estable.
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