La serie de Mafalda: cuando las preguntas ya no las hace ella

La producción animada que prepara Netflix acaba de asegurar su financiamiento, pero mantiene bajo reserva las voces, las historias y el presupuesto. El misterio rodea el regreso de un personaje que, durante décadas, se hizo famoso por cuestionarlo todo.

Por Rosana Rins

En abril de este año la plataforma dio a conocer oficialmente la primera imagen de la serie. (FOTOS: Gentileza)

En abril de este año la plataforma dio a conocer oficialmente la primera imagen de la serie. (FOTOS: Gentileza)

Cuando Netflix anunció en 2024 que Juan José Campanella sería el encargado de llevar a Mafalda al universo de la animación, la noticia despertó entusiasmo y también un enorme desafío: ¿Cómo actualizar uno de los personajes más queridos de la cultura argentina sin perder la esencia creada por Quino?

Dos años después, el proyecto acaba de dar un paso decisivo. La Ciudad de Buenos Aires confirmó que la producción fue seleccionada por el programa BA Producción Internacional, que otorga reintegros económicos de hasta 25% para atraer inversiones audiovisuales. Es la primera confirmación oficial de que la serie ya cuenta con un respaldo financiero para avanzar en su producción.

Desde entonces, la información oficial apareció con cuentagotas. En abril se difundió la primera imagen de la nueva Mafalda, una ilustración que dejó en claro que la estética respetará el trazo original de Quino. También está confirmado que Campanella dirigirá la serie y que Netflix será la plataforma encargada de estrenarla a nivel mundial. Después de eso, casi todo permanece bajo siete llaves.

No hay anuncios sobre las voces de los personajes. La elección no es menor. Durante décadas cada lector imaginó esas voces mientras recorría las historietas de Quino. Encontrar un elenco capaz de representar esa identidad sin caer en imitaciones será uno de los mayores desafíos de la producción.

Tampoco sobre la cantidad de episodios, la fecha de estreno, el presupuesto, la música o el enfoque narrativo que tendrá la producción. Y resulta llamativo porque se trata de una historia cuyos protagonistas forman parte del imaginario colectivo desde hace más de sesenta años.

Para los históricos amantes de la historieta, otra de las dudas pendientes es si la serie conservará el contexto histórico donde vivió Mafalda o buscará trasladarla a una actualidad distinta. La niña original respiraba los años sesenta. Las discusiones sobre la Guerra Fría, Vietnam, los Beatles, los cambios sociales y la política internacional formaban parte del ADN de la historieta. La gran pregunta es si todo eso será fiel a la esencia inicial. Por ahora, Netflix no dio ninguna pista.

En una industria donde las plataformas suelen mostrar avances, entrevistas y escenas varios meses antes del estreno, el caso de Mafalda rompe con esa lógica.

No parece tratarse únicamente de una estrategia de marketing. También puede interpretarse como una forma de proteger un proyecto que carga con una responsabilidad poco habitual: adaptar una de las obras más importantes de la historieta latinoamericana.

Cada decisión será observada con atención por lectores de varias generaciones. Desde el tono de la animación hasta la personalidad de los personajes, cualquier modificación respecto del universo creado por Quino inevitablemente generará comparaciones y críticas.

En ese contexto, mantener el proceso creativo bajo reserva también permite que la obra llegue terminada antes de ser juzgada por pequeños adelantos o decisiones aisladas.

Hasta dónde llegó Mafalda

La historieta de Mafalda del gran dibunjante argentino Quino fue traducida a 30 idiomas, desde el italiano y el francés hasta el chino, el japonés y el griego. Y aquí es necesario hacerse una pregunta inevitable: ¿No fue traducida al inglés? La respuesta es si pero…

Existen traducciones al inglés de la obra pero durante décadas nunca logró una difusión comparable a la que tuvo en español, francés italiano o portugués. Y las razones podrían hoy en día sonar más que obvias. Primero porque el humor ácido de Mafalda está muy ligado al lenguaje, al doble sentido y a las referencias culturales de Latinoamérica, lo que hace difícil trasladarlo a otros idiomas sin perder los matices.

Además juega mucho el contexto político, social e histórico de las series: La Guerra Fría, la realidad latinoamericana, los debates sobre los años 60 y 70 conectó en su momento más con Europa y América Latina que con el mercado estadounidense. El mercado de ese país está históricamente más ligado al comic de superhéroes, formato en el que Mafaldo nunca encontró su lugar en el espacio editorial.


Cuando Netflix anunció en 2024 que Juan José Campanella sería el encargado de llevar a Mafalda al universo de la animación, la noticia despertó entusiasmo y también un enorme desafío: ¿Cómo actualizar uno de los personajes más queridos de la cultura argentina sin perder la esencia creada por Quino?

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