La realidad de Milei

La caída en las encuestas, el desgaste en redes sociales y los límites de los gobernadores dialoguistas obligan al oficialismo a pensar nuevas estrategias políticas.

Por Analía Argento

Javier Milei apuesta a recuperar mística y electores con la misma receta con la que llegó al poder en el 2023 y que aplicó para domesticar al Congreso y a los gobernadores. Sucede otra vez desde hace quince días, a pesar de que los aplausos son más tibios incluso en ámbitos empresarios, donde se registran conversaciones en las que se evalúan alternativas para el 2027.

Detrás de escena aparece un esbozo de gestión política, esa de la que se ocupa Karina Milei junto a Lule Menem y Martín Menem en el Congreso pero también en activa escucha de las recomendaciones de Diego Santilli. Obligado por la situación general hasta el ministro de Economía Luis Caputo hizo un gesto para la tribuna y lanzó créditos hipotecarios, con dinero del Fondo de Garantía de Sustentabilidad.

Como ocurrió con el presupuesto universitario, el hospital Garrahan, discapacidad y más recientemente con la Ley de Tierras, ciudadanos demandantes de soluciones impusieron la agenda parlamentaria y mediática. Deudores y morosos explicitan lo que el Gobierno niega, que muchos salarios no alcanzan. Tampoco los discursos del errático vocero Adrián Ravier, de la gladiadora Lilia Lemoine o el provocador Bertie Benegas Lynch, que repiten la explicación de que hay argentinos morosos porque no quieren pagar las cuotas de sus televisores tras el segundo puesto de Argentina.

La caída en las encuestas, el desgaste en redes sociales y los límites de los gobernadores dialoguistas empujaron al oficialismo a abrir comisiones parlamentarias. Es también una estrategia para dividir a la oposición frente a la sesión del 9 de septiembre y dilatar proyectos que atiendan a los casi seis millones de morosos de un universo de 20 millones de endeudados.

Milei insiste en que no se mueve un ápice de su modelo y hasta usó un acto en el prestigioso colegio ORT para desplegar su ideología.

La reunión del Consejo del Salario fracasó, según el Gobierno, culpa de la CGT y la CTA. En cambio el sindicalista Cristian Jerónimo dijo que fue “un show” y que el oficialismo no quiere discutir mínimos que alcancen a cubrir la canasta básica de un millón y medio de pesos ni salarios de convenio por encima del millón.

En ese contexto el Gobierno se mueve entre el diálogo con gobernadores -a los que necesita en el Congreso- y firma acuerdos como el traspaso de rutas con Río Negro. También coquetea con Rolando Figueroa, con quien Diego Santilli desayunó el último lunes en la previa al Neuquén Day.

El escenario no significa que Milei no pueda reelegir. De hecho impuso la media sanción de la Carta Orgánica del Banco Central y con las últimas aprobaciones en el Senado ya nombró 177 cargos judiciales.

La inflación sigue siendo el caballito de batalla y el “riesgo kuka” el lema oficial con el que se apunta al gobernador y precandidato Axel Kicillof. Con su reaparición Sergio Massa –a quien se atribuyen intenciones de ser candidato a gobernador bonaerense- vuelve a ser un adversario cómodo para el Presidente.

Sin lanzamientos en la tercera vía, el PRO y la UCR aún le provocan dolores de cabeza al Gobierno. Un rato después de que Fernando De Andreis y Cristian Ritondo volvieran a Casa Rosada para avanzar en acuerdos electorales, el exministro Hernán Lacunza manifestó que no se baja de una candidatura presidencial 100% amarilla.

La UCR se divide entre los aliados libertarios como Alfredo Cornejo en Mendoza; los que podrían buscar una alternativa con Patricia Bullrich y la UCR institucional que cada tanto da coletazos para mostrar que sigue viva. Ocurrió con la ley de Tierras y en esa línea el presidente Leonardo Chiarella viajó a Río Negro y a Chubut.

En Bariloche respaldó a la diputada provincial Lorena Matzen y al exintendente Marcelo Cascón mientras que en la convención chubutense lo acompañaron el vicegobernador Gustavo Menna y Edith Terenzi. La senadora fue quien esta semana reclamó por Ficha Limpia y expuso a Bullrich, que tuvo que asumir un compromiso público para su tratamiento.


Javier Milei apuesta a recuperar mística y electores con la misma receta con la que llegó al poder en el 2023 y que aplicó para domesticar al Congreso y a los gobernadores. Sucede otra vez desde hace quince días, a pesar de que los aplausos son más tibios incluso en ámbitos empresarios, donde se registran conversaciones en las que se evalúan alternativas para el 2027.

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